De la musaraña de la Isla de Navidad al zarapito fino: las especies que fueron declaradas extintas en 2025 tras décadas sin encontrarse ejemplares

La introducción de animales y plantas invasoras, los efectos del cambio climático o ciertas actividades humanas están provocando una grave pérdida de la biodiversidad en todo el mundo

El zarapito fino es una de las especies que se han declarado oficialmente extintas este 2025. (C. R. Bree/Wikimedia Commons)

En la actualidad, más de 48.600 especies de todo el mundo se encuentran oficialmente en peligro de extinción (un 28% del total de las evaluadas). Afectadas por las consecuencias del cambio climático, la pérdida de sus hábitats, la actividad humana, enfermedades o la incidencia de especies exóticas invasoras, cada año ven mermadas sus poblaciones sustancialmente.

Tanto es así que los científicos señalan que nos encontramos ante la sexta extinción masiva. Sin embargo, a diferencia de otros eventos anteriores en los que se ha experimentado una pérdida similar de la biodiversidad, esta no está impulsada por fenómenos naturales, sino por la mano del ser humano: contaminación, deforestación, sobreexplotación de recursos...

Este es un problema que afecta a todas las regiones del mundo. En España, por ejemplo, más de 200 especies, subespecies y poblaciones se encuentran en peligro de extinción, así como otras cerca de 140 bajo la categoría “vulnerable”. Además, nueve especies están declaradas en situación crítica, el grado de amenaza más elevado y el previo a su extinción: la jara de Cartagena, el alcaudón chico, la margaritona o náyade auriculada, la cerceta pardilla, el visón europeo, la nacra común, el urogallo cantábrico, la focha moruna y el desmán ibérico.

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En muchas ocasiones, los intentos por conservar una especie llegan demasiado tarde: cuando la población se ha visto drásticamente reducida y el número de ejemplares imposibilita una recuperación viable. Así fue el caso del tigre de Tasmania o el pez sierra chino, entre muchos otros.

Tigre de Tasmania. (Henry Constantine Richter/Wikimedia Commons)

Este 2025, la Unión Internacional para la Conservación de la Naturaleza (UICN), en su actualización de la Lista Roja, ha declarado oficialmente la extinción de varias especies, una categoría que en la mayoría de los casos llega tras décadas (e incluso un siglo) de búsqueda de ejemplares. Así, su inclusión en este funesto catálogo revela que se ha perdido la esperanza y que otra especie más ha llegado a su final irreversible.

La musaraña de la Isla de Navidad (Australia)

Este pequeño mamífero insectívoro era endémico de la isla australiana del océano Índico. Pese a que antes de finales del siglo XIX era abundante en la zona, la musaraña de la Isla de Navidad (Crocidura trichura) experimentó un acusado descenso de su población entre los años 1900 y 1909.

Este declive estuvo principalmente causado por la tripanosomisis, una enfermedad causada por parásitos que llegó a la isla a través de la introducción accidental de ratas negras en barcos y cargamentos. Precisamente, esto también fue lo que motivó la extinción de dos especies de ratas endémicas de la Isla de Navidad.

Sin embargo, la introducción de otras especies invasoras ha sido determinante para la desaparición de la musaraña, como la serpiente lobo común y la hormiga loca amarilla, que causa una depredación directa, una competencia por el alimento y una alteración del ecosistema al modificar el suelo y los microhábitats.

Ejemplar de musaraña. (Pixabay)

La musaraña de la isla de Navidad, según destaca la UICN, también se ha visto afectada por la pérdida de su hábitat, la depredación y la mortalidad por tráfico vial. Pese a las numerosas encuestas y estudios, la última vez que se vio un ejemplar de la especie fue en 1985.

El zarapito fino

Ya a finales de 2024, los científicos de la BirdLife International en el Reino Unido (RSPB por sus siglas en inglés), el Naturalis Biodiversity Center en los Países Bajos y el Museo de Historia Natural de Londres confirmaron la probable desaparición del zarapito de pico fino (Numenius tenuirostris). Este 2025, la UICN lo ha declarado oficialmente, convirtiéndose en la primera extinción de un ave continental europea en la historia moderna.

