¿Aprovechamos la diversidad de los estudiantes en las prácticas educativas?

La educación personalizada supone mucho más que una planificación organizada por contenidos disciplinares, sino que implica reconocer en los estudiantes la diversidad en su persona

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Jóvenes de la generación smartphone (iStock)

Al reflexionar sobre nuestras prácticas, podemos interpelarnos sobre el desarrollo de las capacidades que queremos promover como sostén de las trayectorias educativas con el fin de que todos los estudiantes aprendan, y reconocer que, ante el evidente cambio de paradigma, la escuela a veces se torna en un espacio homogéneo.

Axel Rivas, en su libro ¿Qué hay que aprender hoy?, nos propone pasar de una escuela de respuestas a una de preguntas, de una escuela obligatoria a una que aporte sentido, y de una escuela de normas a una con personalización. De modo que el proceso de enseñanza-aprendizaje sea significativo porque tiene como protagonista al estudiante y lo que él “es”.

Cuando pensamos en una educación personalizada, suponemos que debemos planificar por agrupamiento, demandando más tiempo y muchas veces repitiendo acciones que no resultan (sólo con contenidos disciplinares). Cuando en realidad, si nos disponemos a reconocer en los estudiantes la diversidad en su persona, iniciaríamos un proceso de co-creación diseñado en conjunto respetando la individualidad y beneficiando al conjunto.

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Por ejemplo, un estudiante es una persona que evidencia: inteligencias múltiples, estilos de aprendizaje, sexualidad y género, conocimientos previos, nivel – estilos y habilidades de pensamiento, necesidades personales, aptitudes, habilidades sociales, motivación y posición frente al aprendizaje, entre muchas otras características que lo hacen único. Un docente que pueda aprovechar esta riqueza, propondrá alternativas de aprendizaje significativo convirtiendo el entorno y el contenido en un puente.

(iStock)

¿Planificamos, entonces, atendiendo a la diversidad? ¿Respetamos el aula heterogénea como tal?

Un informe obtenido por la UNESCO en el documento “La naturaleza del aprendizaje” da cuenta de que un estudiante implicado es protagonista y para que el aprendizaje suceda, debe ser constructivo, brindando práctica y consolidación a los saberes previos; autorregulado, con claridad en los objetivos y expectativas positivas hacia ellos; situado, teniendo en cuenta el contexto real y colaborativo, desarrollando una de las grandes capacidades como es aprender con otros.

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María Lorena Vaccher, abogada, especialista en educación, expresa que la educación en la diversidad surgió en las últimas décadas del siglo XX con el objetivo de superar la mirada homogeneizadora y proponer enfoques y estrategias más inclusivas que contemplen, al mismo tiempo, las diferencias que existen entre las personas, los derechos de la ciudadanía y las obligaciones de los Estados. Asimismo señala que es preciso diseñar el espacio en el ámbito educativo de tal modo que estimule el aprendizaje, despierte el interés y la curiosidad, pero también se trata de vincular el establecimiento con la realidad.

Por lo tanto, si aplicamos con frecuencia metodologías activas que potencien las trayectorias educativas, lograremos impactos positivos en el desarrollo de capacidades a través de evidencias concretas brindadas en el desempeño de los estudiantes.

Vaccher expresa que su experiencia con el Aprendizaje Basado en Proyectos (ABP) fortalece los lazos de confianza de los estudiantes cuando se conocen y desempeñan distintos roles, al analizar, investigar, enfrentar y resolver situaciones de la vida real.

El trabajo en aulas heterogéneas, entonces, invita a utilizar una variedad de herramientas y estrategias de enseñanza que promueven la idea de generar un ambiente flexible.

La educación tiene paradigmas no estáticos, por ello debemos desafiarnos a encontrar en nuestros estudiantes el deseo de aprender potenciándolos a nivel intelectual y emocional, comprendiendo lo que hacen y por qué además de promover su autonomía. ¿Aceptas el reto?

Laura Molina es profesora en Ciencias Naturales; especialista en Educación Emocional y Formadora de Formadores en los Programas de Fundación Varkey

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