Con el paso de los años, es normal que las articulaciones se vayan resintiendo y, en especial, las rodillas. Sin embargo, hay muchos mitos acerca de las causas de las molestias y el desgaste articular. Uno de los más extendidos es que el dolor de rodillas es una consecuencia inevitable de la edad y que no hay nada que se pueda hacer al respecto.
Además, se suele achacar este dolor al desgaste del cartílago. Precisamente sobre esta cuestión ha hablado Enric Gallofré, un fisioterapeuta que publica contenido en redes sociales relacionado con diferentes ámbitos de la salud.
En uno de los últimos vídeos de su cuenta de TikTok (@enricgallofrefisio) ha profundizado acerca de este tema. “Tu cartílago no es como un neumático de un coche que se gasta con el uso”, explica durante los primeros segundos.
Cómo funciona el cartílago
Según explica el especialista, la idea de que el cartílago se gasta con el uso es una visión anticuada que ha condicionado durante años la forma en la que se ha tratado el dolor de rodilla. Durante décadas, a muchas personas se les ha recomendado reducir la actividad física, evitar impactos y moverse lo menos posible para proteger la articulación. Sin embargo, este enfoque puede ser contraproducente.
El cartílago es un tejido vivo que necesita movimiento para mantenerse sano. Lejos de deteriorarse por el uso, responde de forma positiva a cargas adecuadas y progresivas. La falta de movimiento, en cambio, puede debilitar las estructuras que rodean la articulación, disminuir la capacidad de absorción de cargas y aumentar la sensación de dolor y rigidez.
El fisioterapeuta advierte de que el miedo al movimiento ha llevado a muchas personas a abandonar hábitos activos, lo que ha tenido consecuencias negativas tanto a nivel físico como funcional. Recuperar la confianza en la articulación y entender cómo funciona realmente el cartílago es clave para mejorar los síntomas.
¿Se puede desgastar el cartílago?
Aunque, como bien dice Enric Gallofré, el cartílago no se desgasta por el paso del tiempo, sí que se puede dañar o perder calidad. La causa de este fenómeno no es el tiempo, como mucha gente cree, sino diferentes factores que repercuten en su estructura.
Entre los factores que más influyen en la salud del cartílago se encuentran el sedentarismo, la falta de estímulo mecánico adecuado, lesiones previas o una mala gestión de la carga en las articulaciones. El cartílago necesita movimiento para mantenerse fuerte y funcional, ya que se nutre a través de la compresión y descompresión que se produce cuando nos movemos.
Además, la calidad del movimiento es tan importante como la cantidad. Ejercicios mal ejecutados, impactos sin preparación previa o entrenamientos sin progresión pueden aumentar el riesgo de daño. Por el contrario, fortalecer la musculatura que conforma la rodilla mejora la estabilidad y reduce la presión directa sobre el cartílago.
También influyen factores como el descanso, la alimentación y la capacidad del cuerpo para recuperarse a lo largo del tiempo, que juegan un papel clave para mantener la articulación sana.