Más de 240 mujeres denuncian haber sido drogadas por un alto funcionario del Gobierno de Francia durante entrevistas de trabajo

La policía halló una hoja de cálculo titulada “Experimentos” en la que el acusado anotaba cómo reaccionaban las víctimas al diurético que les administraba, que les provocaba fuertes ganas de orinar

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Un coche de la Policía
Un coche de la Policía Nacional francesa. (Flickr)

“Le dije claramente que no me sentía bien. Me desplomé del dolor. La gente se agolpaba a nuestro alrededor”. Según publicó en 2019 el periódico francés Libération, Elise se encontraba en una entrevista de trabajo por las calles de París con Christian Nègre, entonces director de recursos humanos del Ministerio de Cultura de Francia, cuando sintió una “súbita necesidad de orinar”.

“Me ofreció orinar detrás de un cobertizo de una obra y esconderme con su chaqueta. Me negué”. Fue otra vez de vuelta en el Ministerio cuando Elise utilizó el baño de la recepción. Este episodio la llevó a estar hospitalizada durante cuatro días por una infección en el tracto urinario que casi acaba en peritonitis.

La historia no es puntual. Sobre Nègre pesa desde 2019 una investigación por presuntamente drogar a más de 240 mujeres: durante las entrevistas de trabajo, les ofrecía cafés o tés mezclados con un diurético potente e ilegal que les provocaba unas fuertes ganas de orinar, según ha publicado The Guardian. “Bajo el pretexto de una fantasía sexual, se trata de poder y dominación sobre los cuerpos de las mujeres a través de la humillación y el control”, explica Louise Beriot, abogada de varias de las víctimas, que eran llevadas a la calle para realizar las entrevistas, donde no tenían la posibilidad de utilizar el baño.

Las presuntas agresiones de Nègre salieron a la luz en 2018, cuando uno de sus compañeros lo denunció tras haber observado cómo intentaba fotografiar las piernas de una alta funcionaria, un modus operandi que también habría repetido durante las entrevistas de trabajo.

La policía abrió una investigación y halló en su ordenador una hoja de cálculo titulada “Experimentos”, en las que el director de recursos humanos anotaba las horas de las drogas y las reacciones de las mujeres cuando les hacían efecto. Nègre fue apartado del Ministerio y de la función pública y se le investiga desde entonces por varios cargos que van desde la administración de drogas hasta la agresión sexual.

Las víctimas recibían sin consentimiento un potente diurético

Desde el inicio de las indagaciones han pasado ya seis años, algo que denunciaron este verano desde la Fondation des Femmes: “La opacidad del procedimiento y la falta total de información agravan el sufrimiento de las víctimas, que desconocen las razones de estos retrasos y se sienten abandonadas por la institución judicial”. Además, señalan que el presunto autor de los agresiones “permanece en libertad, bajo leve supervisión judicial, y continúa trabajando en el ámbito de los recursos humanos”, en el sector privado, como indica The Guardian.

Imagen de archivo de una
Imagen de archivo de una manifestación en Niza contra la violencia machista (EFE/EPA/SEBASTIEN NOGIER)

Los hechos se habrían prolongado durante nueve años en los que más de 200 mujeres se entrevistaron con el alto funcionario. “Mi sueño era trabajar en el Ministerio de Cultura”, explica Sylvie Delezenne, una de las víctimas, al diario británico. En 2015, la experta en marketing de Lille, de 45 años ahora, fue contactada a través de LinkedIn por el responsable de recursos humanos.

Una vez en París, en el edificio ministerial, Delezenne aceptó un café en el que Nègre, aprovechando que se alejó para saludar a una compañera, habría presuntamente introducido el diurético. Después, sugirió que saliesen a dar un paseo. La entrevista duró varias horas y la experta en marketing comenzó a tener cada vez más ganas de ir al baño: “Me temblaban las manos, me palpitaba el corazón, me corrían gotas de sudor por la frente y me estaba poniendo roja”, explica a The Guardian.

Pese a que indicó a Nègre que necesitaba “un descanso técnico”, él “siguió caminando". Finalmente, sin poder aguantar más, tuvo que agacharse al borde de un túnel que conducía a una pasarela sobre el Sena para orinar: “Se acercó, se quitó la chaqueta y dijo: ‘Te protegeré’. Me pareció extraño”. Los sentimientos por los que transitó Delezenne fueron la vergüenza y el fracaso; pensó que había arruinado su entrevista. “Tenía pesadillas, arrebatos de ira. No buscaba trabajo; pensaba que era inútil”.

Las víctimas denuncian la lentitud del proceso

Cuatro años después de lo ocurrido, en 2019, la policía se puso en contacto con Delezenne porque sus datos habían aparecido en la hoja de cálculo de “Experimentos” y los agentes habían hallado unas fotografías de la parte inferior de sus piernas. “En ese momento, ni siquiera sabía que existía este tipo de ataque”, explica la víctima, a la que le diagnosticaron un trastorno de estrés postraumático.

Un año después, Gisèle Pelicot tuvo que volver a enfrentarse al único de sus 51 violadores que recurrió la condena, a pesar de los 14 vídeos en los que aparece penetrándola: "¿Cuándo lo reconocerá? ¡Asuma sus actos!", le exigió, mirándole a la cara. (EFE)

Como ella, muchas otras mujeres se enfrentaron presuntamente a la misma situación: una sumisión química que formaba parte de un plan de abuso sexual y de poder y que les obligó a orinar en la calle o que provocó que mojasen la ropa. “Seis años después, seguimos esperando un juicio, lo cual es alucinante”, señaló otra de las víctima. “Está tardando demasiado. El proceso judicial está trayendo más trauma que sanación. Eso no es lo que se supone que es la justicia”.

Las presuntas víctimas de Nègre todavía están esperando que se haga justicia, aunque, según ha señalado The Guardian, varias han obtenido una indemnización en una demanda civil contra el Estado en la que el Ministerio de Cultura no fue declarado culpable. “Queremos que el Ministerio reconozca su responsabilidad como empleador. Existe un problema sistémico que permitió a un alto funcionado actuar de esta manera durante una década”, han señalado desde el sindicato cultura CGT.

“El juicio de Pelicot fue un primer paso muy importante y la sumisión química sigue siendo un problema de gran envergadura”, defiende la abogada Beriot, haciendo referencia al caso de violaciones continuadas que ha conmocionado tanto a la sociedad francesa como a la del resto del mundo y que muchos han comparado con estos hechos.