
Todos aquellos que son amantes de las plantas, tienen un enemigo en común: el pulgón. Este insecto constituye una de las mayores plagas para las plantas, tanto de interior como de exterior.
Combatirlos puede ser una labor sencilla, siempre y cuando sepas localizar el problema. Por lo general se puede identificar a simple vista, aunque hay diferentes tipos de pulgones y cada uno puede tener sus particularidades. Existen el negro, el blanco, el verde, el amarillo y el rojo, pero los más comunes son los tres primeros.
Generalmente, se suelen usar el mismo tipo de insecticidas para acabar con todas las especies, teniendo una gran efectividad. Estos pequeños parásitos suelen aparecer con el buen tiempo y es muy usual que se hospeden en las plantas en épocas como primavera o verano.
Síntomas de las plantas
Cuando el pulgón se encuentra en la planta, esta se empieza a debilitar. Aunque sea fácil localizar a estos bichos al revisar la planta, es posible que no llegues a verlos. En ese caso, es importante que conozcas los primeros síntomas que aparecen:
- La planta empieza a perder vigor, su crecimiento se ralentiza y, en caso de que sea época de floración, dejan de salir flores nuevas. Además, las flores que han salido se marchitan más rápido.
- Las hojas se empiezan a marchitar y a perder su color característico, llegando a sufrir deformaciones.
- No salen brotes nuevos y los más jóvenes dejan de crecer.
- Cuando la plaga está más avanzada, aparecen otras enfermedades en las plantas como el oídio o la roya.
- Es habitual que empiece a haber más hormigas, pues los pulgones empiezan a segregar sustancias que las atraen.
Todos estos síntomas se deben a que el insecto se alimenta de la savia de las plantas, dejándolas desnutridas al consumir un elemento esencial para su desarrollo. Además de esto, también transmiten virus y otras enfermedades a las plantas.
Cómo eliminarlas
Hay varios métodos para poder erradicarla de las plantas. Uno de esos métodos son los insecticidas, existiendo algunos realmente potentes en el mercado. Es esencial seguir al las instrucciones al pie de la letra para no dañar a la planta.
Por esta razón es mejor optar por otros métodos más caseros. Uno de estos es mezclar agua y jabón, echando 20 ml de jabón por cada litro de agua, que se deberá rociar a la planta después de quitar a todos los pulgones. Deberás repetir el proceso 24 horas después.
Otro insecticida natural que triunfa por su gran eficacia es el vinagre de vino. Es importante que sea de vino porque contiene más ácido en su composición. Para no hacer daño a la planta es importante diluir la mezcla, añadiendo 10 ml de vinagre por cada litro de agua.
El último remedio natural es la infusión de ajo, siendo una de las mayores pesadillas del pulgón. Si optas por este remedio solo tendrás que calentar agua con trocitos de ajo y dejarla reposar durante un día entero. Cuando tengas la disolución, solo tendrás que rociarla en la planta.
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