Iván Espinosa de los Monteros ha dado un paso atrás definitivo y ha abandonado la cúpula de Vox, el partido de ultraderecha que ayudó a fundar junto a Santiago Abascal hace una década y que ahora afronta una legislatura con menor peso en el Congreso tras haberse dejado 19 diputados en las anteriores elecciones (ahora cuenta con 33 diputados). Su adiós abre una grieta en el partido y deja en el aire una futura (e hipotética) sucesión de Santiago Abascal, que ahora deberá reorganizar su núcleo duro.
Perteneciente a una saga de militares, diplomáticos, políticos y empresarios y después de once de sus 50 años ligados a la trayectoria de Abascal, asegura que se va por motivos personales, una decisión que coincide con el peor momento desde que Vox llegó a las instituciones.
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La formación suma a la pérdida de 19 escaños en las elecciones, la ruptura definitiva hace un año del partido con Macarena Olona, que él mismo fue el encargado de anunciar a los periodistas no sin dolor y con un tajante “este es el fin del camino”. También llega después del relevo de Javier Ortega Smith como secretario general, cargo en el que sucedió a Espinosa, y a la exclusión de las listas de destacados diputados como Víctor Sánchez del Real, protagonistas igualmente de Vox desde su fundación, que, tras conocer su renuncia, le han prometido seguir “a su lado”. Ninguno de ellos tiene ahora peso en el partido, al igual que Rocío Monasterio, portavoz en la Asamblea de Madrid, y esposa de Espinosa, con quien tiene cuatro hijos.
De hecho, la retirada de la primera línea política del que hasta ahora había sido portavoz de Vox en el Congreso ha provocado la reacción de algunos de quienes ostentaron puestos de responsabilidad en el partido, que han criticado la deriva de la formación liderada por Santiago Abascal, como Sánchez del Real y Rubén Manso, diputados de Vox en la anterior legislatura y que se quedaron fuera de las listas para las elecciones generales del 23 de julio.
Entonces ya mostraron su sorpresa por este movimiento y dejaron claro que no había sido por decisión propia, aunque evitaron críticas directas a Vox. Sin embargo, este martes Manso ha publicado un artículo en VozPópuli titulado directamente ‘Vox no tiene futuro’.
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En él, alaba a Espinosa de los Monteros y acusa a Vox de haber caído en “la caricatura” que desde fuera hacían del partido. “Este partido del que muchos hacían una caricatura que, como toda caricatura era injusta e hiperbólica, ha decidido parecerse a ella y no al épico retrato que algunos, con Espinosa de los Monteros de maestro, iban pintando”, avisa. El exdiputado cree que Vox será “será el primer partido de la derecha no convencional que fracasará en Europa”.
“Como algunos adolescentes, ha decidido castigar a sus padres comportándose de manera irresponsable, porque Vox tenía una responsabilidad de la que ha dimitido”, censura. Este domingo, Vox abrió la puerta a respaldar una hipotética investidura de Alberto Núñez Feijóo sin exigir nada a cambio. Lo anunció oficialmente: ponía sus 33 diputados a disposición del Partido Popular para evitar una investidura de Sánchez “con los enemigos de España”.
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También Sánchez del Real ha dejado ver su malestar con el partido compartiendo en su cuenta personal de Twitter comentarios críticos con la dirección. Además, apunta a la eurodiputada Mazaly Aguilar como “el canario en la mina”, aunque no da más detalles ni ella ha hecho ningún comentario público.
En cualquier caso, también habla de la eurodiputada el expresidente de Vox Madrid José Luis Sánchez, quien asegura que Aguilar está “silenciada” en Bruselas por parte de la delegación que encabeza Jorge Buxadé. Sánchez fue líder del partido en Madrid desde el año 2014 hasta 2016, cuando tomó las riendas Rocío Monasterio. Según recuerda este martes, él llegó al cargo elegido por primarias, que después Vox eliminó. “Primero se terminó con la democracia interna. Luego se prescindió de gente que lo dio todo por Vox desde el inicio como Sánchez del Real o Mazaly Aguilar”, denuncia.
Buxadé o Vox
En esta línea, comparte que la marcha de Espinosa de los Monteros es “muy mala noticia” para Vox y para quienes estuvieron en sus inicios y avisa a Abascal de que está rodeado de “aduladores”. “Ahora toca ser valiente y honesto y hacer autocrítica”, reclama pidiendo directamente el cese de Jorge Buxadé. En caso contrario, avisa, “Vox desaparecerá”.
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Dentro del partido, solo el diputado y exsecretario general Javier Ortega Smith ha dejado entrever algún malestar interno al lamentar la salida de Espinosa “y mucho más las razones que la provocan”. Ortega Smith cree que algunos no han sabido reconocer al exportavoz parlamentario de Vox su “lealtad, generosidad y sacrificio”. Espinso de los Monteros, de hecho, ha mantenido internamente una disputa ideológica con Buxadé, que entró en política con Falange de las JONS y define a Primo de Rivera como “una alma superior” y que representa el ala más radical de Vox frente al perfil neoliberal de Espinosa de los Monteros.
Adiós al Congreso, no al partido
Dotado de una gran retórica, adquirida de años de estudios en colegios y universidades de España y Estados Unidos –tiene la doble nacionalidad–, destacados han sido sus irónicos duelos dialécticos con la ministra de Economía, Nadia Calviño, en las sesiones de control al Gobierno. Se licenció en Económicas y Empresariales y sus “matemáticas para progres” cuenta con cientos de seguidores en las redes sociales, donde acostumbra a poner en solfa la política económica de los “socialistas y comunistas”, que son, en su opinión, los “enemigos de España” junto a los “separatistas y filoterroristas”.Y es que su acción política ha estado marcada por su obsesión por “servir a España” y por combatir la “ideología progre” tanto dentro como fuera del país.
Como vicesecretario de Relaciones Internacionales de Vox, ha sido hasta ahora responsable de gestionar las relaciones del partido con otras fuerzas políticas y gobiernos extranjeros, gracias a su capacidad para los idiomas –habla inglés y francés con fluidez y tiene conocimientos de polaco e italiano–, así como a su trayectoria empresarial en el exterior.
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En su currículum figuran puestos de responsabilidad en empresas auditoras, de gestión de capital riesgo e inmobiliarias, como Arthur Andersen, Schroders y Schroders Mckinsey, y como empresario emprendió distintos negocios en sectores textil y de comunicación, entre otros, y gestionó inversiones inmobiliarias en Madrid y Varsovia. Con Rocío Monasterio, arquitecto de profesión, han debido hacer frente a irregularidades urbanísticas en Madrid –ella ha sido condenada por hacer una obra ilegal a Arturo Valls–, algo que Vox nunca les ha reprochado.
Tampoco hoy, en el día de su despedida, Espinosa ha tenido reproches para Abascal ni para sus ahora más estrechos colaboradores, Ignacio Garriga y Jorge Buxadé. Elegante y rotundo ha dicho adiós al Congreso, no al partido, en el que seguirá militando. Tras su marcha, Santiago Abascal ha agradecido en un tuit la labor de “un gran portavoz (ahora, que ya no te van a sufrir, te lo reconocerán más que antes )”. Si bien, ha destacado que el partido “mantiene a un afiliado de lujo que seguro que todavía tiene mucho que aportar.
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