Juan Rescalvo, psicólogo: “Tú no eres el culpable de todo lo que te pasa, pero sí el responsable de solucionarlo”

El experto defiende que es importante no caer en bucles mentales sobre lo ocurrido, sino destinar esa energía a salir del problema

Los bucles de pensamiento aumentan el malestar y el cansancio mental. (Freepik)

Cuando alguien nos hiere, nos engaña o nos perjudica de algún modo, lo habitual es que la mente empiece a girar sobre el mismo eje: ¿por qué lo hizo?, ¿cómo pudo pasar?, ¿quién tiene la culpa? Ese proceso mental, casi automático, se repite una y otra vez.

Intentamos encontrar sentido a lo ocurrido, reconstruir los hechos y señalar responsabilidades. Sin embargo, en muchas ocasiones esa búsqueda no conduce a una salida práctica, sino a un bucle que se retroalimenta. Pensar en el problema puede ser útil durante un tiempo, pero, cuando la reflexión se transforma en rumiación constante, el efecto suele ser el contrario, ya que paraliza.

En lugar de avanzar hacia posibles soluciones, la atención se queda atrapada en el origen del daño. La energía se dirige a analizar quién falló, quién actuó mal o quién debería haber hecho algo diferente. Mientras tanto, el problema sigue ahí, esperando una respuesta que no siempre llega porque la mirada está puesta únicamente en el pasado.

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El psicólogo Juan Rescalvo explica que, cuando se produce un problema por una causa externa, primero hay que buscar una solución y después buscar responsables. (Freepik)

Para el psicólogo Juan Rescalvo (@juanrescalvopsicologo en TikTok), este tipo de dinámicas mentales son frecuentes cuando las personas se enfrentan a situaciones injustas o dolorosas. Sin embargo, advierte en uno de sus vídeos que quedarse en ese punto puede convertirse en un obstáculo para salir adelante. “Tú no eres culpable de todo lo que pasa en tu vida, pero sí eres el responsable de solucionarlo”, afirma.

“Primero solución, luego gestión”

La idea no consiste en negar que existan responsables externos o situaciones que escapan al control personal. De hecho, muchas veces el origen del problema está fuera de uno mismo. Sin embargo, centrar toda la atención en ese aspecto puede impedir tomar decisiones sobre lo que viene después. “Puede que otras personas, el azar o el contexto te hayan llevado a ese problema, pero eres tú quien tiene que resolverlo”, señala.

Para ilustrarlo, Rescalvo utiliza comparaciones sencillas que trasladan el problema al terreno de lo cotidiano. “Si alguien te empuja a una piscina, tú eres el que debe nadar. Si alguien te miente, eres tú el que debe decidir qué hace con esa mentira”. Para llevar la idea al extremo, Rescalvo recurre a un ejemplo hipotético. “Si eres astronauta y te quedas sin oxígeno porque un tipo hizo mal los cálculos, tú eres quien tiene que conseguir más oxígeno. Ese tipo ahora mismo se está comiendo una barbacoa y tu vida no es su problema, es el tuyo”.

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En este sentido, el psicólogo insiste en que existe una diferencia clara entre identificar responsabilidades y quedarse atrapado en ellas. Determinar quién causó el problema puede ser necesario, pero no debería convertirse en el único foco de atención. “A nadie le interesa tanto como a ti que tú estés bien”, resume.

Esto no significa que haya que asumir pasivamente cualquier situación ni renunciar a defenderse, tampoco que no se pueda pedir ayuda a los demás. “Lo que quiere decir es que no te conviene entrar en bucles de pensamientos para regodearte en quién es el culpable y quedarte ahí atrapado”, advierte Rescalvo.

Así, el orden de prioridades debería ser otro. Primero, afrontar el problema inmediato. Después, decidir qué hacer con quien lo provocó. “¿Tienes un problema? Soluciónalo, porque tú eres el primer interesado en resolverlo. Y luego ya verás qué haces con el culpable y cómo ajustar las cuentas. Hablar, perdonarlo, denunciarlo, distanciarte de él, lo que necesites”, explica. “Primero solución y luego gestión”.

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