Los científicos destacan que no se pueden conocer con exactitud las causas de la extinción del zarapito fino, que fue observado por última vez en Marruecos en febrero de 1995. Sin embargo, se apunta al drenaje extensivo de sus zonas de reproducción de turberas elevadas para uso agrícola, la pérdida de humedales costeros utilizados para la alimentación invernal, la contaminación, las enfermedades, la depredación, el cambio climático y la caza, puesto que la presión cinegética sobre esta ave ha sido históricamente alta.

Ejemplar de zarapito fino. (Elizabeth Gould & Edward Lear/Wikimedia Commons)

‘Conus lugubris’ (Cabo Verde)

La UICN también ha declarado extinta una especie de caracol marino conocida como Conus lugubris, endémica de las islas de Cabo Verde, un destino que en las últimas décadas ha experimentado un importante aumento del turismo. De hecho, se apunta a la degradación de su hábitat por el desarrollo costero como principal motivo de su extinción.

El Conus lugubris se ubicaba únicamente en varios puntos de la costa norte de la isla de São Vicente, principalmente en la playa de Matiota. Hasta finales de la década de 1980, gozó de una abundancia a nivel local en el área en el que se encontró; a partir de ese momento la zona se desarrolló como puerto y comenzó su declive.

Calhau y los volcanes del norte, isla de São Vicente, Cabo Verde. (Francisco Santos/Wikimedia Commons)

Se estima que su último registro de especímenes vivo se produjo en 1987. Desde entonces, pese a que desde 2011 se han realizado múltiples esfuerzos por encontrar ejemplares de esta especie, todos ellos infructuosos.

‘Diospyros angulata’ (Mauricio)

Desde 1981 se han realizado estudios exhaustivos en todos los hábitats conocidos o probables de esta planta endémica de Mauricio. La última identificación de esta especie de árbol de ébano, sin embargo, se remonta a más de un siglo y medio: en 1851.

Entre las amenazas que desde la UICN apuntan como causas plausibles de su extinción se encuentran la competencia directa de especies vegetales no autóctonas invasoras, así como de animales como el macaco de cola larga; también la sobreexplotación maderera, el pastoreo a pequeña escala, la ganadería o la cría del ciervo de Java, las intrusiones y perturbaciones humanas, la erosión del suelo y las condiciones meteorológicas extremas.

Tres mamíferos y una planta que entraron por primera vez en la Lista Roja como extintos

Además de estas cuatro especies, tres mamíferos australianos y una planta nativa de las islas hawaianas fueron evaluados por primera vez por la UICN y entraron directamente en la Lista Roja en la categoría de extintos. Estos tres animales, junto con la musaraña de la Isla de Navidad, revelan una realidad sobre Australia: este país cuenta con uno de los ecosistemas más frágiles del mundo.

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El 80% de sus especies son endémicas, por lo que evolucionaron sin depredadores grandes. Así, resultan muy sensibles a cambios bruscos en el entorno, como la introducción de especies invasoras. Sin embargo, también influyen en ello los incendios forestales recurrentes y extremos o el cambio climático, ya que Australia sufre grandes sequías y temperaturas muy elevadas.

Los tres mamíferos australianos declarados extintos son el bandicut barrado del suroeste o marl (Perameles myosuros), cuyo último ejemplar conocido se registró en 1907; el bandicut rayado del sudeste (Perameles notina), sin registros desde finales del siglo XIX, y el bandicut barrado de Nullarbot (Perameles papillon), del que no se observan ejemplares desde la década de 1920.

Ejemplar de bandicut. (John Gould/Wikimedia Commons)

La UICN destaca que estos bandicuts probablemente se vieron afectados por la depredación de gatos salvajes y zorros rojos, aunque en la extinción de algunas de estas especies también pudo influir la degradación del hábitat por el pastoreo intensivo, entre otros.

Por último, la UICN también introdujo directamente como extinto en su Lista Roja a la planta Delissea sinuata, nativa de Hawái y observada por última vez en 1937.

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