El momento perfecto para plantar este árbol en tu jardín: la fruta para los principiantes que asegura cosechas fáciles y abundantes

Transformar un pequeño espacio del jardín permite disfrutar cada verano de fruta fresca con mínimos cuidados

Grosellero negro (Wikipedia)

Convertir un rincón poco aprovechado del jardín en una fuente de fruta fresca resulta sencillo con la plantación del grosellero negro, un arbusto conocido por su resistencia y facilidad de cultivo. Esta especie se adapta bien a quienes empiezan en la jardinería, ya que soporta bajas temperaturas y produce frutos generosos desde los primeros años.

El mejor momento para plantar este arbusto ocurre entre mediados de febrero y principios de marzo. Sembrar en estas fechas permite que las raíces desarrollen un sistema robusto antes del aumento de las temperaturas. Si la plantación se retrasa hasta abril, la brotación ya habrá empezado y la energía de la planta se orienta al crecimiento de ramas y hojas, lo que puede debilitar el arbusto a largo plazo.

El grosellero negro apenas exige cuidados, por lo que resulta ideal para principiantes. No necesita injertos ni riego diario. Basta con una plantación adecuada, un buen mantillo y podas ligeras en invierno para asegurar su vitalidad. Desde el segundo año, la planta produce bayas oscuras y brillantes durante el verano, sin requerir la renovación del ejemplar.

Read more!

Raíz desnuda y suelo fresco

Para un crecimiento vigoroso, conviene elegir plantas a raíz desnuda, que se encuentran en viveros desde noviembre hasta marzo. Estas permiten que las raíces se expandan sin restricciones, lo que facilita la adaptación y el desarrollo en el terreno. El sitio ideal debe recibir sol directo o tener sombra parcial, y contar con un suelo fresco, libre de sequedad extrema.

El proceso de siembra es sencillo. Se recomienda cavar un hoyo de unos 40 centímetros de ancho y profundidad, aflojar el fondo y mezclar la tierra extraída con aproximadamente 10 litros de compost o estiércol bien descompuesto. Si las raíces se ven secas, es útil sumergirlas en agua media hora antes de plantar.

Las raíces deben quedar bien extendidas y el cuello de la planta debe situarse a nivel del suelo o ligeramente por debajo, hasta tres centímetros, para favorecer nuevos brotes. Tras rellenar y compactar la tierra con suavidad, se riega con al menos 10 litros de agua, incluso si el suelo ya está húmedo. Una capa de mantillo de cinco a ocho centímetros ayuda a conservar la humedad, dejando siempre un pequeño espacio libre alrededor del tallo.

Qué beneficios nutricionales y saludables tienen las grosellas negras (Pixabay)

Después de plantar, aunque el crecimiento exterior es discreto, las raíces se expanden activamente bajo tierra. Esto permite que la planta absorba nutrientes con eficiencia cuando la savia comienza a circular durante la primavera, lo que la prepara para nutrir hojas nuevas y futuros racimos de frutos.

El grosellero negro requiere poco mantenimiento a largo plazo. Un suelo rico y cubierto por mantillo favorece su desarrollo, aunque la especie tolera breves periodos de sequía si el sustrato cuenta con una cobertura adecuada. Durante los primeros años, el riego semanal de entre 10 y 15 litros por planta solo resulta imprescindible en veranos secos. Superada esta etapa, basta con regar si ocurren olas de calor.

Cosechas generosas con cuidados mínimos

La renovación anual del mantillo y el aporte de entre tres y cinco litros de compost al final del invierno mantienen la fertilidad del suelo y aseguran cosechas abundantes. La poda tampoco exige experiencia previa. Es suficiente cortar cada invierno las ramas viejas, que superan los tres o cuatro años y presentan un tono oscuro y aspecto rígido. Esto favorece la presencia de tallos jóvenes, responsables de la mayor producción de frutos. Si el arbusto se vuelve demasiado denso, conviene quitar una o dos ramas adicionales para mejorar la entrada de luz.

En condiciones favorables, el grosellero negro inicia la producción desde el segundo año. En las primeras cosechas, la cantidad de frutos suele ser modesta; a partir del cuarto o quinto año, cada planta rinde entre tres y cinco kilos de bayas por verano. Tres arbustos bien separados pueden sumar hasta 10 kilos anuales, una cantidad notable en comparación con el precio de la fruta en comercios.

Esta es la fruta más nutritiva del mundo: ayuda al sistema nervioso y tiene propiedades anticancerígenas.

Las bayas de grosellero negro sobresalen por su contenido en vitamina C y aroma intenso. Se consumen frescas, se emplean en recetas o se conservan en mermelada. Para esta preparación se usan un kilo de grosellas limpias, 800 gramos de azúcar y el jugo de un limón, cocinando hasta alcanzar la textura deseada. También es posible congelar las bayas en una bandeja antes de guardarlas en bolsas, para añadirse posteriormente a yogures o postres.

Dedicar una franja del jardín a tres arbustos de grosella negra transforma ese espacio en una fuente estable de fruta saludable, accesible incluso a quienes no tienen experiencia en jardinería. Plantar al final del invierno garantiza el éxito y la disponibilidad de bayas frescas durante años.

Read more!