“¿Qué priorizamos? ¿Qué preservamos? ¿Qué significa al final ser verdaderamente humanos?” Con esas poderosas preguntas se inició el Cuarto Encuentro Presencial-Virtual de AIDUA convocado desde la Universidad de La Sabana, en Colombia, para hablar sobre accesibilidad, inclusión y Diseño Universal para el Aprendizaje.
Además de contar con una concurrida asistencia en el Auditorio Álvaro del Portillo, lo que también cabe destacar- de la transmisión en vivo- son los comentarios de quienes indicaron sentirse plenamente inmersos en la propuesta desde su entorno no presencial; algo que pone en evidencia que cuando desde AIDUA se trabaja en la accesibilidad y la inclusión no son meras palabras, sino acciones concretas. Incluso el evento también contó con interpretación en Lengua de Señas Colombiana (LSC) a partir del aporte de la Corporación Universitaria Iberoamericana, una de las entidades patrocinadoras.
Ticmas conversó con la profesora, investigadora y directora de la Maestría en Psicología de la Salud y la Discapacidad Leidy Evelyn Díaz Posada, quien además lidera el proyecto y el diplomado virtual “Diseño Universal para el Aprendizaje y Educación Inclusiva” en la Universidad de La Sabana.
“Los Incluyentes Somos Más”
“Cuando nosotros hablamos de inclusión, sobre todo desde el ámbito educativo, siempre hablamos de tres dimensiones que actúan de manera interrelacionada, que se retroalimentan las unas a las otras, y esas dimensiones son: establecer políticas inclusivas, crear culturas inclusivas y desarrollar prácticas inclusivas. Las tres van siempre realimentándose una a la otra, pero hay una que es la base y es la cultura”, explicó Leidy Evelyn Díaz Posada.
Al respecto, agregó la importancia de la coherencia entre los valores, los principios y las formas de comunicar para crear una cultura fuerte de transformación desde la diversidad. “Lo que debemos pensar siempre es que la inclusión es un proceso que se vive todos los días y que se tiene que notar en lo que somos, en lo que hacemos, en lo que decimos, en lo que no decimos, en la forma en que miramos al otro, en la forma en que diseñamos las experiencias de aprendizaje, de trabajo, sea cual sea el ámbito del que estemos hablando”, resaltó.
“Donde realmente todo empieza a cambiar es cuando uno tiene una actitud dispuesta, cuando uno tiene valores inclusivos, cuando uno tiene una creencia y una convicción profunda del sentido que tiene esto, que además requiere de una humanización importantísima, la cual hemos ido perdiendo a lo largo del tiempo y requiere que siempre pongamos a la persona en el centro, más allá de su condición, su origen, su lengua materna, su perfil de capacidades”, subrayó.
Un encuentro: diversas miradas
Este cuarto encuentro si bien se inició con el foco del impacto de la inteligencia artificial en nuestro pensamiento, vida cotidiana y educación, remarcó nuevamente cómo la clave siempre es el respeto y el eje del ser humano en el centro.
También se realizó la presentación de KABI, un ecosistema de formación en competencias blandas o “Power Skills” con un enfoque de microlearning adaptativo, acompañamiento con IA y recursos de bienestar (meditaciones y podcasts) para liderar con empatía y propósito. Además, se puso el foco en la importancia de unir la tecnología con la pedagogía para fortalecer a docentes y motivar estudiantes en Latinoamérica, conectando la educación con el futuro laboral.
La ponencia principal, a cargo de Leidy Evelyn Díaz Posada y Lizet Katherine Pedraza, realizó un recorrido por la Neurociencia Social y Afectiva, la importancia de abandonar el modelo de “talla única” que excluye a quienes no encajan en la norma, y el diferencial de generar más estudios sobre la implementación práctica del DUA y sus fundamentos neurocientíficos.
