La quinta edición de la Expo Empleo Barrial convocó este jueves en el barrio de Almagro a más de 5.000 inscriptos que compitieron por apenas 400 puestos de trabajo ofrecidos por 20 empresas. La desproporción entre la demanda y la oferta —trece postulantes por cada vacante— quedó expuesta en la fila de ingreso, donde profesionales de con entre seis meses y un año sin trabajo aguardaban turno junto a personas en busca de su primer empleo.
La iniciativa, organizada por la Subsecretaría de Trabajo y Empleo del Gobierno de la Ciudad de Buenos Aires, apuntaba a conectar directamente a vecinos desempleados con empresas que ofrecen vacantes concretas. El mecanismo funciona por inscripción previa: quienes se anotaron a través de los canales oficiales de la Ciudad recibieron una citación para presentarse en el punto de encuentro. No se trata de una feria abierta al público general, sino de un proceso de selección que arranca desde el momento en que el postulante cruza la puerta.
Las búsquedas estuvieron orientadas a los sectores de servicios, salud, comercio, logística, atención al cliente, seguridad, gastronomía y administración. Entre las empresas participantes figuraron Randstad, Blue Star Group (dueña de las cadenas TodoModa e Isadora), ALPI, el Hipódromo de Palermo y Georgia, entre otras. La organización también reservó un segmento específico para postulantes mayores de 45 años, un grupo que suele enfrentar barreras adicionales en los procesos de selección.
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El ministro de Justicia de la Ciudad, Gabino Tapia, señaló que la feria responde a “una decisión del jefe de Gobierno, Jorge Macri, de seguir llevando adelante políticas públicas que acercan oportunidades concretas a los vecinos". El subsecretario de Trabajo y Empleo, Horacio Bueno, afirmó que el evento “facilita un vínculo directo y acelera el acceso al empleo”. La Expo Empleo Barrial lleva cinco ediciones y recorrió distintas comunas de la ciudad.
La realidad del mercado laboral
La imagen de los miles de postulantes en Almagro no es un fenómeno aislado: refleja una tendencia que los datos del Instituto Nacional de Estadística y Censos (Indec) vienen registrando. Según el organismo, la tasa de desocupación en el primer trimestre de 2026 se ubicó en 7,8%, lo que equivale a 1,72 millones de argentinos sin trabajo. El número retrocedió apenas 0,1 puntos porcentuales respecto al mismo período de 2025, una variación que el propio Indec califica de estadísticamente marginal.
Detrás de esa leve mejora en el porcentaje, los números absolutos cuentan otra historia. La cantidad de desocupados creció en 81.074 personas respecto al trimestre anterior y en 15.343 frente al mismo período del año pasado. La caída de la tasa porcentual se explica por el crecimiento de la población económicamente activa (PEA), que aumentó 1,73%, por encima del incremento de la población total (1,02%). En términos simples: hay más gente buscando trabajo, no necesariamente más trabajo disponible.
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El dato que más preocupa a los analistas es la composición de ese empleo. La informalidad laboral llegó al 44,2%, con una suba de 2,2 puntos porcentuales respecto al primer trimestre de 2025. En términos concretos, en un año el trabajo registrado se redujo en 32.211 puestos, mientras que el empleo informal creció en 403.758. El mercado laboral genera más ocupación, pero cada vez menos con los respaldos formales —aportes jubilatorios, obra social, estabilidad contractual— que caracterizan al empleo en blanco.
En la Ciudad de Buenos Aires, el panorama tiene sus propios matices. La tasa de desocupación porteña se ubicó en 7,9% en el primer trimestre, con 136.500 personas sin trabajo frente a las 132.000 de un año antes. La zona Sur concentró la desocupación más alta, con un 10,8%, mientras que la zona Norte registró el nivel más bajo, de 4,4%. El trabajo por cuenta propia avanzó con fuerza: 350.500 personas desarrollaron actividades bajo esa modalidad, un 8,4% más que un año atrás, y los cuentapropistas pasaron a representar el 22% del total de ocupados.
La subocupación también escaló: el 11,1% de la población económicamente activa trabajó menos horas de las que deseaba, un alza de 1,1 puntos porcentuales respecto al año anterior. En la Ciudad, el 30,6% de los ocupados trabajó menos de 35 horas semanales, y las denominadas “changas” —puestos de menos de 16 horas semanales— representaron el 9,7% de los ocupados, frente al 8,2% del primer trimestre de 2025.
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