Durante siglos, los caballos han acompañado al ser humano, destacando por su resistencia y adaptabilidad. Aunque algunos teóricos han cuestionado su inteligencia, lo cierto es que investigaciones recientes revelan que poseen una memoria a largo plazo y una sensibilidad emocional comparable a la de otros animales domésticos, lo que redefine su capacidad de aprendizaje y adaptación. Entre sus habilidades se ha hallado una capacidad fonética inédita en el resto de mamíferos terrestres de gran tamaño, según un estudio publicado en la revista Current Biology.
Al parecer, su relincho combina dos sonidos independientes (bifonación) mediante un mecanismo de silbido laríngeo. La investigación, realizada por equipos de la Universidad de Copenhague y la Universidad de Lyon/Saint-Etienne, expone que la mayoría de los grandes mamíferos, como los elefantes, generan sonidos graves acordes a la dimensión de sus cuerdas vocales y laringe. Los caballos, en cambio, logran emitir de manera simultánea una onda sonora baja y otra alta, una capacidad hasta ahora documentada solo en especies pequeñas como las aves, roedores o mamíferos marinos como los delfines.
Este mecanismo dual, estudiado en sementales de la raza Franches-Montagnes, les permite transmitir mensajes emocionales distintos al mismo tiempo. Para llevar a cabo la investigación, los científicos emplearon cámaras endoscópicas y técnicas como la introducción de helio en la laringe de los animales. Esto permitió identificar que la frecuencia grave proviene de la vibración de las cuerdas vocales, en un proceso semejante al habla humana. La sorpresa llegó con el componente agudo, resultado de un silbido laríngeo creado por principios aerodinámicos, no por la vibración de las cuerdas vocales.
Un paso importante para comprender la evolución vocal de los mamíferos
Al someter las laringes a flujos de aire y helio, los investigadores verificaron que solo el tono agudo variaba al cambiar el gas, mientras que el grave permanecía estable. Este efecto demostró que el agudo se produce a partir de la turbulencia del aire al pasar por una estrechez específica de la laringe (una forma similar a cómo una persona genera un silbido con los labios). La técnica fue complementada con tomografías computarizadas, que evidenciaron la existencia de cavidades y estructuras adaptadas para estabilizar este silbido.
El trabajo de campo incluyó también la observación directa en caballos vivos mediante endoscopía. El equipo científico detectó que, al inicio del relincho, los cartílagos laríngeos se aproximan hasta formar una rendija por donde el aire genera el silbido agudo. Solo después se suma la vibración de las cuerdas vocales para crear el tono bajo. Esta secuencia explicaría el efecto doble del relincho. Pero uno de los aspectos más curiosos es que este fenómeno se mantiene incluso en animales afectados por neuropatía laríngea, una condición que paraliza parte de las cuerdas vocales.
En esos casos, la frecuencia grave se ve alterada o desaparece, mientras que la aguda persiste, lo que refuerza la hipótesis de que el silbido depende de una estructura distinta a las cuerdas vocales. David Reby, uno de los autores principales, declaró a The Guardian: “Comprender cómo y por qué ha evolucionado la bifonación es un paso importante para dilucidar los orígenes de la asombrosa diversidad del comportamiento vocal de los mamíferos”, afirma.
Una comunicación más eficaz para prevenir patologías laríngeas
A diferencia de otros équidos, como los burros o las cebras, el caballo doméstico ha perfeccionado esta sofisticada capacidad comunicativa. La hipótesis de los investigadores es que con esta herramienta los caballos podrían enviar información social compleja dentro de la manada sin realizar múltiples llamadas. Por ejemplo, el tono grave podría aportar información sobre el tamaño corporal o la identidad del animal, mientras que el tono agudo añadiría matices de urgencia o emoción.
La investigación abre nuevas perspectivas también en el campo de la medicina veterinaria. El análisis de la pureza acústica de las frecuencias emitidas podría facilitar el diagnóstico temprano de patologías laríngeas, pues si se observa la existencia de un silbido agudo inalterado, podría indicar problemas en las cuerdas vocales. Esto a su vez permitiría un abordaje más preciso y menos invasivo de las enfermedades respiratorias en equinos.
Sin embargo, el fenómeno de la bifonación no es exclusivo de los caballos. El estudio publicado en Current Biology menciona la posibilidad de que otros grandes mamíferos, como el ciervo wapití, hayan desarrollado adaptaciones similares para potenciar la riqueza de su comunicación vocal. Esto apunta a la existencia de una convergencia evolutiva destinada a incrementar la complejidad y eficacia de los mensajes transmitidos entre individuos de una misma especie.