Sobre este último punto, la profesora Leidy Evelyn remarcó en diálogo con Ticmas –también aliado de este cuarto encuentro– que todavía falta generar mayor conciencia en cuanto a que en Colombia: “El Diseño Universal para el Aprendizaje (DUA) es de cumplimiento obligatorio para todos los colegios del país, tanto públicos como privados, lo cual quedó estipulado en el decreto 1421 de 2017. Mucha gente todavía no tiene conciencia de eso, de que no es una opción, sino que es obligatorio que en todas las aulas se aplique, sin excepción”.
Una semilla, un proyecto
“AIDUA surgió como un semillero de investigación de la Universidad de la Sabana en el año 2020. Lo que buscamos fue crear un semillero que podría ser interfacultades, que pudiera estar abierto a estudiantes de pregrado y posgrado, y a profesionales interesados. Y llegó la pandemia y surgió la posibilidad de llegar a muchas más personas fuera de la universidad aprovechando la tecnología y la virtualidad a lo que todos empezamos a tener acceso. Comenzamos a convocar a webinars y otros eventos virtuales que empezaron a tener una atención impresionante; fue muy gratificante recibir esa respuesta”, rememora la profesora Evelyn.
Y agregó: “Empezamos a establecer muchos puentes, justamente por la enorme pasión que las personas están empezando a sentir por estos temas. Porque en todos los ámbitos se necesita formación continua, innovación en estos ejes de accesibilidad, inclusión y DUA. Y el semillero empezó a crecer y crecer y la mayoría de las personas pasaron a ser externas profesionales de todas las áreas del conocimiento que querían participar y ser parte de una comunidad como la nuestra que es absolutamente distinta a un semillero habitual que no suele tener estos alcances, este público tan abierto o que trasciende la investigación y la formación en investigación que es lo que nosotros hacemos.”
“Hoy somos casi 300 miembros que trabajamos siendo flexibles y sabiendo que todo lo que hacemos, lo hacemos por espíritu de servicio con ganas de aportar y crecer en comunidad; sin pagos de por medio, sin créditos académicos ni títulos. Todos estamos aquí por pasión”, celebró la líder de AIDUA y destacó la transformación que desde 2025 vienen realizando a partir de tres ejes: “Investigación e innovación, transferencia que nos permite difundir, divulgar y hacer lo más masivo posible el conocimiento y las experiencias que se generan desde la comunidad y fuera de esta–, y emprendimiento que tiene como fin impulsar y apoyar proyectos de nuestros miembros, aliados y de nosotros mismos.”
¿Qué es el Diseño Universal para el Aprendizaje (DUA)?
“El Diseño Universal para el Aprendizaje es una ventana de oportunidades bellísima que tenemos, que además se promueve desde la normativa colombiana de manera explícita. En el caso de los colegios desde el decreto 1421 de 2017 y en el caso de la educación superior, desde múltiples lineamientos que ya existen y que promueven justamente que haya una transición armónica entre lo que se exige en niveles educativos previos y lo que pasa en la educación superior; siempre, en el marco de la educación inclusiva”, explicó la profesora Evelyn.
Y agregó: “El DUA representa esa ventana de oportunidades porque permite transformar desde la base, permite transformar los currículos, la forma en que se diseñan las experiencias de aprendizaje para que sean cada vez más accesibles y más significativas para todas las personas sin dejar a nadie atrás. Y eso tiene un valor gigantesco porque no se evita la exclusión, sino que facilita que las políticas de educación inclusiva se apliquen muy naturalmente”.
Esta nueva forma de entender la pedagogía más allá de la transmisión de conocimientos y evaluaciones tradicionales está en pleno proceso de implementación con todas las dificultades que conlleva. “Por supuesto no es suficiente con tener la norma, el decreto, la ley que me obligue sino hacerlo con pasión, con convicción, creyendo en que esto realmente es poderoso y que va a enriquecer lo que todos hacemos y lo que todos vivimos todos los días”, reflexionó Leidy Evelyn Díaz Posada quien vive con pasión la inclusión y el aprendizaje para todos los colombianos.