Una cena inadecuada o irse a dormir nada más terminar de realizar esta última comida puede comprometer un descanso de calidad. La nutricionista y farmacéutica Remedios Navarro, que divulga sobre salud a través de sus redes sociales (@remenavarro), explica en una de sus últimas publicaciones en TikTok por qué no es recomendable.
“Si comes y te vas a dormir, no estás durmiendo”, asegura y añade que “mientras duermes, tu estómago, tus intestinos, tu hígado están trabajando a toda máquina, y si ellos trabajan, tu cerebro no descansa profundo”. El resultado se traduce en “sueño ligero, despertares, cansancio”. Para evitarlo, recomienda cenar entre dos y tres horas antes de dormir. “Así le vamos a dar tiempo a que la digestión termine y que tu sueño sea realmente de calidad”, asegura.
Las conclusiones de Navarro se suman a las recomendaciones publicadas por Quirón Salud, que en un artículo publicado en su página web sostiene que, además de la selección de alimentos, instaurar “una rutina de cenas adecuadas, acompañadas de hábitos saludables como reducir la exposición a pantallas antes de dormir y mantener horarios regulares, puede marcar una gran diferencia en la calidad del descanso y el rendimiento al día siguiente”. La propuesta se basa en un enfoque donde la dieta nocturna es solo uno de varios factores que influyen sobre el sueño, junto con la organización de los horarios y la exposición a estímulos electrónicos.
Qué alimentos de la cena favorecen el sueño y el descanso
Entre las pautas recomendadas, el artículo destaca la importancia de dar prioridad a los alimentos ricos en triptófano, un aminoácido esencial presente en alimentos como el pavo, el pollo, el huevo, el plátano, los frutos secos, las legumbres y los lácteos. Este nutriente contribuye a la producción de serotonina y melatonina, hormonas determinantes en la regulación del sueño y el bienestar. Respecto a los carbohidratos, aconseja “optar por opciones de absorción lenta como avena, arroz integral, boniato o pan integral”, cuyos efectos estabilizadores sobre el azúcar en sangre durante la noche favorecen la absorción del triptófano.
Según la misma fuente, evitar “cenas pesadas, ricas en grasas saturadas o frituras” es fundamental, ya que estas pueden dificultar la digestión e inducir “un sueño más ligero e interrumpido”. Del mismo modo, la recomendación se extiende a una moderación estricta del consumo de cafeína y alcohol, señalando que “la cafeína (presente en café, té, refrescos y chocolate) puede interferir con la conciliación del sueño si se consume en la tarde o noche”, mientras que “el alcohol, aunque puede inducir somnolencia, afecta la calidad del descanso ya que produce una alteración del ciclo del sueño”.
Ejemplos concretos de cenas y claves nutricionales
En la selección de nutrientes, Quirón Salud incide en el aporte de magnesio y calcio: “Estos minerales ayudan a la relajación muscular y a la regulación del sistema nervioso. Se encuentran en almendras, semillas, espinacas, lácteos y legumbres”, ha detallado la entidad sanitaria. A modo de ejemplo, el centro propone combinar proteínas magras, verduras y cereales integrales, presentando alternativas como “tortilla de espinacas con pan integral y yogur natural con nueces” o “crema de calabacín con huevo duro y pan integral”. Otras combinaciones sugeridas incluyen “pechuga de pavo a la plancha con arroz integral, zanahoria rallada y almendra picada” y platos fríos como “ensalada de quinoa con aguacate, queso fresco, canónigos y semillas de sésamo”. Para quienes prefieren opciones calientes, la propuesta finaliza con “puré de calabaza y zanahoria con pollo a la plancha y una infusión de manzanilla”.