Los médicos de toda España comienzan este lunes una huelga indefinida. Durante los próximos meses y hasta nuevo aviso, los sindicatos convocarán una semana de paros al mes en protesta por el anteproyecto de Estatuto Marco, la norma que regula las condiciones laborales de los sanitarios en el país. El texto lleva sin reformarse desde el año 2003 y, tras años de reuniones, finalmente el pasado 26 de enero el Ministerio y varios de los sindicatos del Ámbito de Negociación alcanzaron un acuerdo. El pacto, sin embargo, no ha logrado convencer a las organizaciones exclusivamente médicas, la mayoría sin representación en esta mesa de debate social.
“Han cerrado un acuerdo con el Ámbito de Negociación, pero no con el colectivo médico”, valora Víctor Pedrera, secretario general de la Confederación Española de Sindicatos Médicos (CESM), en una conversación con Infobae. El portavoz resalta que su organización, la única del Comité de Huelga que ha tenido representación en el ámbito, “no suscribió ese acuerdo y todo lo que tiene que ver con los médicos se consensuó con sindicatos que no tienen representatividad del colectivo médico y, por su trayectoria, han demostrado que bien poco les importa”.
El Ministerio de Sanidad insiste en que ha estado abierto a negociar con los médicos, pero la ley exige que los acuerdos se tomen dentro del Ámbito de Negociación. En ese sentido, el nuevo Estatuto Marco incluye un capítulo enteramente dedicado a los facultativos que, según el equipo de Mónica García, incluye la gran mayoría de las reclamaciones del sector. Para el resto de mejoras, insiste en que acudan al cauce parlamentario, una opción que desde la CESM rechazan por el momento.
“Desde el Ministerio ya tendría que haber salido una reforma que contara con la aceptación de la mayoría de colectivos, pero fundamentalmente con el colectivo más importante, que en la sanidad es el colectivo médico, guste o no guste, discrepen otras profesiones o no”, valora Pedrera.
La excepción de los médicos
Las organizaciones convocantes de los paros defienden que los médicos enfrentan unas condiciones de trabajo particulares y discriminatorias frente a otros colectivos. “Las profesiones sanitarias, desde el celador a la enfermería, tienen una jornada estable de 35 o 37,5 horas semanales, en algunos casos 32 horas o menos. El médico sigue teniendo una jornada laboral obligatoria de 48 horas semanales en cómputo semestral, lo que quiere decir que puede haber jornadas de 70 u 80 horas”, explica Pedrera. El nuevo Estatuto Marco reduciría su jornada a un máximo de 45 horas, también en cómputo semestral, que no incluye las guardias.
Los facultativos, además, cargan con un “agravante”, según el secretario general de CESM, que son las necesidades de servicio: por el bien del interés general, las jornadas pueden alargarse y los descansos suprimirse. Por último, Pedrera menciona la nueva clasificación profesional, “discriminatoria una vez más para el colectivo médico”. La propuesta del Ministerio de Sanidad ubica a los médicos en el grupo profesional más alto, pero les sigue igualando a otras profesiones que también cuentan con un grado universitario y años de especialización.
“No se tiene en cuenta el nivel de responsabilidad”, apunta Pedrera. El representante sindical defiende que en la sanidad “el último responsable siempre es el médico”, mientras que el resto de profesionales “tienen tareas que son siempre delegadas del facultativo”.
Salarios y guardias preocupan a los más jóvenes
Los paros convocados por los sindicatos han sido secundados entre estudiantes y médicos residentes (MIR), que también siguen el proceso del Estatuto Marco con preocupación. Desde la Asociación MIR España, consideran que el principal problema aún son las guardias de 24 horas. “En este estatuto siguen siendo obligatorias si las necesidades de servicio lo precisan, una premisa que ocurre en casi todos los hospitales. Las mejoras apenas son tangibles”, denuncia David Montes Cánovas, portavoz de la organización.
Montes recuerda que los MIR viven “una situación de precariedad bastante grande”. “Los residentes cobran por debajo del salario mínimo interprofesional, y en las comunidades que lo superan es por muy poco”, lamenta. Son unas retribuciones que no se han actualizado “desde el año 2008” y que “siguen dependiendo completamente de las guardias” para alcanzar cifras más dignas. “Si no se hacen estas jornadas, que son obligatorias, su sueldo no llegaría, en muchos casos, a los 1.100 euros”, denuncia Montes. Según el último informe de CESM, correspondiente al año 2024, un residente de primer año cobra 1.180 euros netos de media sin contar las guardias.
Una fuga de talentos
De no mejorar las condiciones, la Asociación MIR España vaticina “una fuga de talentos”. “Mucha gente prefiere renunciar e irse a otros países, donde sus condiciones son mucho más óptimas y, sobre todo, por un salario mucho más digno”, reivindica. “Creemos que, si no se hace caso a las demandas, vamos a tener una situación muy complicada en el Sistema Nacional de Salud e, indirectamente, los pacientes van a ser los más afectados”, sentencia Montes.
Trasladarse fuera de España ya es una opción que se plantean algunos estudiantes, apuntan desde el Consejo Estatal de Estudiantes de Medicina (CEEM). “Cada vez es más el estudiantado que tiene como principal idea irse fuera”, afirma Víctor Martínez Reguera, portavoz del Consejo.
El CEEM explica que, aunque los estudiantes tienen claro cuáles son las condiciones que enfrentarán al terminar la carrera, “tampoco se tiene una conciencia plena de lo que ello supone. ”Cuando se entra en una carrera con mucha vocación, se infravaloran todas estas piedras que te puedes encontrar por el camino. Pero una vez que empiezan las prácticas en el hospital y ves el desgaste de los médicos, se empieza a valorar más y, a partir de ahí, se empiezan a buscar alternativas al MIR”, explica.
La Organización Médica Colegial (OMC) calcula que la fuga de talentos no sería del calibre imaginado. Desde 2017 hasta 2024, solo 1.663 médicos se han dado de baja de su colegio profesional, un dato que da una tasa de migración del 11,7% en dicho periodo.