En los últimos años, España se ha consolidado como uno de los países más longevos en todo el mundo. Con una esperanza de vida media de 84 años (81 en los hombres, 86 en las mujeres según el último informe del Instituto Nacional de Estadística) supera la longevidad de la Unión Europea. El secreto no estaría (o no completamente) en la genética, sino en los hábitos de vida saludable.
Es de conocimiento popular que una dieta sana, variada y equilibrada, ha de combinarse con ejercicio físico regular para cuidar de nuestra salud. Beber suficiente agua, protegernos de la luz del sol, evitar el tabaco y el alcohol... todo ello complementa un bienestar integral que protege nuestra longevidad.
Sin embargo, en ocasiones puede pasarse por alto un hábito que resulta crucial para el organismo: tanto como comer bien y ejercitarse. Se trata del descanso, cuyo efecto para la salud califica el doctor Sebastián La Rosa como el “más importante”. En materia de longevidad, “el 85 % del resultado se puede lograr con buena calidad de sueño, buena alimentación y buen ejercicio”.
Tal y como asegura el experto en una publicación en sus redes sociales (@dr.larosa), estos tres pilares básicos tendrían la llave de la longevidad. “Y no hace falta agregar mucho más”, asegura. Por ello, dormir bien no es un lujo ni una pérdida de tiempo: es una necesidad básica para la salud física y mental.
Durante el sueño, el organismo realiza funciones esenciales de reparación y mantenimiento. El cerebro consolida la memoria, procesa la información aprendida durante el día y regula las emociones. Al mismo tiempo, el cuerpo repara tejidos, fortalece el sistema inmunológico y equilibra hormonas clave, como las que regulan el apetito y el estrés. Dormir menos de lo necesario interrumpe estos procesos y genera un desgaste acumulativo.
Dormir bien implica no solo cantidad, sino calidad. Los especialistas recomiendan entre siete y nueve horas de sueño para los adultos, así como mantener horarios regulares, evitar pantallas antes de dormir y crear un ambiente propicio para el descanso. Priorizar el sueño es una inversión en salud. Lejos de ser tiempo perdido, dormir bien es una de las decisiones más inteligentes para vivir mejor y por más tiempo.
La soledad no deseada nos envejece y nos enferma
Aunque es posible que nuestro organismo se encuentre estupendamente si nos alimentamos bien, descansamos y nos mantenemos activos, nuestra salud mental necesita algo más: socialización. Las personas somos animales sociales, como ya apuntaba Aristóteles, y necesitamos de una vivencia en comunidad para poder desarrollarnos plenamente.
Por ello, el doctor La Rosa matiza algo que “parece que va a ser cada vez más relevante” y es que “hay unos nuevos mecanismos de envejecimiento dentro de los cuales uno de ellos es el aislamiento psicosocial”. Es lo que llamaríamos soledad no deseada, un fenómeno que sufre una de cada cinco personas en España, según datos del Observatorio Estatal de la Soledad No Deseada.
El experto explica que “estar separado del resto, estar solo, sentirnos solos más que estar solos físicamente, nos hace envejecer más rápidamente”. De acuerdo con la citada institución, dos de cada tres personas (67,7%) que sufren soledad llevan en esta situación más de 2 años.