¿Qué provoca el mal aliento?

Es importante conocer el origen de la halitosis para saber cómo tratarla

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Mujer con mal aliento (Shutterstock)
Mujer con mal aliento (Shutterstock)

La salud bucal es un componente crítico de la salud general y el bienestar de una persona, mucho más allá de la estética. Múltiples estudios han evidenciado que problemas en la salud bucodental pueden estar relacionados con enfermedades crónicas, como la diabetes y enfermedades cardiovasculares. Además, infecciones orales como la periodontitis, si no son tratadas, pueden llevar a la pérdida de dientes y afectar negativamente la autoestima y la capacidad de una persona para alimentarse adecuadamente.

Por otro lado, la salud bucal también tiene un impacto significativo en la calidad de vida social y laboral. Problemas bucales pueden generar dolor, dificultad para hablar y masticar, así como inseguridad relacionada con el aliento y la estética dental, lo que a su vez puede influir en la interacción social y la productividad en el trabajo.

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De hecho, uno de los problemas bucales que más inseguridad provoca en las personas que lo padecen y rechazo en el entorno es la halitosis o mal aliento. Es un problema mucho más común de lo que pensamos y existen muchos productos, como chicles o enjuagues, que aseguran eliminar “milagrosamente” el mal olor de la boca. Sin embargo, el primer paso para erradicar la halitosis es encontrar el problema que la origina. Las causas pueden ser varias:

  • La alimentación. Algunos alimentos provocan mal olor en la boca en sí mismos, como la cebolla, el ajo o algunas especias. Para evitar la halitosis, podemos optar por reemplazar esos alimentos.
  • Higiene oral deficiente. Una mala higiene bucodental genera que los alimentos se acumulen en la lengua y entre los dientes, que, con el tiempo, se descomponen y producen ese desagradable olor. De ahí otro de los motivos para lavarnos los dientes después de cada comida. El hilo dental o los enjuagues ayudan a eliminar los restos de comida que el cepillo no puede.
Padre e hijo cepillándose los dientes (Shutterstock)
Padre e hijo cepillándose los dientes (Shutterstock)
  • Boca seca. Lo notamos por las mañanas, cuando la boca seca hace que nuestro aliento sea desagradable. Esto se intensifica si respiramos por la boca o roncamos, porque se favorece la sequedad. Sin embargo, también puede quedarse seca nuestra boca durante el día si no nos hidratamos lo suficiente o con algunas enfermedades crónicas.
  • Infección estomacal. El estómago queda directamente conectado con la boca gracias al esófago, por lo que si padecemos alguna infección, lo notaremos en nuestro mal aliento. Aunque lo más común es que la halitosis provenga de la boca, en el 10% de los casos el origen está en nuestro estómago. Lo mejor es consultar con nuestro dentista para conocer de dónde viene el probema.

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  • Infecciones orales. Enfermedades bucodentales como la periodontitis van a crear en nuestra boca un mal olor, el olor a infección.
  • Infecciones en nariz y garganta. La sinusitis o las placas con pus son infecciones que afectan a la nariz y la garganta y que también generan mal olor.
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  • Tabaco. El desagradable olor del tabaco se queda en la boca de las personas que fuman, además de incrementar el riesgo de sufrir gingivitis o periodontitis.
  • Algunos medicamentos. Algunos fármacos disminuyen la cantidad de saliva (dejándonos la boca más seca) y generan por sí mismos un mal olor por sus componentes químicos.

La educación en salud bucal es vital desde edades tempranas, promoviendo buenos hábitos que perduren toda la vida. Programas de prevención y acceso a servicios odontológicos son igualmente fundamentales para asegurar una buena salud bucal en la población general.