Alba Guijarro, psicóloga: “Una relación tóxica se puede cambiar si se cumplen dos cosas”

Ciertas dinámicas negativas pueden revertirse, aunque la experta señala que esto no significa que “sí o sí tengas que quedarte en esa relación”

Las relaciones tóxicas pueden arreglarse en algunos casos. (Freepik)

A veces, las relaciones no empiezan siendo problemáticas: surgen de manera natural, entre afinidades, momentos compartidos y cierta sensación de seguridad. Sin embargo, con el paso del tiempo, algunas dinámicas cambian casi sin que nos demos cuenta. Lo que antes parecía inofensivo empieza a generar incomodidad, desgaste o incluso malestar constante.

En ese proceso, es habitual que aparezcan actitudes difíciles de identificar en un primer momento: reproches sutiles, falta de comunicación, dependencia emocional o dinámicas de control. No siempre se trata de grandes conflictos visibles, sino de pequeñas conductas repetidas que terminan configurando una relación desequilibrada.

Muchas personas se preguntan entonces si ese tipo de relaciones pueden reconducirse o si, por el contrario, están condenadas al fracaso. La respuesta, lejos de ser simple, depende de varios factores. “Hoy te traigo la respuesta de si se puede solucionar una relación tóxica o no. Y la respuesta es que depende”, explica la psicóloga Alba Guijarro (@talcualtia en TikTok). Su planteamiento parte de una idea clave: no existe una solución universal válida para todos los casos. “Yo sé que esto no es lo que quieres escuchar, pero te lo voy a explicar bien”, añade.

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La psicóloga Alba Guijarro explica las condiciones para que una relación tóxica cambie. (Freepik)

Las dos condiciones para cambiar una relación tóxica

Según detalla la experta, hay dos condiciones imprescindibles para que una relación de este tipo pueda cambiar. “Una relación tóxica puede cambiar si se cumplen dos cosas. Una, que las dos personas reconozcan el problema, no solo tú, las dos. Y dos, que haya voluntad real de hacer algo diferente”. Es decir, no basta con que una de las partes sea consciente o quiera mejorar; el compromiso debe ser compartido.

En este sentido, Guijarro insiste en diferenciar entre intención y acción. “No promesas, cambios reales”, subraya. Muchas relaciones se sostienen en expectativas de cambio que nunca llegan a materializarse, lo que prolonga el malestar y refuerza las dinámicas negativas.

La psicóloga también apela a la evidencia científica para desmontar uno de los mitos más extendidos: el paso del tiempo como solución. “Que sepas que la investigación sobre cambios en patrones relacionales es bastante clara. Los patrones tóxicos no se van solos con el tiempo ni por amor”. Lejos de diluirse, estas conductas tienden a consolidarse si no se interviene de forma activa.

De hecho, advierte de un efecto contrario al que muchas personas esperan. “Sin intervención activa tienden a intensificarse”, señala. Esto implica que ignorar el problema o confiar únicamente en el vínculo afectivo puede agravar la situación en lugar de resolverla.

Algunas actitudes que tenemos, pueden ser señales de lo que somos según los psicólogos

Aun así, la posibilidad de cambio no debe confundirse con una obligación de permanencia. Guijarro introduce aquí un matiz fundamental que a menudo se pasa por alto. “Ahora, hay algo que quiero que entiendas bien: que una relación tenga solución no significa que sí o sí tengas que quedarte en esa relación”.

Esta afirmación abre la puerta a una reflexión más profunda sobre el bienestar individual. En algunos casos, incluso cuando existe potencial de mejora, la decisión más saludable puede ser poner fin a la relación. “Y muchas veces el cambio más sano es salir de ahí”, afirma.

Para quienes dudan sobre su situación concreta, la psicóloga propone una pregunta clave como punto de partida. “Así que, ¿cómo sabes en cuál de los dos casos estás? Pues hazte esta pregunta: ¿la otra persona reconoce lo que pasa o siempre acaba siendo cosa tuya?”.

La respuesta, según explica, es más reveladora de lo que parece a simple vista. “Que sepas que esta respuesta dice mucho más de lo que crees”. En ella se condensa, en gran medida, la posibilidad real de cambio o la confirmación de una dinámica que difícilmente se transformará.

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