Declaración de la Renta 2026: qué pensionistas están obligados a presentarla y quiénes no

Las pensiones tributan como un salario y la retención puede variar del 1% al 15% según el importe y la situación personal del pensionista

Manifestación de pensionistas frente al Banco de España en Barcelona.

Las pensiones de jubilación, al igual que los salarios, se consideran rendimientos del trabajo y están sujetas al Impuesto sobre la Renta de las Personas Físicas (IRPF). Esto significa que la Seguridad Social aplica una retención mensual sobre el importe de la pensión, ajustada a la cuantía y a las circunstancias personales y familiares del beneficiario.

“Comprender cómo se calcula esta retención es fundamental para anticipar cuánto se cobrará realmente cada mes, evitar sorpresas en la declaración de la renta y planificar adecuadamente los ingresos durante la jubilación”, señalan los expertos en pensiones de Banco Santander. La retención no supone pagar más impuestos, sino un adelanto, que luego se regulariza en la campaña de la renta.

La pensión de jubilación forma parte de los rendimientos del trabajo, por lo que se somete al mismo sistema de retenciones que los sueldos. Cada mes, la Seguridad Social descuenta una cantidad, en función de los tramos de ingresos establecidos por la Agencia Tributaria.

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No todas las pensiones tributan de la misma manera. Por ejemplo, las pensiones de incapacidad permanente absoluta o gran invalidez, las de orfandad o en favor de familiares y las prestaciones por actos de terrorismo están exentas de IRPF. Estas exenciones dependen del tipo de pensión, no de la cuantía.

El Pleno del Congreso, con el voto de PP, Vox y Junts, ha derogado este martes el decreto ley del llamado 'escudo social', que incluía la revalorización de las pensiones y la prohibición de desahucios y cortes de agua y luz para personas vulnerables. (Fuente: Europa Press/Congreso)

Factores que determinan la retención: cuantía, edad y familia

El porcentaje de IRPF aplicado sobre la pensión depende del importe anual bruto. Cuanto mayor es la pensión, mayor suele ser el tipo de retención. De manera orientativa, los tramos de retención en 2025 son hasta 12.000 euros anuales, cerca del 1%; entre 12.001 y 18.000 euros, la retención media va del 2% al 3%; entre 18.001 y 24.000 euros, alrededor del 8%; entre 24.001 y 30.000, en torno al 11% y 12%, y a partir de 30.001 euros, superior al 15%.

Estos porcentajes pueden variar, ya que el cálculo final tiene en cuenta los mínimos personales y familiares, reducciones por edad o discapacidad y la existencia de otros ingresos.

El mínimo personal general asciende a 5.550 euros anuales, pero aumenta con la edad. Así, los mayores de 65 años suman 1.150 euros extra, y los mayores de 75 años, otros 1.400 euros adicionales. Además, se aplican mínimos por descendientes o ascendientes a cargo, lo que puede reducir la base imponible y, por tanto, la retención.

“En la práctica, esto significa que dos pensionistas con la misma pensión pueden tener retenciones diferentes si sus situaciones personales o familiares no son las mismas”, indican los expertos de Banco Santander.

Los jubilados que están exentos de tributar

No todos los pensionistas están obligados a presentar la declaración de la renta. Quienes reciben una única pensión pública y no superan los 22.000 euros anuales están exentos de declarar, salvo que quieran hacerlo voluntariamente para solicitar una devolución.

En cambio, si el pensionista recibe ingresos de más de un pagador, por ejemplo, pensión pública y pensión privada, y la suma de los pagos del segundo y siguientes pagadores supera los 1.500 euros anuales, el límite baja a 14.000 euros.

Los expertos de Santander ponen dos ejemplos: un jubilado con una pensión única de 18.000 euros no tiene obligación de declarar. Mientras que uno que cobre 15.000 euros de la Seguridad Social y 2.000 euros de un plan privado sí deberá presentar declaración, al superar el umbral con dos pagadores.

“Estos umbrales se mantienen estables y buscan simplificar el cumplimiento fiscal de los pensionistas con rentas más bajas”, subrayan los especialistas en pensiones.

Decenas de personas portan carteles y banderas durante una concentración de pensionistas en Madrid.

Es posible cambiar la retención

Los jubilados pueden solicitar un aumento del tipo de retención aplicado por la Seguridad Social, igual que los trabajadores pueden pedir a su empresa que ajuste el IRPF. Esta opción resulta útil para quienes prefieren que les retengan más cada mes y así evitar pagos elevados en la declaración anual.

El trámite se realiza de forma telemática a través del portal de la Seguridad Social, utilizando certificado digital o sistema Cl@ve. Desde ahí se puede solicitar un incremento del tipo de retención, o volver al estándar si antes se había pedido una subida.

“No es posible pedir una reducción de la retención por debajo del porcentaje calculado de forma automática, ya que este se ajusta a la normativa vigente y a los datos personales de cada pensionista”, advierten los expertos.

Adelantar el pago del impuesto

La retención del IRPF sobre la pensión no supone un coste extra, sino una forma de adelantar el pago del impuesto de manera fraccionada. Cuando el pensionista presenta su declaración, la Agencia Tributaria calcula la diferencia entre lo retenido y lo que realmente corresponde pagar. Si se ha retenido más, se devuelve la diferencia; si se ha retenido menos, habrá que abonar la cantidad pendiente.

Por ello, los expertos consideran que es “fundamental” que los jubilados “conozcan las reglas de cálculo y revisen la retención aplicada para evitar ajustes inesperados en la campaña de la renta".

También recomiendan que los pensionistas que tengan rentas complementarias por alquileres, fondos de inversión o planes privados tengan en cuenta que esos ingresos pueden modificar su tipo efectivo de IRPF, incrementando la tributación global.

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