Una nació cinco horas antes que la otra. En un día no precisado del año 2002. Dos niñas. Una, la que primero vio la luz, pesó 2.270 gramos. La segunda en ser alumbrada, 2.290 gramos. Tan pequeñas que fueron trasladadas a las incubadoras de la Unidad de Neonatos del ya desaparecido Hospital San Millán de Logroño (La Rioja), España.
Una puede ser nombrada con la letra A. Otra con la B. Hoy tienen 19 años y una vida confusa, cambiada y judicializada. Porque A fue entregada a los padres de B. Y B fue entregada a los padres de A. Las cambiaron. “Un error humano” que no se puede explicar, dice la Consejería de Salud de La Rioja. “Es una negligencia tan grave que habla por sí sola”, defiende José Sáez Morga, abogado de B, en conversación con Infobae.
El caso se ha conocido hoy, pero se empezó a desembrollar hace cuatro años. Entonces, la abuela teórica de B pidió a su padre una pensión alimenticia. El padre dijo que la criatura no era suya. ¿Por qué dijo eso? El abogado de B dice que no lo sabe. El caso llegó a la Justicia. El Juzgado de Familia de Logroño ordenó unas pruebas de ADN.
Aquel hombre tenía razón. No era el padre. Entonces, ¿quién era el padre de aquélla joven que ya contaba 15 años? Nadie entendía nada, porque él había sido la pareja de la madre de la criatura. No otro. Hicieron entonces pruebas de ADN a la madre. La niña no era hija de esa mujer tampoco.
De acuerdo a lo que se denomina en derecho principio de veracidad biológica, en 2018 se abrió una investigación. Investigación que ha demostrado que B fue intercambiada por A; que A fue intercambiada por B.
El abogado de B es claro: “En el caso de mi cliente, habiendo nacido posteriormente, es entregada a la madre que primero dio a luz”. Explica Sáez Morga a Infobae que “en el paso de incubadoras a cunas de dos niñas que ni siquiera han tenido contacto con sus madres se produce un cambio”.

Indemnización millonaria
Su cliente reclama 3 millones de euros de indemnización a la Administración Pública. Una vez descubierto que no era hija de los padres a los que había sido entregada en el hospital, se ha “iniciado una reclamación de lo que se llama responsabilidad patrimonial por daños morales inconmensurables, porque esto parte de una negligencia objetivamente responsable y probada”, ha explicado su abogado.
Pero según este letrado, la Administración argumenta en su defensa que “no hay causalidad ni hechos injurídicos en lo ocurrido”, por lo que plantea una indemnización de 215.000 euros.
La Consejería de Salud de La Rioja ha reconocido hoy el error. La titular de este departamento y portavoz del Gobierno riojano, Sara Alba, ha afirmado que desde la Administración se han “volcado” para “resolver la reclamación patrimonial que se ha solicitado, siguiendo los trámites correspondientes y con un absoluto y total respeto a los procedimientos judiciales, a la vez que una máxima colaboración”.
Lo que se ha querido aclarar es que el procedimiento por el que se reclama la indemnización está paralizado y lo estará hasta que no se resuelva el procedimiento judicial. El que tiene que resolver con quién están emparentadas las niñas.
De hecho, el supuesto padre biológico de la pequeña que inició todo el proceso judicial, de B, se sometió a pruebas de ADN el pasado mes de enero y aún no hay resultados que puedan poner fin a la angustia de estas dos mujeres separadas de sus padres al nacer. ¿Y su verdadera madre? Murió hace tres años sin saber nada de esto.

Identificación desfasada
“Se ha realizado la investigación pertinente, que es concluyente respecto a que se produjo un error humano. Pero no ha podido concluir quién, ya que los sistemas no estaban informatizados con tanto detalle hace 20 años”, ha explicado la consejera de Salud. “Estamos a disposición de las familias para darles todo el apoyo necesario que puedan necesitar, manteniendo la confidencialidad y respeto que requieren este tipo de situaciones”, agregó.
Las autoridades riojanas consideran que esto no puede suceder en la actualidad porque los sistemas de identificación han cambiado y son mucho “más seguros y fiables”. En 2002 el sistema de identificación de los recién nacidos consistía en la huella digital del bebé impresa en una ficha de cartón. Años después se modificó y se pasó a tomar la huella plantar. En la actualidad la identificación se realiza mediante una muestra de sangre del cordón umbilical.
“Es importante destacar que, con los procedimientos actuales que existen” en el sistema de salud de La Rioja, “sería prácticamente imposible que algo así volviera a ocurrir. No tenemos constancia de más casos. No estamos investigando más casos. Se produjo por un error humano puntual que hoy no puede repetirse”, concluyó Alba.
¿Qué pasa con A? Nadie habla e ella. En teoría, vive con el presunto padre biológico de B. Porque hoy por hoy todo es presunto. Que se sepa, dice Sáez Morga, no hay otro proceso judicial en marcha.
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