Un hospital utiliza música para estimular el cerebro de bebés prematuros: “Cuando tocabas una nota más fuerte, se movía”

La propuesta consistiría en usar música con instrumentos de baja frecuencia y sonidos graves que evocan lo que los bebés escuchaban en el útero materno

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Un hospital ha descubierto que la música produce efectos positivos en el cerebro de bebés prematuros
Un bebé prematuro escucha música para estimular su cerebro (Montaje Infobae)

En la primera planta del Hospital Universitario de Amiens (Francia), un equipo multidisciplinario ha implementado una intervención singular para favorecer el desarrollo de los bebés prematuros: música en directo. Así lo ha anunciado en un reportaje FranceInfo, donde aseguran que la docena de recién nacidos de la unidad neonatal del centro permanece en incubadoras distribuidas en habitaciones individuales y, durante esos primeros días de vida que están ingresados, se rodean por el zumbido de los equipos médicos y las voces del personal.

No obstante, la propuesta, que acaba de ser reconocida por la Fundación para la Audición (Fondation Pour l’Audition), consistiría en usar música con instrumentos de baja frecuencia y sonidos graves que evocan lo que los bebés escuchaban en el útero materno. Esta acción se realizaría varias veces a la semana por Stéphanie Lefèbre, musicoterapeuta, quien adapta su intervención a las reacciones de los propios bebés y de sus familias.

La razón del proyecto, según ha explicado el doctor Gostin Rida, integrante de la unidad de cuidados intensivos pediátricos del Hospital Universitario de Amiens, es clara: “Son estos sonidos, que ya han escuchado, los que influirán en su estabilidad fisiológica, su respiración y su ritmo cardíaco“, explica. Debido a su fragilidad, desde Amiens consideran que “todo lo que oyen también influirá en su desarrollo lingüístico posterior”.

Un hospital ha descubierto que la música produce efectos positivos en el cerebro de bebés prematuros
Un bebé prematuro en el hospital (Canva)

“Se desarrolla gradualmente durante el tercer trimestre”

Las acciones se han llevado a cabo delante de los padres, algo fundamental para reajustar cada sesión. Y es que Lefèbre explica que cuando los bebés permanecen piel con piel con sus padres, son ellos quienes les transmiten las primeras señales. “Cuando tocaste una nota un poco más fuerte, se movió un poco”, relatan los familiares a la musicoterapeuta, quienes observan cómo los recién nacidos responden a la música. “Los padres demuestran que los bebés son receptivos a lo que sucede”, afirmó Lefèbre para France Info.

Para esta investigación ha sido también fundamental la referencia de la profesora Sahar Moghimi, especialista en neurociencia y ganadora del Premio Científico Emergente 2026 en la categoría de Investigación Clínica de la Fundación para la Audición. Su equipo ha estudiado cómo, a partir del tercer trimestre del embarazo, el cerebro de los bebés prematuros procesa ritmos y sonidos. Así, al registrar la actividad cerebral de más de 200 recién nacidos mediante gorros con sensores, Moghimi y sus colaboradores han comprobado que el cerebro ya puede distinguir sonidos y ritmos en ese periodo de desarrollo.

“El cerebro de un bebé prematuro es capaz de distinguir sílabas. Por ejemplo, la sílaba ‘BA’ frente a la sílaba ‘GA’, o una voz femenina frente a una masculina. Así pues, esta capacidad se desarrolla gradualmente durante el tercer trimestre del embarazo”, ha relatado Moghimi a FranceInfo. De este modo, la investigación apunta a demostrar que hablar o cantar al bebé desde muy temprano, incluso durante los últimos meses de gestación, puede ser beneficioso para su desarrollo.

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“Podría ayudar a los equipos sanitarios a crear entornos más adecuados”

El trabajo de la profesora Moghimi, reconocido este año por la Fundación para la Audición, se originó por una pregunta central sobre la sensibilidad rítmica del cerebro desde sus primeras etapas. Tras años de investigación en adultos, Moghimi se propuso averiguar cómo responde el cerebro en los primeros momentos de la vida, cuando todavía está en formación y expuesto a un entorno sonoro en pleno cambio. Para ello, eligió estudiar a los bebés prematuros, quienes pasan fuera del útero el último trimestre del embarazo, justo cuando empiezan a conectar con el mundo exterior.

Los hallazgos del equipo de Amiens muestran que durante el tercer trimestre el cerebro sigue inicialmente latidos rápidos y, poco a poco, aprende a agruparlos en ritmos y patrones más lentos y complejos. Este descubrimiento señala ese periodo como esencial para el desarrollo de la audición, así como habilidades motoras y de comunicació. En palabras de la Fundación para la Audición: “Este trabajo podría ayudar a los equipos sanitarios a crear entornos más adecuados y protectores para los bebés prematuros”.

La profesora Moghimi coordina actualmente un seguimiento a largo plazo de los bebés prematuros atendidos en Amiens, con el fin de observar cómo el entorno sonoro en las primeras semanas de vida incide en su evolución cerebral y conductual hasta los 18 meses de edad. El objetivo de este programa es determinar si las intervenciones musicales rítmicas practicadas en el hospital contribuyen positivamente al desarrollo de los niños. El estudio aún está en curso y se esperan resultados más concluyentes en los próximos meses.