Cientos de ganaderos de Salamanca trataron de asaltar este lunes la Delegación Territorial de la Junta de Castilla y León en esa ciudad como protesta contra los protocolos de los saneamientos de la tuberculosis bovina que impide a las reses salir fuera de la región. Algunos de ellos portaban palos, bengalas y bastones con los que golpearon los cristales del edificio e incluso lanzaron vallas, si bien tras cuatro horas de bloqueo los antidisturbios impidieron finalmente su entrada y la manifestación terminó con un detenido y once policías heridos.
La protesta fue convocada por la Unión por la Ganadería, una agrupación que reúne a una veintena de asociaciones del campo salmantino, después de que el pasado 29 de mayo el Ministerio de Agricultura, Pesca y Alimentación emitió una orden para limitar la movilidad del ganado bovino de Castilla y León con el objetivo de “evitar poner en riesgo el estatus sanitario de la cabaña ganadera”. La medida del ministerio se produjo como respuesta a la resolución que días antes aprobó la Consejería de Agricultura de Castilla y León, liderada por Vox, para flexibilizar los controles de la tuberculosis bovina, incumpliendo tanto la normativa española como la europea.
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Este lunes, mientras los ganaderos pedían la destitución de los funcionarios que plantearon dudas sobre la relajación de esos controles sanitarios por la que aboga la ultraderecha, el Tribunal Superior de Justicia de Castilla y León aceptó la medida cautelar pedida por el ministerio, por lo que quedó suspendida la orden del Ejecutivo autonómico.
Hartazgo del sector
Tras la decisión del tribunal, los ganaderos de Castilla y León piden que “no se inmovilice al ganado y que las medidas a tomar se consensúen con el sector” para que se adapten a sus necesidades, pues consideran que las normas impulsadas por Bruselas están “obsoletas”.
“No esperábamos esa actitud tan violenta por parte de algunos ganaderos, pero en cualquier caso, lo que ocurrió ayer demuestra el hartazgo del sector con las campañas de saneamiento en las explotaciones. Llevan 40 años matando vacas, inmovilizando ganado y perdiendo dinero”, señala a Infobae España el coordinador de la Unión de Campesinos de Castilla y León (UCCL), Jesús Manuel González, quien lamenta que la tuberculosis bovina, lejos de erradicarse, ha aumentado su prevalencia en los últimos años.
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“Convivir con la enfermedad o crear una vacuna”
Desde UCCL demandan un “verdadero cambio” en la lucha contra la tuberculosis bovina, una enfermedad contagiosa y transmisible al ser humano, ya que aseguran que la solución pasa “o bien por convivir con ella a unos niveles manejables o por crear una vacuna que la erradique definitivamente”.
González explica que el problema no está en sacrificar a la vaca que da positivo en tuberculosis, sino que cuando aparece un caso “se inmoviliza toda la explotación” y los ganaderos, que ya no pueden exportar su producto, se ven obligados a vender los terneros “hasta un 40% por debajo de su valor”, lo cual genera unas pérdidas inasumibles, añade el representante de la UCCL, que estima que unas 7.000 familias en la provincia de Salamanca viven de la ganadería extensiva. También cabe recordar que esta es también la provincia española con más ganado vacuno, al superar los 627.000 ejemplares.
Riesgos para la salud
Por su parte, el Sindicato Veterinario de Castilla y León ya advirtió de los riesgos que supone flexibilizar las medidas contra la tuberculosis bovina, que en ocasiones permanece latente en las explotaciones durante años, y aclaró que se opone a aquellas que pongan en riesgo la mejora del estatus sanitario de la región.
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Conscientes de ello, desde la UCCL aseguran que el riesgo de contagio de la tuberculosis de la cabaña ganadera al ser humano es “irrelevante” y que en los últimos años “no ha habido casos probados en seres humanos”, añade González, que indica que en ningún caso existe la posibilidad de que la carne en mal estado pueda pasar a la cadena alimentaria, ya que los controles en los mataderos “son muy severos”, concluye.
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