En menos de 20 días, la Fundación CRIS Contra el Cáncer ha logrado reunir los 3,5 millones de euros que pedían para financiar parte de la investigación de Mariano Barbacid. La campaña de crowfunding, en la que han participado casi 80.000 personas, se puso en marcha tras el anuncio de la erradicación del cáncer de páncreas en ratones.
La comunicación del hallazgo de Barbacid y su equipo del Centro Nacional de Investigaciones Oncológicos (CNIO) se produjo en la mañana del martes 27 de enero en Madrid. Los de CRIS convocaron a la prensa para la presentación de unos resultados científicos de ”gran relevancia internacional“.
Cumplieron con lo que prometieron. “Es un trabajo magnífico, extraordinario”, corrobora a Infobae el doctor Eduardo Díaz-Rubio García, quien, además de ser uno de los oncólogos más reputados del país, es presidente de la Real Academia Nacional de Medicina Española (RANME). “Todo el grupo de Mariano Barbacid ya nos tiene habituados a hacer estudios muy serios y por eso es quien es”.
Qué tiene de especial el estudio de Barbacid
Muchos pueden preguntarse, legítimamente, por qué es tan especial el estudio de Barbacid, qué tiene de diferente para haber recibido tal cobertura mediática. En las últimas semanas, el investigador ha atendido a los medios (acompañado en varias ocasiones por Lola Manterola, Presidenta y cofundadora de la Fundación CRIS Contra el Cáncer y superviviente de la enfermedad) para dar a conocer su hallazgo.
La hipótesis de la investigación es que el cáncer pancreático está inducido fundamentalmente por un oncogén llamado KRAS y que el propio Barbacid descubrió. El KRAS es, por tanto, el gen que activa las vías de desarrollo del cáncer. A partir de este hallazgo, el equipo se centró en intentar neutralizar este oncogén. Sin embargo, todos los intentos han fracasado.
La novedad ahora ha sido utilizar tres bloqueos diferentes, no solamente KRAS, sino también uno superior llamado EGFR y otro para la degradación de proteínas. “Con estos tres genes lo que se consigue en animales es una regresión del 100 % de los casos y con una duración total, es decir, que los tumores no vuelven posteriormente”, explica el que fuera también presidente de la Sociedad Española de Oncología Médica (SEOM) y representante español en la Organización Mundial para la Salud (OMS) en Cáncer.
Los resultados de la investigación fueron publicados a principios del pasado diciembre en la revista PNAS (Proceedings of the National Academy of Sciences). En el estudio se detallaba que los experimentos se realizaron con ratones modificados genéticamente, ningún parecido con los seres humanos.
Ajustar las expectativas en el cáncer más letal
Sin restar valor al trabajo de Barbacid, tanto oncólogos como asociaciones de pacientes piden que la comunicación del hallazgo se haga con máximo rigor para evitar generar falsas expectativas en pacientes y familiares. En 2026, unas 10.405 personas serán diagnosticadas de cáncer de páncreas en España, de acuerdo con los datos de la SEOM.
En la actualidad, el cáncer de páncreas es el más letal: el 90 % de los pacientes fallece. Cuando llega el diagnóstico, la mitad de los pacientes ya presenta metástasis, un 30 % ya tiene la enfermedad avanzada localmente y solo un 20 % de ellos se diagnostica como enfermedad localizada susceptible de tratamiento quirúrgico. Es la tercera causa de muerte por cáncer en la Unión Europea (UE) y en la década de 2030 llegará a ser la segunda.
“Es un cáncer de comportamiento agresivo, en el que nadie piensa que existe hasta que ya es tarde para que los pacientes tengan posibilidades de cirugía con intención curativa, resistente a los tratamientos quimioterápicos de la clínica habitual, pues los medicamentos dirigidos a dianas específicas, salvo casos contados, no han funcionado”, aclara en una entrevista con este medio el doctor Alfredo Carrato, catedrático de Medicina - Oncología en la Universidad de Alcalá de Madrid y consejero emérito de la Fundación para la Excelencia y la Calidad de la Oncología (ECO).
¿Hay motivos reales para tener esperanza?
Aunque el estudio es un gran paso adelante en la investigación previa a la clínica, sigue siendo, de momento, eso: un paso. El doctor Carrato recuerda que “trasladar estos resultados a los pacientes con cáncer de páncreas es difícil y requiere de nuevos estudios preclínicos y de ensayos clínicos iniciales rigurosamente controlados”. De hecho, Díaz-Rubio añade que los oncólogos ya están “muy acostumbrados a que muchas cosas que funcionan en ratones” luego no puedan trasladarse al ser humano porque la señalización es mucho más compleja.
Una vez que den comienzo los ensayos clínicos, habrá que evaluar en las fases 1, 2 y 3 la seguridad, el efecto o la tolerabilidad de los fármacos, entre otras cuestiones, un desarrollo que “supone años de trabajo”. Por ejemplo, el doctor Carrato expone que la dosis de afatinib, el medicamento utilizado para inhibir a los anteriormente presentados EGFR, fue 30 veces superior a las que se emplean en humanos (20 mg/Kg vs 0,6 mg/Kg). “Su toxicidad se manifiesta fundamentalmente mediante lesiones en la piel y el aparato digestivo (diarrea)”.
Para el presidente de la RANME, existen motivos reales para tener esperanza en el proyecto de Barbacid en el sentido de la experimentación. Sin embargo, es algo que se observa cada día en los laboratorios, en la investigación de múltiples enfermedades. “En el ratón curamos todo”, ironiza. La historia cambia cuando pasamos al ser humano, “porque la señalización de las vías son cruzadas y realmente es muy difícil”. Además, hay que tener en cuenta que, a diferencia de en los animales, en el cáncer humano se crea un microambiente alrededor de las células tumorales que condiciona todo el tratamiento.
La investigación del CNIO “supone un abordaje muy prometedor al actuar sobre distintas dianas moleculares clave en el desarrollo del cáncer de páncreas, con una base preclínica robusta y que abre un posibilidad de avance terapéutico ante un tumor que es intrínseca y característicamente resistente a la mayoría de los tratamientos", celebra el doctor José Ignacio Martín Valadés, Jefe de la Sección de Tumores Digestivos en MD Anderson Cancer Center Madrid - Hospiten, al mismo tiempo que aclara a este medio que “esto no supone una cura ya disponible para los pacientes”.
En declaraciones a Infobae, Laura Acero, presidenta de la Asociación Cáncer de Páncreas (Acanpan), explicaba que varios pacientes ya han acudido a la asociación a solicitar más información. Tanto pacientes como familiares se han interesado en conocer mejor el alcance del estudio, cuyas preguntas “estaban relacionadas con si podían beneficiarse ahora mismo, si existían ensayos clínicos abiertos o cuándo podría estar disponible un tratamiento basado en estos resultados”. No obstante, desde la Asociación no lo consideran negativo, puesto que “refleja la necesidad urgente de respuestas que viven los pacientes y sus familias”.
Preguntado sobre la campaña de comunicación que se ha llevado a cabo, el doctor Díaz-Rubio pone el foco en que “hay que entender la desesperación de las personas”, puesto que el cáncer de páncreas avanza muy rápidamente y la supervivencia es de meses en muchas ocasiones. “Por eso hay que ser clínico, saber lo que es un paciente y estar en contacto con ellos. Yo respeto que el doctor Barbacid es un extraordinario investigador, pero por más que se ponga la bata no es médico, es químico. Y eso también influye”.