La Falla que aglutina a la élite valenciana: desde Juan Roig (Mercadona) a la nieta de Franco

La comisión fallera Convento Jerusalén-Matemático Marzal, la más premiada en la historia de la fiesta valenciana, cuenta algunos de los apellidos más influyentes

Las primeras imágenes de la Falla Convento Jerusalén Matemático-Marzal, a la que pertenece la familia Roig. El diseño de este 2026 pertenece al taller de David Sánchez Llongo. / Facebook

La presencia de la familia Roig en las Fallas de València se ha consolidado a lo largo de distintas generaciones, fusionando tradición familiar, aportación económica y fuertes lazos con el mundo empresarial y social valenciano. No obstante, dichos vínculos se han establecido en un espacio concreto y en torno a la Falla que ha ganado el máximo reconocimiento en más ocasiones: la Falla Convento Jerusalén-Matemático Marzal ha obtenido el Premio en la Sección Especial hasta 18 veces desde que se entregan los galardones en 1942.

El personaje tras los ninots de esta falla histórica, fundada en 1893, es Juan Roig, presidente de Mercadona. El empresario valenciano, junto a su esposa Hortensia Herrero y sus cuatro hijas, participa de forma activa en la Falla Convento Jerusalén-Matemático Marzal, ubicada en el barrio de Extramurs, a diez minutos andando de cualquier tren procedente de Madrid.

El presidente de Mercadona ha ostentado varios cargos dentro de la comisión fallera, además de impulsar inversiones directas en la renovación del casal fallero (el lugar de reunión de sus más de 500 integrantes) y la puesta en valor de espacios históricos vinculados a la fiesta. Además, la familia al completo forma parte de la fiesta fallera al participar en la Ofrenda a la Mare de Déu dels Desamparats.

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En la actualidad, la integración de la familia Roig y otras sagas empresariales en la Falla Convento Jerusalén-Matemático Marzal expresa la continuidad de una tradición que va mucho más allá del acto festivo. Este fenómeno se expresa en la multiplicidad de apellidos influyentes asociados a la comisión, como Boluda, Pons, Palma, Sáez-Merino o Centeno. Uno más que destaca es el de Carmen Martínez-Bordiú Franco, nieta del dictador. En 2005, fue la mantenedora del acto de proclamación de Hortensia Roig, una de las hijas del empresario con su mismo apellido, como fallera mayor de la comisión Matemático-Marzal.

Dónde hacer ‘networking’ en València: en el casal fallero

La evolución de las Fallas ha derivado desde finales del siglo XIX en una progresiva incorporación de la élite empresarial y burguesa. Según la reconstrucción histórica trazada por El Temps, en un reportaje de 2019, la entrada de estos grupos en la celebración desplazó el carácter satírico y popular, orientando la fiesta hacia el culto al monumento y la búsqueda de notoriedad social. Un ejemplo paradigmático de esta simbiosis es la Falla Convento Jerusalén-Matemático Marzal, donde el propio Juan Roig ocupa un papel relevante como participante, impulsor y mecenas de iniciativas estratégicas para la comisión.

A través de declaraciones recogidas por ese mismo diario catalán, el presidente de la Asociación de Estudios Falleros, Jesús Peris, remarcó que las Fallas han sido un espacio de encuentro y de representación para las familias más relevantes: “Las élites valencianas se incorporaron a las Fallas una vez abandonaron la Fira d’Estiu, que era la tradicional celebración oligárquica”.

La transversalidad de los lazos familiares queda atestiguada en el caso de las hijas de Juan Roig —Hortensia, Carolina, Juana y Amparo—, las cuales han sido falleras mayores o infantiles tanto en Convento Jerusalén como en otras comisiones históricas como La Bicicleta. El Confidencial destaca que, durante años, la saga Roig perteneció a esta última, y que el acceso progresivo a comisiones de mayor peso respondió a la construcción de una red de relaciones en el mundo fallero.

La fallera mayor de este 2026 en la comisión Convento Jerusalén Matemático-Marzal es Juana Paula Centeno Roig, hija del empresario valenciano. / Facebook

La institucionalización de la fiesta como espacio de poder y prestigio social

La comisión Convento Jerusalén-Matemático Marzal ejemplifica cómo las Fallas han pasado de ser territorio popular a erigirse en enclave de la alta sociedad. Empresarios, políticos, miembros de la aristocracia y familiares de personalidades ligadas a la gestión del poder económico, tanto local como nacional, se agrupan en la comisión, alternando funciones ejecutivas, representativas y de mecenazgo.

El papel de figuras como Hortensia Roig Herrero, hija mayor del matrimonio Roig-Herrero, pone de relieve la proyección pública de la familia. En 2024, fue escogida como mantenedora de la fallera mayor de Valencia, un cargo honorífico que supone la máxima distinción para una mujer fallera. Su trayectoria incluye reconocimientos como el Bunyol d’Or i Brillants, reservado a quienes cumplen al menos 30 años en la fiesta.

El reportaje de El Temps sitúa la figura de Juan Roig y su entorno en un marco aún más amplio, en el que convergen distintos grupos de poder: desde la familia Boluda, con intereses en la naviera y los medios de comunicación, hasta los Sáez-Merino o los Trénor, vinculados a la nobleza local. La comisión ejerce, en este contexto, como foro de encuentro donde la toma de decisiones empresariales y la gestación de acuerdos económicos se produce en paralelo a los actos festivos.

Las interacciones sociales se escenifican en eventos como la recepción a líderes políticos, con ejemplos señalados por El Confidencial como la visita del presidente del Partido Popular, Alberto Núñez Feijóo, en 2023 al casal de Convento Jerusalén. Estos episodios subrayan el carácter de la fiesta como plataforma de visibilidad y de refuerzo de las redes de influencia.

La cronología de la fiesta fallera: de un origen satírico y popular a estar institucionalizada por las élites

En sus inicios, la fiesta fallera era vehículo de crítica social y escaparate de la disconformidad de las clases populares. La consolidación de las familias empresariales y aristocráticas en puestos clave de las comisiones, así como la transformación de los monumentos y los rituales festivos, han desplazado progresivamente la función satírica, creando un espacio rivalizado donde el prestigio social y la exhibición de recursos se han erigido en elementos centrales.

El último domingo de febrero, como ya es tradición, se celebra la Crida en València para inaugurar las Fallas. / Ayuntamiento de València

Junto a la Falla Convento Jerusalén-Matemático Marzal, otras comisiones destacan por esta cohabitación entre tradición popular y proyección elitista. Familias como los De Rosa en la falla El Mercat, o los Marandarian Luca de Tena en Grabador Esteve-Cirilo Amorós, ilustran el fenómeno, enriquecido por alianzas matrimoniales, coincidencias laborales y vínculos políticos que extienden el campo de influencia más allá de la esfera festiva.

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