Un padre deshereda a su hija tras abandonarla a los 11 años y no pasarle la pensión alimenticia: la Justicia lo declara nulo

Horacio abandonó la convivencia familiar sin ejercer a partir de entonces los derechos de visitas ni cumplir con las obligaciones económicas correspondientes

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El método para hacer que un heredero "desaparecido" firme la herencia (Freepik)

La Audiencia Provincial de Lleida resolvió el pasado 30 de enero de 2025 declarar nula la cláusula de un testamento que desheredaba a una hija alegando falta de relación familiar, decisión que había sido impugnada por la propia heredera. Según la sentencia, los magistrados argumentaron que la falta de relación no puede atribuirse exclusivamente a la hija, dada la conducta del padre, quien no asumió sus responsabilidades parentales ni realizó intentos de mantener el vínculo familiar.

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El caso fue impulsado por Adela, la hija nacida en 1978, quien en 2022 presentó una demanda contra la cláusula que la desheredaba del testamento de su padre, Horacio, elaborado en 2015. Adela reconoció la ausencia de relación con su progenitor, pero justificó que esta fue provocada principalmente por las acciones del propio padre, quien dejó de tener contacto con ella tras separarse de su madre en 1989, y nunca pagó la pensión alimenticia establecida en el convenio de divorcio de 1991.

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El núcleo del conflicto

El testamento, otorgado en base al artículo 451-17 del Código Civil de Cataluña, invocaba como causa de desheredación la “ausencia manifiesta y continuada de relación familiar” debido a una supuesta responsabilidad exclusiva de Adela. Sin embargo, los jueces pudieron constatar, a partir de pruebas documentales y testimoniales, que este supuesto no se sostenía.

Entrevista a David Jiménez, abogado especializado en herencias.

Según los antecedentes examinados, Horacio abandonó la convivencia familiar cuando Adela tenía solo 11 años, sin ejercer a partir de entonces los derechos de visitas ni cumplir con las obligaciones económicas correspondientes. El tribunal subrayó que, aunque Adela intentó en varias ocasiones retomar el contacto con su padre siendo aún menor de edad, los intentos fueron infructuosos. Testimonios aportados al caso relataron encuentros esporádicos organizados por terceros, donde el padre mostró desinterés o directamente rechazó reanudar el vínculo.

El tribunal también valoró que, incluso en la etapa adulta de Adela, Horacio no buscó un acercamiento, ignorando su existencia en reuniones familiares y omitiendo informarle sobre aspectos fundamentales de su vida, como el nacimiento y la crianza de dos hermanastras. Todo ello condujo a la conclusión de que la falta de relación familiar era imputable al causante, y no a la hija.

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La interpretación legal: límites de la desheredación

El litigio ha puesto de relieve la interpretación de la normativa sucesoria catalana, que contempla como válida la desheredación en casos de maltrato grave o ausencia manifiesta y continuada de relación familiar, pero únicamente cuando esto queda probado como responsabilidad exclusiva del legitimario. En este caso, el tribunal determinó que dicha exclusividad no se acreditó, siendo la carga probatoria una obligación del heredero o de la parte que defiende la validez de la cláusula testamentaria.

Los jueces enfatizaron que la normativa establece un enfoque restrictivo sobre las causas de desheredación, que no admite interpretaciones extensivas ni analogías. Asimismo, subrayaron que la relación familiar, fundamento de la legítima sucesoria, implica solidaridad y respeto mutuo, valores que no pueden ser quebrantados de manera unilateral por uno de los sujetos sin consecuencias legales.

El fallo y su impacto

La sentencia confirmó la resolución previa del Juzgado de Primera Instancia de Solsona, que ya había estimado que Adela tenía derecho a ser reconocida como heredera legitimaria. En consecuencia, la Audiencia Provincial declaró ineficaz la cláusula segunda del testamento de Horacio, considerando que las razones alegadas para la desheredación no correspondían con la realidad del caso. De este modo, los magistrados garantizaron a Adela su derecho a la legítima, que representa una porción mínima e irrenunciable de la herencia.

El fallo también destacó la importancia de las pruebas aportadas, así como el papel de los tribunales para garantizar que estos conflictos sucesorios se resuelvan conforme a los principios de justicia y equidad. Además, se desestimó el recurso interpuesto por la parte demandada, imponiendo las costas del procedimiento apelativo a dicha parte.

se reafirma que el derecho a la legítima encuentra su fundamento en los lazos familiares y afectivos, y que las instituciones jurídicas no pueden ser utilizadas para promover desigualdades o agravar malos entendidos familiares bajo pretextos no suficientemente acreditados.

Finalmente, la resolución sienta un precedente en lo relativo a reclamos similares, subrayando que la falta de relación continuada, cuando es resultado del abandono o negligencia de uno de los progenitores, no puede justificar la exclusión de derechos heredados por parte de los descendientes.