Paola Sanz, podóloga: “Que te duela solo un lado del cuerpo no es casualidad y tienes que saberlo”

Este problema puede producirse por varios motivos, por lo que la especialista destaca que es importante realizar pruebas para tratarlo correctamente

El dolor en una sola parte del cuerpo puede deberse a la disimetría. (Freepik)

El dolor corporal no siempre se reparte de forma equilibrada. Hay personas que acaban señalando siempre el mismo lado cuando describen sus molestias: la rodilla derecha, la cadera izquierda, el tobillo que falla desde hace años... Aunque a menudo se atribuye a una mala postura puntual o a una lesión antigua, la repetición constante de ese patrón puede esconder algo más estructural.

En consulta, los especialistas observan que el cuerpo rara vez actúa al azar. Cuando una molestia se cronifica en un mismo lado, conviene mirar más allá del síntoma aislado. La podología aporta una clave que no siempre se tiene en cuenta: el modo en que caminamos puede estar detrás de muchos dolores aparentemente desconectados.

La podóloga Paola Sanz lo explica en uno de sus vídeos de TikTok (@mipodologadice_): “Que siempre te duela el mismo lado del cuerpo puede no ser casualidad, y hoy te lo explico desde la perspectiva de la podología”, señala. “En los estudios biomecánicos de la marcha, muchas veces nos encontramos con esta situación: un paciente que refiere que todos sus síntomas tienden a concentrarse en un solo lado del cuerpo. En ese momento, se nos suele venir una palabra a la cabeza: disimetría”.

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El dolor en una parte del cuerpo no siempre se debe a una mala postura puntual o a una lesión antigua. (Freepik)

¿Qué es la disimetría?

La disimetría, aclara Sanz, “se refiere a la discrepancia de longitudes entre ambos miembros inferiores, entre ambas piernas”. Esto no siempre se debe a una diferencia evidente o congénita en la estructura ósea, “sino que muchas veces se refiere a una rotación pélvica o es de origen muscular, entre otras”.

Así, la desigualdad puede ser real —cuando un hueso es más largo que otro— o funcional, cuando el problema reside en la posición de la pelvis, en contracturas musculares o en alteraciones posturales que acaban generando la sensación de que una pierna es más corta que la otra. El resultado, en cualquier caso, es similar.

“Cuando esto pasa, el cuerpo tiende a compensar, generando dolor en una sola rodilla, en una sola cadera, en un solo tobillo”, señala la especialista. Esa compensación no es inmediata ni necesariamente intensa al principio, pero con el paso del tiempo puede traducirse en sobrecargas, inflamación o lesiones repetitivas siempre en el mismo lado.

La clave, insiste Sanz, es confirmar si existe realmente esa disimetría y cuál es su origen. Esto se hará a través de una prueba de imagen, que puede ser una telemetría o una telerradiografía. Esta prueba radiológica permite observar en una sola imagen la alineación de ambos miembros inferiores y medir con precisión si hay diferencia de longitud entre los huesos o el problema “viene de cualquier otro origen”. Así se “determinará qué tipo de tratamiento debemos tomar”.

Una mujer con dolor en el costado. (Freepik)

Posibles tratamientos si se confirma la disimetría

Si la telemetría confirma una disimetría estructural leve, lo más habitual es recurrir a alzas o plantillas personalizadas que compensen la diferencia y equilibren la marcha. Estas ortesis se diseñan tras un estudio biomecánico completo y buscan redistribuir las cargas para evitar que un lado del cuerpo soporte más peso del debido.

En los casos en los que la disimetría sea funcional —por ejemplo, por rotación pélvica o desequilibrios musculares— el tratamiento puede incluir fisioterapia, trabajo específico de fortalecimiento y estiramientos, además del uso temporal de soportes plantares si se considera necesario. Corregir la causa muscular o postural es esencial para evitar que el problema reaparezca.

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