
El sector del transporte público en Francia vive días de indignación tras un reciente episodio de acoso vivido por uno de sus trabajadores. En la localidad de Grenoble, al sureste del país, un conductor de autobús ha recibido amenazas por su confesión religiosa. Según ha denunciado el sindicato CGT, uno de los más representativos del país, el hombre musulmán encontró en su taquilla un paquete que contenía rodajas de salchichón, el dibujo de bandera francesa, un membrete de un panfleto de la CGT marcado con una esvástica y un mensaje claro y amenazante: “Fuera o a la muerte”.
El acto, que ha ocurrido en pleno Ramadán, ha sido calificado como “inaceptable y ”una amenaza de muerte explícita” por el sindicato, al que está adscrito el trabajador del servicio público de transporte. La víctima ya ha denunciado los hechos. Los gendarmes tomaron huellas dactilares del lugar, pero de momento no han arrestado a ningún sospechoso. Sin embargo, por el lugar en el que se encontró el paquete, se cree que pudo ser un compañero de trabajo. En declaraciones a France 3, algunos trabajadores expresaron su indignación al señalar que resulta “revolvente” pensar que alguien dentro del equipo, con quien comparten el día a día, podría ser responsable de un acto tan grave.
Una oreja de cerdo dirigida a otro agente
Estas amenazas de muerte no han sido el único ataque dirigido a la comunidad islámica. Semanas antes, otro conductor confesión musulmana fue blanco de un acto racista, según ha señalado el medio La Dépêche. En este caso, el empleado del grupo M Tag, perteneciente al transporte público de Grenoble, encontró en su taquilla una ojera de cerdo. El propio sindicato asegura haber recibido amenazas de muerte en su oficina.
Ante la repetición de estas situaciones, la CGT ha exigido a la dirección de la empresa “la instalación inmediata de cámaras de vigilancia” alrededor de las taquillas profesionales y una reacción “firme e inmediata” recordando las consecuencias profesionales y penales de estos actos. Además, han recordado que los trabajadores afectados tienen el derecho de retirarse durante el resto de la jornada laboral ante estos “comportamientos de carácter racista y antisemita”.
Según La Dépêche, la dirección instalará las cámaras solicitadas a partir del mes de abril. La empresa ha asegurado que está colaborando con la investigación para identificar al responsable o responsables de estos actos. Sin embargo, la CGT considera que ha obtenido una respuesta “despectiva” por parte de la dirección, que ha rechazado entrevistarse con las víctimas de estos ataques. "Lo vivimos como un segundo puñal, pero como mencionamos a la inspección laboral, queremos informarles que estas actitudes no hacen más que reforzar nuestra determinación de combatir con la mayor firmeza todas las formas de discriminación dentro de nuestra querida empresa“, ha expresado el sindicato en sus redes sociales.
Por el momento, las investigaciones continúan, y tanto los sindicatos como la dirección de la empresa han reiterado su compromiso de esclarecer los hechos y garantizar un entorno laboral seguro y respetuoso para todos los empleados.
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