Reparar una abolladura en la carrocería del coche puede realizarse con métodos sencillos y económicos que permiten evitar, en muchos casos, visitas al taller. Algo tan simple como no tener que acudir a reparar una pieza del automóvil, lo cual sale caro generalmente, puede poner de buen humor. Por su parte, existen técnicas domésticas que resultan especialmente útiles para arreglar golpes de pequeña magnitud, siempre que el daño no sea complicado ni afecte a zonas de difícil acceso.
¿Cómo hacerlo, entonces? En primer lugar, el precio de adquirir un kit de pistola de pegamento suele situarse entre 100 y 150 euros, mientras que la opción de utilizar una ventosa apenas requiere una inversión máxima de 20 euros para dejar la chapa en buen estado. Estas cifras pueden resultar inferiores al coste de un servicio profesional, por lo que el bricolaje se convierte en una alternativa interesante.
Para quienes optan por realizar la reparación en casa, tres herramientas destacan por su eficacia: la ventosa, la pistola de pegamento y el martillo de goma. La primera se coloca en el centro de la abolladura para recuperar la forma de la chapa. Los kits de pistola de pegamento permiten adherir un accesorio al daño para tirar suavemente y corregir la deformación, retirando después los restos con una espátula. Y el martillo de goma resulta útil trabajando desde el interior, tras retirar el revestimiento y calentar ligeramente la zona con un secador de aire caliente, aplicando golpes controlados desde los bordes hacia el centro.
Cuándo acudir a un especialista en carrocería y cuáles son los costes habituales
Desde el blog Motointegrator recuerdan que hay circunstancias en las que la intervención profesional es preferible, bien por la naturaleza del daño o por su localización. Las abolladuras extensas, aquellas que afectan a varias zonas de la carrocería, los daños profundos donde la pintura está comprometida, las superficies de acceso complicado, las pinturas especiales como las metalizadas y las puertas de descapotables con componentes delicados, requieren atención especializada.
Desde un punto de vista económico, acudir a un especialista puede resultar conveniente. Para daños menores, el coste varía entre 35 y 120 euros. Si la pintura debe ser reparada, el presupuesto aumenta, situándose entre 300 y 500 euros.
Qué cobertura ofrece el seguro del coche en caso de abolladuras y cuándo compensa reclamar
En el apartado de garantías, Motointegrator señala que si el propio conductor causa la abolladura, será el seguro a todo riesgo quien asuma los gastos derivados, siempre que el contrato lo contemple. No obstante, para golpes leves, el importe de la franquicia puede situarse por encima del propio coste de la reparación, por lo que puede no compensar notificarlo. Declarar este tipo de incidentes normalmente no incrementa la prima anual.
En las situaciones en las que un tercero es responsable del daño, corresponde a esa persona afrontar el gasto. Si el causante no puede ser identificado, el seguro a todo riesgo cubrirá la reparación según lo estipulado en la póliza. Para quienes desean abordar pequeñas abolladuras en casa, un martillo de goma adecuado puede adquirirse fácilmente por internet.
La publicación de Motointegrator concluye detallando que elegir entre una reparación doméstica y la intervención de un especialista depende tanto de la extensión del daño como de los materiales y herramientas disponibles, sin que resulte imprescindible acudir directamente a un taller para la mayoría de los casos leves.