Roma se ha convertido en el escenario del último adiós a Valentino Garavani. Este viernes, la Basílica de Santa María de los Ángeles y los Mártires, en la Plaza de la República, ha acogido el funeral del diseñador, fallecido el pasado lunes a los 93 años. Una localización a la altura del modisto, pues se trata de una iglesia titular que fue construida por Miguel Ángel en el año 1561 dentro de las antiguas Termas de Diocleciano en la Piazza della Repubblica.
Hasta allí se han desplazado familiares, amigos y personalidades del mundo de la moda, el cine y la alta sociedad se han reunido para despedir al creador del icónico rojo Valentino. La ceremonia, cargada de emoción, ha sido un homenaje íntimo en pleno centro de la capital italiana.
Una de las asistentes más destacadas ha sido Anne Hathaway, que ha llegado acompañada de su marido, Adam Shulman. Ambos han vestido de negro y la actriz no ha podido contener la emoción al entrar en la basílica, decorada con flores blancas, uno de los colores preferidos del diseñador. Hathaway ha dedicado unas palabras a la familia, mostrando su apoyo en un momento tan duro: “Os amo y estoy cerca de vosotros en vuestro dolor”.
La relación entre Hathaway y Valentino ha trascendido lo profesional. Tras conocerse la noticia de su muerte, la actriz ha publicado un mensaje en redes sociales en el que ha recordado los más de veinte años de amistad que han mantenido. En su mensaje, ha contado que el diseñador le enviaba flores por su cumpleaños y que incluso se ofreció a diseñar su vestido de novia en 2012, un gesto que aún hoy la emociona.
Tampoco ha faltado Naty Abascal, una de sus musas, que ha asistido junto a su hijo mayor, Rafael Medina, duque de Feria. La sevillana, también de riguroso luto, estaba visiblemente afectada, pues conocía a Valentino desde hacía décadas.
A las puertas de la basílica, un cartel escrito a mano ha dado la bienvenida a los asistentes con un mensaje muy sentido: “El mundo entero llora a Valentino. Hemos perdido la flor más hermosa”. Un detalle que refleja el impacto que ha tenido su figura en la gente.
El funeral ha contado con la presencia de numerosas personalidades. Entre ellas, Liz Hurley con su hijo Damian; Ernesto de Hannover, recuperado tras sus problemas de salud; la modelo italiana Bianca Brandolini; Alessandro Michele, director creativo de Valentino desde 2024; Anna Wintour; Donatella Versace con su hija Allegra; el empresario François-Henri Pinault; el diseñador Tom Ford; Olivia Palermo con su marido Johannes Huebl; y Antoine Arnault con Natalia Vodianova, entre otros.
La ceremonia ha sido oficiada por el sacerdote Pietro Guerini. En su homilía, ha agradecido a Valentino “la belleza que ha traído al mundo” y ha resaltado su legado creativo, que ha marcado generaciones.
Uno de los momentos más emotivos ha sido la intervención de Giancarlo Giammetti, expareja y compañero inseparable de Valentino durante décadas. Con la voz quebrada, ha agradecido la presencia de todos y ha recordado cómo juntos descubrieron el verdadero significado de la belleza. “Siempre estará a mi lado en el camino que seguiré para que nunca lo olvidemos”, ha asegurado.
También Hoeksema ha tomado la palabra y ha expresado su despedida en pocas pero intensas palabras: “No me despido, pero gracias por acompañarme. Te amo”.
La ceremonia ha terminado con la salida del féretro mientras sonaba Il nostro concerto, de Umberto Bindi. Los encargados de llevarlo han sido Sean y Anthony, hijos de Carlos Souza, colaborador y amigo íntimo de Valentino, a quienes el diseñador consideraba como parte de su familia.
Finalmente, los restos de Valentino Garavani han quedado en el cementerio Flaminio, el mayor de Italia, en una tumba circular rodeada de jardines y amplios ventanales. Un lugar sereno y luminoso que refleja la elegancia y sensibilidad que han definido toda su vida y su obra.