Los médicos de toda España comienzan este lunes su segunda semana de huelga contra el Estatuto Marco. La norma, que llevaba sin reformarse desde el año 2003, ha comenzado su proceso de actualización, en el que los facultativos se han sentido excluidos y discriminados. El pasado 26 de enero, el Ministerio de Sanidad y los sindicatos sanitarios llegaron a un acuerdo para modificar la ley, pero las organizaciones exclusivamente médicas se han posicionado en contra de las medidas aprobadas y exigen su propio estatuto.
La movilización, organizada por la Confederación Española de Sindicatos Médicos (CESM), el Sindicato Médico Andaluz (SMA), Metges de Catalunya, la Asociación de Médicos y Titulados Superiores de Madrid (Amyts), el Sindicato Médico de Euskadi (SME) y el Sindicato Omega de Facultativos de Galicia Independientes, programa una semana de huelga mensual, así como concentraciones y manifestaciones frente a hospitales y centros de salud en distintos puntos de España.
La primera semana de paros tuvo lugar a mediados de febrero y, desde entonces, el ambiente se ha tensado con un cruce de reproches entre la ministra de Sanidad, Mónica García, y el Comité de Huelga. El pasado viernes, la ministra Mónica García remitió un escrito a los sindicatos médicos en el que les acusó de haber “roto el principio de buena fe y el propósito de diálogo” para continuar “sin margen de negociación”. El Comité de Huelga replicó argumentando que el Ministerio pretende “deslegitimar” sus reivindicaciones y “fomentar” la fragmentación en el colectivo de profesionales sanitarios.
Qué piden los médicos y qué ofrece Sanidad
La principal reclamación de los sindicatos en huelga es la creación de un estatuto propio de la profesión médica, que regule las condiciones particulares de la profesión. La medida que más mueve al colectivo médico es la eliminación de las guardias de 24 horas que, además, deben pagarse por encima de la hora ordinaria. Los sindicatos plantean, además, que estas jornadas extraordinarias cuenten como tiempo de trabajo para adelantar la jubilación, la creación de una clasificación profesional particular y el establecimiento de un canal de interlocución directa en el plano laboral.
El Ministerio de Sanidad sí ha planteado una reducción de las horas de guardia, que pasarían a ser de 24 a 17 horas salvo excepciones, una mejora que los sindicatos consideran insuficiente. También se ha planteado una reducción de la jornada máxima a 45 horas semanales en cómputo cuatrimestral y la reforma de la reforma de la Ley de Ordenación de las Profesiones Sanitarias y la constitución de mesas técnicas bajo el Estatuto Básico del Empleado Público, así como el estudio de jubilaciones anticipadas para supuestos que se encuadren en la normativa vigente.
El pasado 5 de marzo, el Ministerio de Sanidad alcanzó un acuerdo con el Foro de la Profesión Médica, organización de la que CESM forma parte, donde también propuso adaptar la retribución de las guardias y reforzar la participación médica en las negociaciones. Pese a estos avances, la convocatoria de huelga continúa en pie. Los sindicatos médicos exigen retomar las conversaciones con el propio Comité de Huelga, que mantiene su “disposición a la negociación”.
Concentraciones y servicios mínimos
Acompañando a los paros en los servicios sanitarios, los sindicatos han convocado manifestaciones en todas las comunidades autónomas durante la semana. En Madrid, habrá protestas todos los días frente al Ministerio de Sanidad, organizadas por el sindicato Amyts, así como en los diferentes centros de salud y consejerías del país.
Para esta nueva convocatoria, se mantienen los servicios mínimos aprobados en el mes de febrero por los gobiernos regionales, incluso algunos de los denunciados como abusivos. Así, algunos servicios considerados urgentes deberán mantener el 100% de sus efectivos.