El altruismo patológico es la tendencia de algunas personas a dedicarse únicamente a complacer las necesidades de los demás. Lo hacen priorizando con orgullo y satisfacción aquellas que no son propias, descuidándolas. Sin embargo, quien lo realiza no lo toma como un problema sino como una peculiaridad de fuerza y dedicación, además de generosidad.
Esta extrema capacidad de defender las necesidades ajenas con complacencia provoca una satisfacción que compensa todo esfuerzo hecho, si la persona que recibe la ayuda lo agradece y se lo reconoce. En el caso contrario, el altruismo patológico experimenta una frustración y un nerviosismo que puede conllevar episodios de rabia y ofensivas.
¿Cómo identificar a un altruista patológico?
El altruista patológico tiene una serie de características que los hacen identificables, aunque no siempre signifique que lo son. Además, hay diferentes tipos de esta afección, por lo que cada persona que la padezca puede tener unas peculiaridades.
En general, este tipo de personas tienden a instaurar relaciones de dependencia con el resto, aunque sin darse cuenta de forma automática. Además, no se percatan de que estas funcionan en dos direcciones, ya que este tipo de gente depende de los demás, también, para confirmar su rol de indispensable.
Es por ello, por lo que el altruista patológico se muestra, habitualmente, desilusionado y asumiendo un rol de víctima, estando apagado y sufriendo, y suscitando sentimientos fuertes de culpa mezclada con irritación. Esto se traduce a reacciones como gritar al otro toda su rabia y desilusión, dejando sorprendido a la otra parte porque no entiende las razones de esas explosión de ira.
Qué tipos de altruismo patológico
Una vez entendidas las características generales del altruismo patológico, es importante comprender los dos tipos que existen: sacrificante e indispensable.
En primer lugar, el altruista patológico sacrificante es aquel que reconoce que le agrada ayudar a los demás, aunque deje de lado sus propios intereses, deseos y necesidades. Es consciente de esto último y lo recalca, haciendo referencia a cómo deberían pensar más en sí mismo.
Para justificar que dejan de lado sus intereses, intensifica la idea de que para ocuparse de los demás debe olvidarse de su bienestar, tanto físico como mental. No le pesa sacrificarse por los demás porque le gusta verlos felices. Con frecuencia piensa que le gustaría tener más en cuenta a nivel individual, pero no puede dejar de cuidar a los demás por el amor y cariño que les tiene.
El otro tipo de altruismo patológico es el indispensable. En este caso, la persona que lo padece sufre cuando no ve recompensado ese apoyo que da o cuando aquel que debe recibirlo no parece enterarse de que lo hace por él. Sin embargo, cuando sí le reconoce y le considera que es alguien empático y acogedor, además de acudir a él cuando necesita algo, la reacción es todo lo contrario.
La persona que sufre esta patología realiza estas acciones porque, supuestamente, le gusta ayudar a los demás y no puede no hacerlo. Encuentra gratificante que los demás le necesiten, generando esa relación de dependencia. Por eso, le enfada que las personas sean ingratas.
Para conseguir ese orgullo en el que ve lo “importante” que es en la vida de los demás, se anticipa a las necesidades que tienen y las satisface sin que antes les hayan pedido ayuda. Además, ronda el pensamiento de que si no estuviese disponible, los otros empeorarían su consideración.
Con todas estas señales, se puede identificar a una persona que padece altruismo patológico dentro de sus diferentes tipos. Es muy importante estar alerta por si son características en alguien cercano o incluso a título personal sientes que puedes replicar alguna para intentar corregirlo.