Descubren un laberinto de 15 kilómetros bajo los edificios de Roma: la red subterránea más extensa hallada en la capital italiana

El impacto de estos túneles en la vida cotidiana afecta a carreteras principales y a los vecinos que conviven con la incertidumbre de posibles hundimientos

Las consecuencias de las obras en un túnel subterráneo. (EFE/Andrés Sánchez Braun)

El último hallazgo, a nueve metros de profundidad, se produjo bajo la Via degli Angeli (Roma), donde las obras de reparación de una tubería sacaron a la luz una misteriosa sucesión de túneles excavados históricamente para extraer puzolana, un material de origen volcánico.

La existencia de estas cavidades no es nueva para los técnicos del Municipio V, conocido como el “municipio de las cavidades”. Sin embargo, cada descubrimiento trae consigo nuevos retos: calles cerradas durante años, retrasos en las obras y una vigilancia constante para evitar colapsos. La red subterránea detectada hace un año ha puesto en alerta a las autoridades, con un entramado de al menos 15 kilómetros que sigue bajo control periódico.

El impacto de estos túneles en la vida cotidiana es evidente. Carreteras principales permanecen cerradas durante largos periodos y los vecinos conviven con la incertidumbre de posibles hundimientos. Las obras de reparación suelen extenderse más de lo previsto, ya que cada excavación puede revelar nuevas cavidades o agravar problemas en las infraestructuras básicas, como tuberías de agua pluvial.

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Las zonas más afectadas y los últimos hallazgos

El mapa de los túneles subterráneos de Roma se concentra sobre todo en el este de la ciudad. Vías como Via degli Angeli, Via Buie d’Istria, Via Sestio Menas y Via Tor de’ Schiavi presentan los casos más recientes y complejos. Por ejemplo, la Via degli Angeli lleva cerrada desde febrero de 2025 tras detectar anomalías y descubrir toda una red de cavidades a nueve metros bajo tierra.

Setas, paganismo y cadáveres en el "laberinto" subterráneo de Roma

Las obras, gestionadas por Acea y supervisadas por Sotterranei di Roma, se encuentran en pausa a la espera de un informe definitivo, pero el aplazamiento de los trabajos es inevitable. En Via Buie d’Istria, la situación ha sido aún más prolongada. La calle permanece cerrada desde hace más de una década tras el hundimiento provocado por un socavón.

Las excavaciones revelaron una serie de túneles en estado precario, lo que obligó a realizar estudios espeleológicos y geofísicos para mapear y sellar las cavidades. Los trabajos, con un coste cercano a los 360.000 euros, incluyeron el relleno de túneles y la sustitución de tuberías. Solo restan las obras de acondicionamiento superficial para reabrir la vía y plantar nuevos árboles. En Via Sestio Menas, un socavón que engulló dos coches llevó a la detección de otra red subterránea. Tras asegurar el subsuelo, la carretera se reabrió poco más de un año después, en abril de 2025.

Riesgos, prevención y el futuro en Roma

El origen de estos túneles está estrechamente ligado a la geología de la zona. El suelo volcánico y la presencia de puzolana, material extraído desde la antigüedad para la construcción, han favorecido la formación de cavidades con el paso del tiempo. Las vibraciones generadas por el tráfico actual aceleran el deterioro de estos espacios, aumentando el riesgo de nuevos hundimientos y socavones.

Los trabajadores hacen lo posible para acabar con las obras. (REUTERS/Karen Toro)

Frente a este escenario, el Municipio V ha puesto en marcha una estrategia preventiva. Un comité técnico interinstitucional, bautizado como «Socavones y Cavidades Subterráneas», coordina el seguimiento de la situación, realiza inspecciones periódicas y utiliza tecnología avanzada para mapear los puntos más vulnerables. El objetivo es anticipar los riesgos y planificar intervenciones antes de que se produzcan incidentes graves.

Actualmente, se está desarrollando un mapa detallado de las vías con mayor riesgo de colapso para priorizar las actuaciones y limitar el acceso cuando sea necesario. Aunque la situación está controlada, la historia reciente demuestra que la aparición de nuevas cavidades no puede descartarse. Cada intervención representa tanto una oportunidad para reforzar la seguridad urbana como un recordatorio de la compleja relación entre la Roma moderna y su subsuelo.

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