Felinos salvajes o primates como mascota, una moda aún vigente: “Aboca a estos animales a una vida de sufrimiento y privaciones”

Olga Martín Carrera, responsable de Políticas de AAP en España, explica a ‘Infobae’ la importancia de los Listados Positivos en la lucha contra el mascotismo exótico

Rescatan a un serval de un domicilio particular en Alicante. (Guardia Civil y Coalición para el Listado Positivo)

El pasado mes de noviembre, la Coalición para el Listado Positivo, en colaboración con el SEPRONA de la Guardia Civil, rescató de un domicilio particular de la provincia de Alicante a un serval después de que la familia que lo tenía como mascota reconociese su incapacidad para seguir manteniéndolo y cuidándolo con seguridad. Este felino de mediano tamaño del África subsahariana, carnívoro y territorial, se ha convertido en objeto de deseo como animal de compañía en los últimos años.

A través de las redes sociales, son bastantes los usuarios que documentan cómo es tener un serval en casa; los comentarios de estos contenidos revelan el interés de muchas otras personas por conocer el precio para adquirir uno.

Sin embargo, el serval es un animal de naturaleza salvaje, con unos instintos naturales y unas necesidades comportamentales que no desaparecen cuando es criado en cautividad, para lo que no es apto, mucho menos en un inmueble particular. Esta tendencia no la sufren únicamente los servales.

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Serval. (Sapporo Maruyama Zoo/Wikimedia Commons)

“El sector de los animales exóticos se encuentra en crecimiento debido a la facilidad para adquirirlos por internet y redes sociales”, explica a Infobae Olga Martín Carrera, responsable de Políticas de la Fundación AAP en España —organización europea de bienestar animal que cuenta con un centro de rescate y rehabilitación de primates y grandes felinos en Villena (Alicante), AAP Primadomus, y otro en Países Bajos— y coordinadora de la Coalición para el Listado Positivo, de la que AAP forma parte. Tal y como destaca, esto incrementa los problemas asociados al mascotismo exótico: “comercio ilegal, abandono y riesgos para el bienestar animal, la biodiversidad y la salud y seguridad de las personas u otros animales”.

A través de las redes sociales, que la coordinadora de la Coalición para el Listado Positivo señala que tienen un “papel fundamental y tremendamente dañino” en este sentido, se difunden imágenes erróneas sobre estos animales, ya que se presentan “como adorables mascotas, en entornos totalmente inadecuados e interactuando con personas”. “Se genera así una falsa expectativa sobre la tenencia de estos animales”, lo que “aboca a estos animales a una vida de sufrimiento y privaciones que ocasiona que sufran daños físicos y psicológicos”, apunta Martín Carrera.

Sin embargo, esto no significa que el problema haya surgido con el nacimiento de las plataformas digitales. En los más de 50 años de la Fundación, AAP se ha enfrentado a multitud de solicitudes de rescate que demostraban las modas de cada momento. “A finales de los 2000 vimos un aumento espectacular de primates como macacos de Berbería, que continúa en la actualidad”. De hecho, esta especie en peligro de extinción ha ocupado el tercer puesto en cuanto a solicitudes recibidas por AAP en el último año en Europa.

Lu, una cría de macaco de Berbería rescatada en Francia, durante su cuarentena en el centro de rescate y rehabilitación de Villena, Alicante. (AAP Primadomus)

“A lo largo de los últimos años seguimos recibiendo infinidad de solicitudes de rescate de otros primates y animales de especies de menor tamaño, como titís, servales, caracales, petauros, zorros fenec, degúes y un largo etcétera”; animales exóticos que se cree que son fáciles de mantener porque no son de grandes dimensiones, aunque esta idea se encuentra “lejos de la realidad”.

La importancia de tramitar el Listado Positivo en España

Aunque podría pensarse que este es un problema que no afecta a España, el caso del serval en Alicante y otros muchos con los que se encuentra la Fundación AAP en nuestro país demuestran que no es así.

En España, la tenencia de especies exóticas como animales de compañía está regulada por la Ley 07/2023 de Protección de los Derechos y el Bienestar de los Animales, que prohíbe en su disposición transitoria segunda tener como mascota a los siguientes grupos:

  • Artrópodos, peces y anfibios cuya mordedura o veneno pueda suponer un riesgo grave para la integridad física o la salud de personas y animales.
  • Reptiles venenosos y todas las especies de reptiles que en estado adulto superen los dos kilogramos de peso, excepto en el caso de quelonios (tortugas).
  • Todos los primates.
  • Mamíferos silvestres que en estado adulto superen los 5 kg.
  • Especies incluidas en otra normativa sectorial a nivel estatal o comunitario que impida su tenencia en cautividad.
La Fundación AAP recibe solicitudes de rescate de caracales. (Leo za1/Wikimedia Commons)

Esta ley, sin embargo, no protege a todos los animales necesarios, según apunta Martín Carrera: “Zorros árticos, petauros, mofetas u otros animales exóticos no protegidos por la disposición transitaria segunda, y que no son adecuados como animales de compañía, pueden aún ser comercializados, con todos los problemas que eso conlleva”.

