El efecto del café en los dientes: manchas, desgaste del esmalte y cómo reducir los daños diarios

El consumo habitual de esta y otras bebidas pigmentadas puede debilitar el esmalte dental y afectar la salud bucal

Manos de personas con tazas de té y café (SERHII SOBOLEVSKYI)

El consumo habitual de café, té y refrescos azucarados ha generado un impacto directo en la salud dental, principalmente en la aparición de manchas, caries y sensibilidad, según información de Aliadent. Estas bebidas forman parte de la rutina diaria en numerosos países, aunque su efecto sobre el esmalte dental suele estar subestimado.

El café y el se han consolidado como bebidas presentes en los primeros momentos del día y en las pausas laborales. Si bien los dientes cuentan con una estructura dura, el contacto frecuente con bebidas pigmentadas y ácidas puede afectar la integridad del esmalte.

El café sobresale por su acidez, lo que favorece el ablandamiento progresivo del esmalte dental y facilita la aparición de manchas. El color oscuro del café penetra con facilidad en la superficie porosa de los dientes, sobre todo cuando se añade azúcar. La combinación de azúcar y bacterias en la boca incrementa la producción de ácido, propiciando caries.

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El té, especialmente en su versión fuerte y oscura, contiene taninos con una elevada capacidad de adherencia sobre la superficie dental. El consumo prolongado puede derivar en un amarilleamiento progresivo y, en algunos casos, en pigmentaciones más intensas que las producidas por el café. La reversión de estas manchas es posible, pero requiere técnicas específicas de higiene y cuidado profesional.

Efectos y riesgos

La cafeína, presente en café y té, también afecta de forma indirecta la salud bucal. Una de sus consecuencias es la reducción en la producción de saliva, lo que origina sequedad bucal. La saliva cumple una función protectora y de limpieza en los dientes, y su disminución deja el esmalte más expuesto a las caries. Para contrarrestar este efecto, el consumo regular de agua resulta una medida eficaz.

Los refrescos azucarados y bebidas carbonatadas representan un riesgo mayor para la salud dental. Productos como refrescos de cola, bebidas energéticas y zumos industriales actúan como un baño ácido sobre el esmalte, generando microfisuras y erosión tras cada sorbo. El azúcar potencia la proliferación de bacterias, que al metabolizarlo producen ácidos capaces de deteriorar el esmalte, incrementando el riesgo de caries, sensibilidad y problemas en las encías.

Manchas amarillas en los dientes (Adobe Stock)

La aparición de manchas oscuras en la base o entre los dientes suele relacionarse con el consumo frecuente de bebidas pigmentadas y una higiene oral deficiente. Estas manchas pueden indicar acumulación de sarro, y el cepillado excesivo no solo resulta ineficaz para eliminarlas, sino que puede empeorar la retención de pigmentos. En estos casos, se recomiendan limpiezas profesionales y controles periódicos.

Estrategias para reducir el impacto

Existen estrategias prácticas para reducir el impacto de estas bebidas sobre los dientes, como sugiere Aliadent, entre ellas enjuagar la boca con agua inmediatamente después de consumir café o té ayuda a disminuir la adhesión de pigmentos al esmalte. Consumir estas bebidas en menos tiempo y emplear pajitas limita la exposición ácida sobre la dentadura.

El agua destaca por su papel en la protección dental, al favorecer la eliminación de residuos y estimular la producción de saliva. Cepillarse los dientes justo después de tomar bebidas ácidas no resulta recomendable, debido a la temporal debilitación del esmalte. Entre las alternativas saludables, la leche y el suero de leche aportan calcio y fosfatos que refuerzan la estructura dental. El té verde también figura como opción favorable, gracias a sus catequinas que benefician la salud de las encías.

No existen fórmulas inmediatas para blanquear los dientes mediante bebidas. Las que refuerzan el esmalte, como la leche, contribuyen a mejorar la apariencia al evitar la transparencia dental. Experimentos caseros a base de mezclas con fresas y leche pueden acarrear riesgos de erosión ácida y requieren precaución.

La protección de la salud bucal no exige renunciar a las bebidas habituales, pero sí adaptar ciertos hábitos: optar por café sin azúcar, enjuagar la boca después del té, emplear pajitas y acudir a revisiones odontológicas periódicas. Mantener una sonrisa saludable depende tanto de la higiene diaria como de la atención a las bebidas incorporadas en la rutina y de una hidratación adecuada.

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