La Dirección General de Tráfico (DGT) afronta este 2026 con el objetivo de culminar la instalación de los 122 radares previstos dentro de su plan de refuerzo de la vigilancia en carretera, un despliegue que se inició el pasado año y que ahora entra en su fase decisiva coincidiendo con uno de los periodos de mayor movilidad del calendario: la Semana Santa. Desde el pasado 27 de febrero, 33 nuevos dispositivos —20 radares fijos y 13 de tramo— han quedado operativos tras concluir el mes de periodo de gracia durante el cual únicamente informaban a los conductores. A partir de ahora, cualquier exceso de velocidad registrado por estos sistemas conllevará la correspondiente sanción.
Los nuevos puntos de control están debidamente señalizados en las vías y sus ubicaciones han sido facilitadas a los operadores de navegación para su integración en los sistemas de información al conductor. Con ello, Tráfico mantiene su política de transparencia al tiempo que refuerza su estrategia disuasoria frente a uno de los factores más determinantes en la siniestralidad vial: la velocidad inadecuada.
Refuerzo territorial del control de velocidad
La implantación de estos dispositivos se ha distribuido por todo el territorio nacional, con especial incidencia en determinadas comunidades autónomas donde se ha detectado una mayor necesidad de control. En la Comunidad de Madrid, por ejemplo, se han instalado dos nuevos radares fijos, ubicados en la M-601 y la M-100, mientras que la M-501 incorpora dos controles de tramo en los puntos kilométricos 46+224 y 42+375. A estos se suman los nuevos radares de Galapagar, operativos desde el 23 de marzo en tramos considerados de riesgo por el propio ayuntamiento.
Castilla y León es una de las regiones con mayor incremento de vigilancia. En la provincia de Ávila destacan cuatro nuevos radares de tramo, dos en la AV-562 y otros dos en la N-403. En cuanto a radares fijos, se han activado nuevos dispositivos en la CL-623 en León, la SG-205 en Segovia y la VA-30 en Valladolid.
El norte y noroeste peninsular también refuerzan su red de control. Cantabria suma tres nuevos radares fijos en las carreteras N-611, CA-142 y CA-141, mientras que en Asturias se han instalado en la AS-116 y la AS-377. En Galicia, A Coruña incorpora un radar fijo en la N-550 y Pontevedra otro en la VG-20. En Aragón, Zaragoza ha reforzado la N-232 con dos nuevos dispositivos fijos.
En el arco mediterráneo, la Comunidad Valenciana incorpora dos radares de tramo en Alicante —en la A-31 y la A-7—, además de otro en la CV-30 y un radar fijo en la CV-400, en la provincia de Valencia. Murcia añade un dispositivo fijo en la RM-620. En Andalucía, Málaga cuenta ya con dos nuevos radares de tramo en la A-355, mientras que Sevilla ha instalado un radar fijo en la A-8077.
Las Islas Canarias tampoco quedan al margen de este despliegue. En la provincia de Las Palmas se han instalado un radar fijo en la GC-20 y un tramo en la GC-23, mientras que en Tenerife se ha ubicado otro radar fijo en la TF-1. Por su parte, en Castilla-La Mancha, Toledo cuenta con un nuevo dispositivo fijo en la CM-4008.
Velocidad y distracciones, en el punto de mira
La DGT insiste en que la finalidad de estos sistemas no es recaudatoria, sino preventiva. Según el organismo, la reducción de la velocidad contribuye directamente a disminuir el riesgo de siniestro, al aumentar el tiempo de reacción del conductor y reducir la gravedad de las consecuencias en caso de accidente. Los datos respaldan esta estrategia: la velocidad inadecuada está presente en el 24% de los siniestros mortales en carretera. Solo en 2024 se registraron 307 accidentes mortales en los que este factor estuvo implicado.
En paralelo al refuerzo de los radares, Tráfico ha puesto en marcha una nueva campaña de concienciación centrada en los peatones, especialmente de cara a los próximos días festivos. Bajo el lema “no quieres perderte nada y terminas perdiéndolo todo”, la iniciativa busca alertar sobre el uso del teléfono móvil al cruzar la calzada. Según los datos de la DGT, uno de cada tres peatones cruza la calle mirando el dispositivo, lo que incrementa notablemente el riesgo de atropello.
La campaña, producida por Be Sweet para Ogilvy, estará activa desde el 24 de marzo hasta el 13 de abril en distintos soportes audiovisuales y sonoros. Con ella, el organismo pretende incidir en la responsabilidad compartida entre conductores y peatones en la seguridad vial, en un contexto de alta movilidad donde la combinación de velocidad y distracciones sigue siendo uno de los principales desafíos para reducir la siniestralidad en las carreteras españolas.