La evaluación es uno de los ejes claves en la agenda de política educativa y diversos debates se mantienen presentes acrecentados más en el contexto de la pandemia. El equipo de especialistas de TICMAS generó nuevos espacios reflexivos a través de sus Jornadas de Abril “El dilema de la evaluación” y, a la vez, participó de eventos de debates de otros organismos multilaterales como la Oficina de Buenos Aires del IIPE UNESCO que han traído el dilema de la evaluación al centro de la escena para compartirlos en comunidad.
De las lógicas de gestión para “rendir cuentas” a la evaluación afectiva y formativa
Explorando su propio significado, denominamos evaluación a la acción y efecto de evaluar. La palabra, como tal, deriva de evaluar, que a su vez proviene del francés évaluer, que significa “determinar el valor de algo”.
Al físico escocés Lord Kelvin se le atribuye la definición: “Lo que no se define no se puede medir. Lo que no se mide, no se puede mejorar”. Estas lógicas reflejadas en esta frase están muy presentes en ámbitos de gestión y esto no ha escapado al ámbito educativo. La afirmación de que lo que no se puede medir no se puede gestionar nos ha llevado a un creciente interés por medir los “resultados” de la educación hasta el punto donde la exposición de la evaluación estaba asociada a un “rendir cuentas”.
En los últimos 20 años, elevar los estándares educativos se ha convertido en una importante y legítima prioridad para todos los gobiernos de diferentes países de la región, Éstos han tratado de dar respuesta a esta demanda impulsando reformas, pruebas curriculares nacionales, pruebas externas estandarizadas, rankings de rendimiento escolar, reválidas e inspecciones más frecuentes y exhaustivas. Han respondido con más evaluación y más control.
Nuevos abordajes proponen la evaluación como un proceso afectivo y formativo. Estas teorías se basan en la propuesta que la evaluación debe ser gratificante y por tanto, vivida por el alumno como un aspecto positivo y necesario para desarrollarse (Avaluar per aprendre, Sanmartí, Neus y Ojuel, 2015). El error, por lo tanto, se percibe como una forma natural de aprender y que se encamina a la mejora como un proceso evolutivo.
De esta manera se cambia la percepción de la evaluación, porque nos redirige la mirada al verdadero protagonista de la educación: el alumno en el centro de la escena. Estamos viviendo en el mundo educativo un cambio de paradigma hacia una forma de aprender mucho más activa, donde el alumno construye su aprendizaje desde metodologías activas y desarrolla competencias. Si existen nuevas formas de enseñar y nuevas formas de aprender, necesariamente debemos repensar nuevas formas de evaluar.
Las contribuciones en las políticas públicas educativas
En un último encuentro virtual a fines de Marzo del 2021 convocado por la Oficina para América Latina del IIPE UNESCO titulado “¿Hacia dónde va la educación? Perspectivas sobre el planeamiento educativo en América Latina” el equipo de la solución integral educativa TICMAS estuvo presente estando atento a los diferentes interrogantes que se expusieron. Las preguntas guías que se exploraron en el segundo panel fueron: ¿Qué temas nuevos en políticas de evaluación emergieron a partir de la pandemia? ¿Se identifican nuevas tendencias? ¿Cuáles? ¿Cómo evaluar modelos híbridos de aprendizaje?.
En dicho encuentro, la mirada de Marilina Lipsman - Especialista en Evaluación, Investigadora de la UBA- asegura que como comunidad llevamos más de un siglo de debates sobre teoría evaluativa con diferentes enfoques y que, desde su mirada, siempre la evaluación debe contribuir a la mejora - tanto en las prácticas de enseñanza como de políticas-. También sostuvo que con la pandemia “se reeditan ciertas discusiones que estaban saldadas” como la evaluación de procesos y no sólo calificativa orientada a productos y resultados. En la Argentina, los sistemas de evaluación por rúbricas estuvieron presentes como una alternativa presente para entender la multiplicidad de dimensiones y niveles que tenía el proceso evaluativo.
Por su parte, Valeria Virginia Lopes - Investigadora, magíster en Educación y doctora en Educación por la Universidad de São Paulo- sostiene que en conversaciones con pares docentes y académicos se ha cuestionado “cómo podemos pedagogizar la pandemia” y en sí, el mismo proceso evaluativo. Para ella el principal desafío que hoy tiene el sistema educativo es la “la lucha contra las desigualdades”. Para Valeria Virginia Lopes, se debe “proporcionar experiencias escolares que se vuelvan conocimientos a explorar y deben ser transformadas en saberes que sean útiles en el presente y en el futuro” de los estudiantes. También la investigadora reflexiona sobre el entendimiento de los cambios acontecidos en las formas de aprender durante un período muy largo de tiempo de distanciamiento como lo fue el año pasado. Concluye: “La evaluación siempre está siempre en el centro del debate, ¿pero cómo sigue estando en el centro sin producir cambios radicales, de raíz”. Y nos vuelve a interpelar y desafiar con el interrogante: “¿La evaluación que hacíamos antes de la pandemia estaba al servicio real del aprendizaje?”.
Por último, Viviana Esquivel Vega - Asesora del Viceministerio Académico Ministerio de Educación Pública de Costa Rica - contribuyó con su visión sobre cómo las Tecnologías de la información y la comunicación han contribuido desde el 2020 a una apertura de grandes posibilidades en diferentes aristas para poder llevar este tema debate a la práctica.
Resulta importante reflexionar el cambio de paradigma de la evaluación del aprendizaje a la evaluación para el aprendizaje. Este último concepto explora las capacidades de dicho aprendizaje y señala los pasos a seguir para fomentarlo, además de orientarse hacia procesos de enseñanza y aprendizaje dinámicos en entornos cambiantes e inciertos como el que atravesamos.
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