En este sentido, desde AAP y las otras dos organizaciones que forman parte de la Coalición —la Asociación Nacional para la Defensa de los Animales (ANDA) y la Fundación para el Asesoramiento y Acción en Defensa de los Animales (FAADA)— reclaman que se tramite con urgencia el Listado Positivo de Especies Domésticas y de Animales de Compañía, uno de los dos reales decretos que debe realizar el Ministerio de Derechos Sociales, Consumo y Agenda 2030 para culminar la trasposición legal de la Ley 7/2023. Este, explican, debería haber sido publicado el pasado mes de septiembre: “Lleva acumulado un importante retraso y no hay indicios de que vea la luz en los próximos meses”, explica la Coalición en un comunicado difundido a principios de febrero.

Este método, que ya se aplica con éxito en otros países europeos ―como Bélgica, pionera en su adopción en 2009, y Países Bajos, Luxemburgo o Noruega, entre otros―, establece cuáles son las especies adecuadas para tener en un entorno doméstico. Las que queden fuera de este listado serán prohibidas como animales de compañía —los animales adquiridos antes de la adopción del Listado Positivo se podrán mantener hasta su muerte, quedando prohibida su reproducción—.

“No contar con Listados Positivos claros que establezcan qué animales exóticos son adecuados para ser mantenidos en una casa provoca que las personas que quieran tener un animal de compañía, siguiendo modas o impulsos generados por la industria, puedan decidir tener uno no adecuado por falta de información y claridad”.

Olga Martín Carrera señala que algunas especies como los zorros árticos, los petauros o las mofetas no se encuentran actualmente protegidas contra el mascotismo exótico. (patrickkavanagh/Wikimedia Commons)

Criterios que se tienen en cuenta en el Listado Positivo

Actualmente, según han explicado a Infobae fuentes de la Dirección General de Derecho de los Animales, perteneciente al Ministerio de Derechos Sociales, Consumo y Agenda 2030, el proceso para desarrollar el Real Decreto para el Listado Positivo se encuentra estudiando las propuestas recibidas tras la consulta pública de octubre de 2025.

Para la elaboración del texto y la selección de las especies que entran dentro, se tienen en cuenta algunos aspectos fundamentales. En primer lugar, el bienestar animal: deben poder mantenerse adecuadamente en cautividad. En segundo lugar, los riesgos para la salud pública y de seguridad: según explica Martín Carrera, “algunos animales pueden transmitir enfermedades zoonóticas, ser venenosos, así como mostrar comportamientos impredecibles y agresivos que pongan en peligro la integridad física de las personas”.

En tercer lugar, los riesgos para el medio ambiente: por ejemplo, algunas especies, en caso de escaparse, ser abandonadas o no ser controladas adecuadamente, pueden convertirse en una especie exótica invasora. “Tenemos el caso de los coatíes, los mapaches, los erizos africanos, las suricatas… todos ellos animales que, tras haber llegado inicialmente al mercado de animales de compañía, han pasado a engrosar la lista de especies exóticas invasoras de nuestro país”.

Así, Martín Carrera defiende que esta es una herramienta que permite “ahorrar mucho sufrimiento a los animales y evitar los costes económicos derivados de su comercio cuando pasan a suponer un problema de salud y/o ambiental”.

Algunos animales exóticos como el mapache pueden perjudicar a la biodiversidad autóctona de un área si son víctimas del mascotismo exótico. (Quartl/Wikimedia Commons)

El sufrimiento del mascotismo exótico

Tal y como señala la responsable de Políticas de AAP, “la mayoría de animales exóticos no son adecuados como mascotas por varias razones”. La Fundación, lamentablemente, se enfrenta constantemente a casos que lo demuestran: “Cuando rescatamos mamíferos de la tenencia privada, nos encontramos con animales mal alimentados (con sobrepeso o muy delgados), con carencias nutricionales en ocasiones muy severas”, explica. “Nos encontramos con problemas de huesos, de dentición, diabetes, raquitismo...” También problemas musculares y debilidad si han vivido en jaulas pequeñas y pobres.

A esto se suman comportamientos anormales estereotipados por la falta de estímulos, de espacio y de contacto con otros individuos de su especie: “Movimientos repetitivos, tics nerviosos, comportamientos autolesivos como arrancarse el pelo, golpearse o morderse”.

Algunas de las consecuencias más preocupantes son las psicológicas: “Rehabilitar estas secuelas y que vuelvan a aprender a relacionarse con congéneres es un proceso extremadamente lento y complejo, pero fundamental para la rehabilitación de mamíferos sociales. Este problema se ve acrecentado por el hecho de que muchos de estos animales, víctimas del comercio ilegal, son separados de su madre en las primeras etapas de su desarrollo, un contacto que resulta fundamental a nivel psicológico, físico y social, porque es así como, en el caso de los mamíferos sociales, “las crías aprenden todo lo necesario para sobrevivir y relacionarse con otros miembros de su especie”.

Una cría de orangután junto a su madre. (Arie Bas/Wikimedia Commons)

Además, suele haber un gran desconocimiento con respecto a las necesidades del animal, muchas de las cuales no pueden estar cubiertas en un inmueble particular. “Hay especies que requieren condiciones muy específicas de humedad, temperatura, espacio, interacción social o dieta que un entorno doméstico no puede garantizar”.

Por todos estos motivos, la aprobación de los Listados Positivos tanto en España como en otros países del mundo resulta fundamental, sumado a un esfuerzo mayor para combatir el tráfico ilegal de especies. Según explican desde AAP, solo así se podrá evitar el sufrimiento de miles de animales silvestres exóticos que se enfrentan cada año a las consecuencias de una vida en cautividad, alejados del entorno natural que necesitan para su bienestar.

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