El mantenimiento de los electrodomésticos de acero inoxidable en hogares con familias numerosas suele convertirse en un desafío constante, especialmente por la aparición de marcas, manchas y huellas dactilares que opacan el brillo original de estos aparatos. Aunque los electrodomésticos nuevos de este material destacan por su aspecto reluciente, el uso diario provoca que pierdan lustre y acumulen suciedad. No basta con pasar un trapo cualquiera para devolverles su aspecto inicial, ya que la limpieza del acero inoxidable exige una atención específica y el empleo de técnicas adecuadas para evitar daños.
Gerrod Moore, gerente de marca de Maytag, ha advertido sobre los riesgos de emplear productos de limpieza habituales en la cocina, como la lejía, el limpiacristales, los limpiadores abrasivos o la lana de acero, ya que pueden deteriorar la superficie del acero inoxidable. Según ha explicado Moore a Maytag, es preferible recurrir a fórmulas diseñadas expresamente para este material, aunque también existen alternativas caseras eficaces cuando no se dispone de productos especializados.
Además, cada fabricante puede ofrecer recomendaciones concretas en función del tipo de electrodoméstico, por lo que conviene consultar las instrucciones para obtener los mejores resultados. En cualquier caso, los pasos que proponen los expertos permiten mantener el acero inoxidable en óptimas condiciones y con un brillo duradero.
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Cómo limpiar correctamente el acero inoxidable
Para llevar a cabo una limpieza eficaz, es fundamental contar con un paño suave de microfibra o una esponja que no raye, así como con un limpiador o abrillantador específico para acero inoxidable. En su defecto, se puede emplear jabón de lavavajillas suave. De manera opcional, también pueden utilizarse agua con gas, vinagre o aceite mineral, dependiendo de las necesidades y del tipo de electrodoméstico.
Moore ha detallado a Maytag los pasos a seguir para limpiar el acero inoxidable con productos especializados. En primer lugar, recomienda agitar bien el limpiador antes de aplicarlo sobre la superficie. A continuación, se debe limpiar con una toalla de microfibra, prestando atención a las vetas o el grano del acabado, que pueden ser verticales u horizontales. Es importante aplicar el producto siguiendo la dirección de la veta. Finalmente, se debe pulir la superficie con un paño de microfibra seco y sin usar, también en la dirección de la veta, hasta conseguir el brillo deseado.
En caso de optar por el jabón de lavavajillas, el procedimiento consiste en mezclar unas gotas de jabón con agua tibia y limpiar la superficie con una toalla de microfibra. Posteriormente, se enjuaga con un paño suave y húmedo y, para finalizar, se pule con un paño seco y limpio, siempre en la dirección de la veta.
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Otra opción es utilizar agua con gas. Para ello, se vierte el agua en una botella con atomizador, se rocía el electrodoméstico y se limpia, pule y seca con un paño de microfibra.
Consejos para conservar el brillo y métodos alternativos
El mantenimiento regular resulta imprescindible para que los electrodomésticos de acero inoxidable conserven su aspecto brillante. Moore ha subrayado a Maytag la importancia de realizar limpiezas frecuentes y de evitar tanto las huellas dactilares como el uso de materiales abrasivos que puedan rayar o dañar la superficie.
En cuanto al uso de vinagre y aceite, aunque muchas personas confían en la eficacia del vinagre para limpiar todo tipo de superficies, Moore no recomienda este método para los electrodomésticos de acero inoxidable. La combinación de vinagre blanco y aceite de oliva puede aportar brillo, pero es preferible reservarla únicamente para el fregadero de acero inoxidable, ya que en este caso las salpicaduras y el uso frecuente eliminan rápidamente cualquier residuo. En cambio, si se aplica esta mezcla en otros electrodomésticos, puede dejar una película resbaladiza y olores persistentes, lo que resulta poco recomendable.
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