Mike Tyson sobre su infancia: “Me crié entre criminales y prostitutas, era la casa del delito”

El exboxeador de fama mundial revela la dureza y precariedad de su hogar en Brooklyn, transmitiendo las complejidades de crecer rodeado de ambientes hostiles y carentes de referentes positivos

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Mike Tyson revela en una entrevista su infancia marcada por la pobreza, el delito y la lucha constante por la supervivencia (Imagen Ilustrativa Infobae)

En una reciente emisión del pódcast estadounidense This Past Weekend, el presentador Theo Von recibió a Mike Tyson para una charla en la que predominaron el humor espontáneo y confesiones personales. Durante casi dos horas, el exboxeador compartió anécdotas sobre su infancia, sus luchas internas y reflexionó sobre disciplina, poder y familia, creando una atmósfera de cercanía que superó la dinámica habitual del formato.

Las declaraciones más destacadas incluyeron recuerdos de una niñez marcada por la pobreza, el proceso de transformación junto a su mentor Cus D’Amato y su persistente batalla contra las adicciones.

"Amo vestirme bien, aunque sea solo en mi armario", bromeó Tyson al inicio, subrayando que la ropa fue para él una protección desde la niñez frente al entorno hostil. ‘Siempre me gustó lucir bien, incluso sin motivo’, añadió entre risas.

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La relación de Mike Tyson con el alcohol y las drogas fue uno de los grandes desafíos que afrontó tras alcanzar la fama mundial en el boxeo (YouTube: Theo Von)

Infancia y entorno familiar de Mike Tyson

Pronto, la conversación giró hacia los momentos más duros de la infancia del exboxeador. “Un día, me llevaron a una fiesta del barrio; tenía 11 años y jamás me había preocupado por mi aspecto. Se burlaron de mí y aunque reía, estaba llorando por dentro".

“Desde entonces, empecé a delinquir para comprar ropa bonita y nadie volvió a reírse de mí“, confesó en la entrevista. Tyson también describió su hogar de origen: “Me crié entre criminales y prostitutas, era la casa del delito".

Asimismo, rememoró celebraciones familiares en las que, pese a la escasez, lograban hacer de cada ocasión un festín, aunque los recursos provinieran de medios ilícitos.

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La figura materna ocupó un lugar importante en su relato: “Era alcohólica y prostituta, pero era quien era. Me cuidaba a su manera”, expresó Tyson, al recordar noches en el suelo, arropado solo por una manta y compartiendo espacio con sus hermanos. Sus palabras reflejaron la crudeza del entorno en el que creció, pero también su capacidad de sobrevivir y adaptarse.

Las enseñanzas de disciplina y autoconfianza inculcadas por Cus D’Amato guiaron a Tyson hacia el éxito desde una juventud conflictiva (AP Foto/Mark J. Terrill, Archivo)

El papel de Cus D’Amato en la carrera de Tyson

A lo largo de la entrevista, el nombre de Cus D’Amato surgió como referente esencial en la vida del boxeador. “Todo el mundo necesita un mentor en la vida; incluso uno malo es mejor que ninguno", recapituló Tyson, resaltando el papel formador y de contención que ejerció quien fue su tutor y padre adoptivo.

La relación con D’Amato trascendía lo estrictamente deportivo: “Cuando lo conocí, después de pasar por correccionales y empezar a boxear, fue la primera vez que sentí que alguien realmente me quería", relató Tyson.

Además, detalló cómo la familia D’Amato lo adoptó legalmente, aunque debía ganarse su propio espacio: “Tenía que hacer mis tareas, mejorar mis notas. Hasta que me dieron mi cuarto”.

La disciplina se convirtió en una pieza clave en la transformación de Mike Tyson. “La mejor manera de trabajar la disciplina es hacer lo que detestás como si lo amaras”, resumió el exboxeador al recordar una rutina que lo acompañó incluso en el pico de su fama.

Tyson contó que, aun cuando aparecía en portadas de revistas de todo el mundo, debía barrer y limpiar el gimnasio después de cada entrenamiento. Según explicó, esas exigencias moldearon la mentalidad que lo llevó a convertirse en una de las figuras más temidas de la historia del boxeo.

Mike Tyson aseguró que sus hijos disfrutan oportunidades educativas y económicas muy distintas a las que él enfrentó de niño (YouTube: Theo Von)

Adicciones, fama y batalla personal

Durante la charla, Mike Tyson habló sin filtros sobre su pasado con las drogas y el alcohol. “Disfrutaba drogarme más que cualquier otra cosa. Era mi vida. Lo mismo con el alcohol”, confesó el ex campeón mundial.

Con una mezcla de crudeza e ironía, agregó: “Si hubiera tenido la disciplina para ser narcotraficante, hoy sería millonario. Pero no la tenía: me consumía mi propia mercancía”, una frase que desató risas entre los asistentes.

Tyson también destacó que lleva “nueve años sobrio”, comentario que recibió una ovación del público. Sin embargo, aclaró que la recuperación nunca es definitiva. “Hay personas que pasan 20 años limpias y recaen de un día para otro. Nadie está completamente a salvo”, reflexionó. Además, advirtió sobre el lado oscuro de la fama: “El poder, el dinero y la popularidad pueden destruirte si no tenés un propósito”.

En uno de los momentos más introspectivos de la charla, Tyson reflexionó sobre la espiritualidad y el hecho de seguir con vida después de los excesos y conflictos que marcaron su historia. “Si no creés en Dios, mirame a mí. Yo no debería estar acá”, expresó ante el público.

El excampeón también recordó una enseñanza que recibió de su mentor y que, según dijo, cambió su manera de verse a sí mismo. “Me enseñó a no hablar nunca negativamente sobre mí mismo. Solo decir cosas buenas, porque el subconsciente no distingue si hablás en serio o en broma”, afirmó.

El exboxeador reiteró que el poder, dinero y fama pueden ser destructivos sin propósito, según contó en el pódcast This Past Weekend (Crédito: Enrique García Medina)

Familia, relaciones y legado

Al referirse a su familia actual, Tyson habló con admiración sobre su esposa Kiki: “Ella es la mejor madre, la mejor esposa, una persona hermosa. No podría haber tenido más suerte”. Y fue más allá al describir el cuidado de su pareja: “Ella me cuida, me alimenta y me defiende”.

Al hablar sobre la vida de sus hijos, Mike Tyson marcó un fuerte contraste con la infancia que él atravesó en los barrios más duros de Nueva York. “Tienen acceso a las mejores escuelas y a oportunidades que yo jamás imaginé. Si alguna vez se quejan, deberían pensar que yo soy su padre; ahí sí tendrían motivos para hacerlo”, afirmó.

Tyson explicó que una de sus mayores prioridades es evitar que sus hijos repitan los ciclos de violencia y sufrimiento que marcaron su propia historia. Según señaló, su objetivo es ofrecerles la posibilidad de construir un destino completamente diferente.