Marta Jiménez, neuropsicóloga: “Este es el error por el que sigues sufriendo por lo que piensen los demás”

La especialista explica por qué algunas relaciones no funcionan

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Sobre los distintos estados de madurez emocional en el que se encuentran las personas. (Montaje Infobae con imágenes de Freepik y @martajimenezpsicologia/TikTok)
Sobre los distintos estados de madurez emocional en el que se encuentran las personas. (Montaje Infobae con imágenes de Freepik y @martajimenezpsicologia/TikTok)

La neuropsicóloga Marta Jiménez, conocida en TikTok como @martajimenezpsicologa, comparte a menudo ideas para entender mejor cómo nos relacionamos. En uno de sus vídeos más recientes, propone una imagen sencilla para explicar por qué muchas personas siguen sufriendo en sus vínculos: esperamos una madurez emocional que la otra persona no tiene. Y esa expectativa, dice, se convierte en un foco continuo de frustración. “Este es el error por el que sigues sufriendo”, declara en el vídeo.

Su metáfora es clara. Cada persona avanza en un “curso emocional” distinto. Hay quien funciona como si estuviera en primaria, reaccionando con silencios o enfados. Otros tienen un nivel más avanzado, equivalente a una etapa universitaria, donde se gestionan mejor las emociones, se expresan con más claridad y comprenden lo que sienten los demás. Y hay quienes están en lo que ella describe como un “doctorado”, capaces de analizar sus emociones con profundidad, comunicarlas y tener conversaciones difíciles sin romper el vínculo.

La idea central es que estas diferencias generan muchas asimetrías. Si una persona opera desde un nivel muy básico y la otra desde un nivel mucho más complejo, la relación se llena de malentendidos. Jiménez lo explica con una metáfora sencilla: sería como pedirle a un niño que entienda una tesis doctoral en física cuántica. No es que el niño no quiera, ni que la tesis esté mal escrita; simplemente, están en niveles distintos y no pueden encontrarse en el mismo punto.

Una brecha emocional que pesa más de lo que parece

Estas desigualdades, señala la divulgadora, no se notan solo en cómo se discute o en cómo se habla de lo que duele. También aparecen en la forma de pedir ayuda, en la capacidad para asumir errores o en la manera de afrontar un conflicto. Quien no ha desarrollado ciertos recursos emocionales, suele recurrir a estrategias poco útiles, como callarse o culpar al otro. Y quien sí tiene esos recursos termina sintiéndose agotado por sostener la relación casi en solitario.

Jiménez insiste en que no todas las personas avanzan al mismo ritmo. La madurez emocional se construye paso a paso. Por eso, muchas relaciones se vuelven tan difíciles. La persona que está más desarrollada emocionalmente intenta abrir espacios de diálogo, mientras la otra se bloquea porque no tiene herramientas para sostener esa conversación. En este sentido, el vínculo se desgasta.

Existen algunos comportamientos que indican que una persona es buena para una relación (Freepik)
Una pareja teniendo un diálogo horizontal sobre su relación (Freepik)

La metáfora de los cursos no busca etiquetar ni infantilizar a nadie. Su objetivo es ofrecer un marco sencillo para entender por qué algunas conexiones no fluyen. En este sentido, las relaciones se pueden volver insostenibles, haciéndonos soportar un peso que no nos corresponde.

Asimismo, la experta explica que soltar no es abandonar. Tampoco es rendirse. Es entender que sostener una relación que nos duele de forma constante tiene un coste que, con el tiempo, se vuelve demasiado alto. Cuidarnos también implica alejarnos de lo que nos desgasta y de lo que nos deja sin espacio para estar bien. No es fácil, pero es una forma de respeto hacia uno mismo.