La ‘casa de los horrores’ de Colmenar Viejo: palizas a los niños con un rodillo, obligados a representar porno y ley del silencio

Dos padres están acusados de maltratar física y psicológicamente a sus ocho hijos, de entre 4 y 14 años. La Guardia Civil sigue con la investigación mientras los menores están en una casa de acogida

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El rodillo encontrado en la cocina de la casa de Colmenar Viejo (Foto: Guardia Civil)
El rodillo encontrado en la cocina de la casa de Colmenar Viejo (Foto: Guardia Civil)

Ya se la conoce como la ‘casa de los horrores’ de Colmenar Viejo, un municipio del norte de la comunidad de Madrid. Desde hace años, un médico y su mujer mantuvieron a sus ocho hijos en un régimen de terror y reclusión que ha provocado la detención de ambos por maltrato físico y psicológico y la retirada de la patria potestad. La Guardia Civil, que lleva la investigación, relata que los niños faltaban constantemente a clase, vivían en una vivienda muy insalubre, y recibían castigos constantes y desproporcionados. Esto es lo que se conoce hasta el momento del caso.

¿Quiénes son los padres?

La pareja se conoció hace 16 años en una clínica de Madrid en la que él trabajaba como médico y ella como administrativa. Él es Domingo, salmantino de 56 años. Ella se llama Mercedes, es madrileña y tiene 44 años. Cuando se casaron, ella abandonó su puesto de trabajo y tuvieron ocho hijos. Domingo ejercía actualmente en el hospital Gregorio Marañón.

¿Cómo se destapó el caso?

El colegio al que iba los niños, de entre 4 y 14 años, fue el primero que detectó lo que estaba pasando. En marzo llevó a uno de los niños a un centro médico para que viera las heridas con las que se presentó en clase: hematomas y una brecha. El centro escolar trasladó sus sospechas a la Guardia Civil. El padre ya había sido denunciado por malos tratos por una de sus hijas en un procedimiento que aún estaba abierto en otro juzgado madrileño. También tenía otras denuncias que habían sido archivadas. Uno de los niños tiene un trastorno mental.

Nada de tele ni libros

El padre ejercía un control total sobre la familia. La televisión estaba prohibida para los menores porque “contaba mentiras”. Algunos han denunciado agresiones si su padre les descubría viéndola, según la investigación. Tampoco le gustaban las redes sociales ni que leyeran libros prestados por sus amigos. Otro de los castigos que recibían eran estancias en el sótano de la casa durante días.

Una vivienda en mal estado

La Guardia Civil registró la vivienda y la describió llena de suciedad, con restos de vómitos, un microondas en pésimas condiciones y uno de los baños inutilizado. La casa también tenía agujeros en las paredes. Todos los niños dormían en una habitación con dos literas y una cama. “La cocina presentaba un aspecto deplorable, sin limpiar y en una situación sanitaria pésima. Los ocho menores malvivían en una habitación, tenían prohibido pisar el salón”, explicó la Guardia Civil en una nota de prensa.

Agresiones con rodillos, martillos y sacacorchos

Tres de los niños ya han declarado haber recibido malos tratos por parte de su padre y exculparon a la madre. Para pegarles, él usaba rodillos de cocina y sacacorchos. Cuando los pequeños sufrían lesiones importantes, el padre, como médico, falsificaba partes médicos para justificar las heridas. “Nos desnudaba a mi hermana y a mí, nos empezó a dar con el rodillo de cocinar y dijo que no iba a parar hasta que no le dijéramos quién había sido”, aseguró uno de los niños cuando el padre les pilló con la tele encendida. “Se enfadó y me empezó a dar con un martillo en la cabeza, o a veces en la mano”, declaró otro.

Agresiones frecuentes

“Las palizas físicas ocurrían con frecuencia”, declaró una de las hijas. “Un día nos preguntó que si le íbamos a desobedecer, y le contesté que sí. ‘Ah, que te pones chulita’, me dijo. Y cogió, como siempre, un cuchillo. Otras veces usaba el rodillo de amasar o su propia mano. La última vez, antes de denunciarle, me dejó un gran moratón en el brazo con el rodillo. Con el cuchillo nos daba en la cabeza, he tenido brechas...”, según la declaración a la que ha tenido acceso el diario ‘El Mundo’.

La menor continuó testificando y recordando otros trágicos momentos: “Otra vez me dijo: ‘Arrodíllate ante mí’. Lo hice y me pateó contra el radiador, pisoteándome la cabeza y la espalda”.

Representación de escenas porno

La hija mayor ha acusado a su padre de agresión sexual, de obligarla a ver porno y de representarlo para él. Estos episodios violentos ocurrieron entre febrero y marzo de este año, según su relato. La menor de 14 años dijo, además, que sufría palizas si desobedecía, y reconoció que un día, incluso, su padre le obligó a tocar a su madre al negarse a hacerle una “chupadita”. La menor asegura que su padre le amenazaba si no guardaba silencio: “Si tú cuentas algo de lo que pasa fuera, te mato. Yo tenía esa frase grabada en la cabeza... Que lo que pasaba en casa se quedaba en casa”.

Tirarse por la ventana

Los vecinos de la pareja señalaron a varios medios que el matrimonio dejaba encerrados a los niños “horas y horas” en el patio, hiciera el tiempo que hiciera, y eran frecuentes los ruidos y vida nocturna de la familia en la vivienda. Un día, los menores “cogieron unas cerillas, quemaron la valla y casi queman la casa” según uno de los vecinos, que asegura que “alguna vez, una niña intentó como tirarse por la ventana porque estaban todo el tiempo en una habitación y no podían salir”.

¿Robo de material sanitario?

Cuando los agentes de la Benemérita registraron el chalé, encontraron numeroso material médico. Sobre todo, batas, ropa médica, medicamentos y mascarillas. La Consejería de Sanidad de la Comunidad de Madrid anunció en abril la apertura de un expediente disciplinario para determinar si el médico robó todo ese material del hospital en el que trabaja. La Guardia Civil ha inventariado 1.400 uniformes y 40.000 pares de guantes.

Una madre sumisa

Algunos de los niños, las dos hijas más mayores de 12 y 14 años, han declarado que Mercedes es una “buena madre”, aunque cuando eran agredidos no se enfrentaba al padre. Lo único que hacía era “ver, oír y callar”, según confesaron sus hijos. “No podemos seguir así, pero mi madre nos dice de aguantar, aguantar hasta los 18 que os vayáis de casa”, declararon las dos hijas mayores. La defensa de la madre sostiene que su marido nunca la ha maltratado.

Sin embargo, una de las hijas ha declarado que su madre tampoco se libraba del mal carácter del padre. “Según él no hacía nada bien, ella tenía la culpa de todo... y era ‘una mierda de persona’. Mi madre le tiene muchísimo miedo, él se cebaba: la tiraba al suelo, le pegaba patadas, le ahogaba contra la pared. Nosotros lo veíamos con una rabia interior que no te puedes imaginar, las ganas de darle una hostia a mi padre...”.

Alejados de los padres

El padre tiene actualmente una orden de alejamiento tanto de sus hijos como de su esposa, porque también se le acusa de maltrato a esta última. La mujer, por su parte, también cuenta con restricción a la hora de contactar y acercarse a los niños. Los ocho se encuentran en un centro de primera acogida de la Comunidad de Madrid y se ha retirado a los padres de forma temporal la patria potestad de todos.