Patata: propiedades, beneficios y contraindicaciones

Este tubérculo es el más consumido en todo el mundo y el acompañamiento estrella de un sinfín de platos

Patatas fritas (Adobe Stock)

En una tortilla, fritas, en guisos, en purés, al horno... Las patatas son el ingrediente omnipresente en la gastronomía española y el tubérculo más consumido en todo el mundo. Lejos de ser el acompañamiento estrella que conquista los paladares de niños y mayores, la patata ha sido objeto de estudio gracias a su relevancia nutricional.

Los informes de la Fundación Española de la Nutrición (FEN) destaca en su composición la presencia predominante de hidratos de carbono, principalmente en forma de almidón, acompañado de pequeñas cantidades de glucosa, fructosa y sacarosa. Es precisamente este elevado contenido en almidón el que explica su aporte calórico: 88 kcal por cada 100 gramos, una cifra moderada que la convierte en un alimento saciante y adecuado para numerosas preparaciones.

En cuanto a la fibra, la patata contiene cantidades discretas. Sin embargo, su estructura rica en almidón resistente (especialmente cuando se deja enfriar después de la cocción) favorece la función digestiva y puede contribuir a mejorar la microbiota intestinal. Este aspecto ha impulsado su interés en dietas destinadas a mejorar la salud intestinal.

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La patata también tiene vitamina C

La patata es también fuente de micronutrientes esenciales, entre ellos la vitamina C, aunque su disponibilidad depende en gran medida del proceso de cocción. La FEN señala que una patata cruda de tamaño medio puede aportar hasta el 46 % de las ingestas recomendadas para adultos de entre 20 y 39 años con actividad física moderada. Sin embargo, una parte importante de esta vitamina hidrosoluble se pierde al hervirla.

Para conservarla mejor, los especialistas recomiendan cocinarla al vapor o al horno, envuelta en papel de aluminio. Estos métodos minimizan la degradación de la vitamina y permiten aprovechar al máximo su poder antioxidante, clave para fortalecer el sistema inmunitario y combatir el estrés oxidativo.

Una bandeja de patatas al horno con especias (Shutterstock España)

Junto a la vitamina C, la patata aporta vitamina B6, cubriendo aproximadamente el 21 % de las ingestas recomendadas para la misma franja de población. Esta vitamina interviene en funciones tan relevantes como la síntesis de neurotransmisores y el metabolismo de proteínas.

Otro de los minerales destacados en la composición de la patata es el potasio, fundamental para el correcto funcionamiento del sistema nervioso y muscular, así como para el equilibrio electrolítico del organismo. Su presencia convierte a este tubérculo en un alimento útil para quienes buscan mantener una adecuada función muscular o controlar la presión arterial, siempre que se consuma dentro de una dieta saludable.

En el ámbito de los compuestos bioactivos, la patata también ofrece un perfil interesante, ya que contiene diversos carotenoides, entre los que destacan la violaxantina, anteraxantina y luteína. Otros, como la neoxantina, beta-criptoxantina, zeaxantina y los betacarotenos, aparecen en menor proporción. Estos pigmentos vegetales, conocidos por su acción antioxidante, desempeñan un papel importante en la protección celular y en la salud ocular.

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Contraindicaciones de las patatas

No obstante, como cualquier alimento, la patata presenta algunas contraindicaciones. Su consumo debe moderarse en personas con problemas renales avanzados, debido a su contenido en potasio. Por otro lado, cuando se expone a la luz o se deteriora, puede desarrollar solanina, un compuesto tóxico presente en los brotes y partes verdosas de la piel. En estos casos, es fundamental desechar las zonas afectadas o incluso la pieza completa si está muy dañada.

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