Casi la mitad de los pacientes crónicos en Francia no cumple su tratamiento conforme a la prescripción médica, una situación que representa una amenaza significativa para la salud pública por su impacto en la frecuencia de recaídas y el aumento de costes sanitarios, según alertaron especialistas tras la publicación de un estudio.
Según el estudio Los franceses y la adherencia a la medicación, realizado por Opinion Way para MedInTechs, alrededor del 42% de los pacientes con medicación crónica informaron haber olvidado o interrumpido una dosis durante el último año.
Durante una rueda de prensa, el profesor emérito de la Universidad Paris-Cité, Gérard Friedlander, expuso que “los pacientes no toman su medicación todos los días, hacen una pausa los fines de semana, toman la mitad de la dosis o la olvidan con frecuencia”, recoge el medio Sud Ouest. Además, detalló que este problema afecta tanto a patologías cardiovasculares como alzhéimer, párkinson y cáncer, en un espectro amplio de enfermedades de tratamiento prolongado.
El cardiólogo especialista en hipertensión del Hospital Georges Pompidou, Michel Azizi, precisó que, entre los pacientes con hipertensión arterial, uno de cada cinco (20%) ni siquiera compra la primera receta. Este dato, advirtió Azizi, suele pasar inadvertido para los médicos, aunque existen pruebas como el análisis de orina y cabello que permiten “detectar el incumplimiento”, si bien su aplicación es esporádica.
Las repercusiones para la salud asociadas fueron definidas por el profesor como “catastróficas”, al advertir que implican “más recaídas”, un incremento de los “casos de rehospitalización” y un “empeoramiento de las condiciones”. El especialista añadió que para el sistema de salud esto representa “un costo considerable”.
La principal causa es el olvido
El estudio señala que el olvido es un fenómeno extendido y, en la mayoría de los casos, involuntario. El 42% de los pacientes bajo tratamiento prolongado admitió haber olvidado al menos una toma en el año precedente, y la mayoría atribuye la omisión a un “simple olvido”. Para el 40%, el tratamiento marca su día a día y el 39% confiesa una desconexión entre las expectativas médicas y los logros reales alcanzados.
Además, observaron una diferencia notable por edad. Los menores de 35 años interrumpen más frecuentemente el tratamiento y perciben el mismo como una restricción: fatiga, carga mental o necesidad de “tomar un descanso”. Mientras que los mayores de 65 años tienden a ser más regulares.
Este escenario se agrava porque, pese al uso de algunas herramientas para evitar olvidos, como pastilleros (28%), alarmas en el teléfono (12%) o aplicaciones especializadas (4%) entre quienes reconocen descuidos, la adopción de estos métodos sigue siendo minoritaria.
Los tratamientos nuevos presentan más riesgo de abandono
El riesgo de que los pacientes interrumpan el tratamiento se incrementa de forma clara en las primeras etapas. Según el informe, entre quienes llevan menos de un año con la medicación, el 67% ha interrumpido el tratamiento al menos una vez, una cifra que desciende al 38% entre quienes superan ese periodo inicial, lo que indica que toma tiempo implantar una rutina.
Al consultar sobre soluciones eficaces, el 67% de quienes olvidan la medicación considera que una toma más sencilla y menos restrictiva sería la solución más eficaz para reducir la carga y mantener el tratamiento a largo plazo, más allá de la adopción de herramientas tecnológicas.