‘Anclaje invertido’, la técnica que debes usar si te pones tenso en momentos en los que deberías de estar tranquilo, según una psicóloga

La psicóloga Valentina Alesi aconseja recurrir a estímulos físicos combinados con una frase que sirva de anclaje para disminuir la tensión corporal

La psicóloga Valentina Alesi. (Montaje Infobae con imágenes de Canva y @valentina.psicologia/TikTok)

La ansiedad es un mecanismo adaptativo esencial, pero solo cuando se ajusta al estímulo que la provoca, ya que actúa como un sistema de alerta temprana. Cuando nos acompaña de forma persistente, puede convertirse en un obstáculo que condiciona la vida cotidiana. Es una sensación desagradable que puede quedarse anclada en el cuerpo y la mente. Y, pese a que parezca que nunca va a abandonar el cuerpo, puede hacerlo, pero solo si se trabaja. Lo explica la psicóloga Valentina Alesi, que comparte contenido sobre salud mental a través de su cuenta de TikTok (@valentina.psicologia).

En una de sus últimas publicaciones, explica que muchas personas experimentan la sensación de mente acelerada y cuerpo bajo tensión y que la solución no se encuentra solo en las palabras de ánimo y de apoyo que se puede decir uno mismo o que pueden llegar del exterior. Alesi rechaza los enfoques superficiales y defiende el uso de herramientas concretas para restaurar el equilibrio físico y emocional. “Sé que cuando te pasa, no necesitas que te digan ‘tranquila’, necesitas una herramienta que de verdad te ayude a bajar una marcha y a sentir que vuelves a tener control sobre tu cuerpo y tu día”, explica.

Esta realidad la ve desde su consulta: “El otro día en una sesión, una paciente me decía: ‘Valentina, sé que no va a pasar nada malo, pero mi cuerpo actúa como si estuviera en peligro’”. Según la psicóloga, la mente puede comprender racionalmente que no existe una amenaza real, mientras que el cuerpo reacciona en extremo, como anticipando lo peor. Para ayudar a sus pacientes a abandonar este estado recurre al “anclaje invertido”.

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“Estoy aquí, no en el futuro”

El “anclaje invertido”, un método que sirve para rebajar la tensión y la angustia a través de las sensaciones físicas: “Cuando notes que empieza la anticipación, ese nudo en el estómago o la presión en el pecho, debes elegir un estímulo físico neutral, como por ejemplo, apretar tus dedos, tocar el borde de tu ropa, acariciarte la muñeca... Y mientras lo haces, debes repetir mentalmente una frase que te sirva de anclaje, como por ejemplo: ‘Estoy aquí, no en el futuro’”. El objetivo, dice, no reside en calmar la ansiedad una vez alcanzado su punto máximo, sino en intervenir antes de que "tu cuerpo llegue a ese pico”.

El yoga combina ejercicio físico y meditación para mejorar fuerza, postura y flexibilidad. Favorece la respiración consciente, reduce ansiedad, fortalece huesos y articulaciones, mejora el sueño, la inmunidad y la salud cardiovascular, aportando equilibrio emocional y bienestar integral.

Cómo anticiparse a los picos de ansiedad

Desde la perspectiva de Alesi, el origen primario de la ansiedad se ubica en el cuerpo y no solo en los pensamientos. Sostiene que “a veces creemos que la ansiedad se piensa demasiado cuando en realidad “tu cuerpo reacciona mucho antes que tu mente”. Para la psicóloga, centrarse únicamente en el razonamiento no es suficiente para modificar el estado físico de alarma. “Tu cuerpo puede entender la lógica, puede entender que no está pasando nada malo, sin embargo, seguirá activado”, explica.

Por eso, insiste en que intervenciones físicas abren la posibilidad de modificar los patrones de respuesta del sistema nervioso. “Cuando trabajamos desde el cuerpo le estamos enseñando al sistema nervioso de que puede bajar la guardia y que puede estar tranquilo y puede confiar”, señala. Según sus observaciones, es ahí donde se perciben los progresos tangibles: mejoras en el sueño, la respiración y las reacciones emocionales, porque “la calma no empieza con el pensamiento, empieza desde el cuerpo”.

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