La recuperación de la actividad económica que se había insinuado al comienzo del año sufrió un traspié durante el segundo mes de 2026. Tras un enero con indicadores positivos que entusiasmaron al Poder Ejecutivo, la dinámica productiva volvió a terreno negativo debido, fundamentalmente, al peso de los sectores vinculados al mercado interno y la producción fabril.
De acuerdo con el Índice General de Actividad (IGA) elaborado por la consultora Orlando J. Ferreres & Asociados (OJF), el nivel general de actividad registró una contracción de 2,9% interanual en febrero de 2026. Al observar la medición desestacionalizada, el indicador mostró una merma de 0,5% respecto a enero, lo que marca una interrupción en la tendencia de crecimiento de corto plazo. Con estos números, el primer bimestre del año cierra con una caída acumulada de 1,9%.
Este resultado de febrero contrasta con el desempeño de enero, cuando los datos oficiales del Instituto Nacional de Estadística y Censos (Indec) mostraron señales de alivio. En el primer mes del año, el Estimador Mensual de Actividad Económica (EMAE) avanzó 1,9% en la comparación interanual y un 0,4% respecto de diciembre en términos desestacionalizados.
En aquel momento, el Gobierno celebró el resultado como una consolidación del rumbo económico. El ministro de Economía, Luis Caputo, destacó a través de sus redes sociales que el EMAE alcanzó “un nuevo máximo histórico”, mientras que otros integrantes del equipo económico resaltaron que la economía creció mientras la inflación continuó en descenso. No hay que olvidar, además, que en el Presupuesto 2026 el oficialismo estimó que el Producto Bruto Interno (PIB) crecerá un 5% a lo largo de todo el año, una meta que ahora enfrenta el desafío de revertir la tendencia observada en febrero.
El análisis por sectores: una marcha con marcadas diferencias
La caída del 2,9% en febrero no afectó de igual manera a todos los ámbitos productivos. El informe de OJF revela una brecha pronunciada entre los sectores extractivos y exportadores, que mantienen tasas de crecimiento de dos dígitos, y los rubros industriales y comerciales, que atraviesan un presente complejo.
La Industria Manufacturera registró, una vez más, uno de los peores resultados del mes. Según el Índice de Producción Industrial de la consultora (IPI-OJF), la actividad fabril retrocedió 2,7% mensual en febrero, cortando la mejora que se había registrado en enero. En la comparación interanual, el desplome fue del 7,9%. “La fuerte caída de 7,9% fue impulsada principalmente por las caídas de maquinaria y equipos, con bajas en todos los rubros, y en alimentos, principalmente por la merma registrada en la molienda de aceites”.
El sector del Comercio, tanto mayorista como minorista, también reflejó la debilidad del consumo interno con una caída interanual del 6,9%. A esto se sumó un comportamiento inusual en el rubro de Electricidad, Gas y Agua, que anotó una baja anual del 5,6%. Según explica el informe, esta retracción fue provocada por la generación eléctrica, que registró una caída del 8,9% debido a un “menor consumo tanto residencial como de industria y comercios”.
En la vereda opuesta, el sector de Minas y Canteras continúa operando como el principal motor de la economía. En febrero, esta rama de actividad registró una expansión del 12,6% anual, impulsada mayormente por los niveles de producción en Vaca Muerta, que “continúan batiendo récords”. No obstante, el estudio privado advierte que los pozos convencionales en otros yacimientos muestran bajas en la producción, lo que matiza el resultado general del sector.
El agro también aportó cifras positivas, aunque con matices internos. El sector agropecuario avanzó un 6,7% interanual en febrero. Mientras que la producción agrícola mostró un sólido incremento del 13,0%, el impacto total fue morigerado por una baja del 7,1% en la ganadería. Por su parte, la Intermediación Financiera se mantuvo en terreno positivo con una suba del 8,8% anual.
Otros sectores mostraron variaciones más modestas o estancamiento. La Construcción apenas creció un 0,7% interanual, una cifra similar a la de Transporte, Almacenamiento y Comunicaciones (+0,7%). En tanto, la Administración Pública y Defensa registró una leve caída del 0,6%.
Perspectivas para el resto del año
Para la consultora Orlando Ferreres, la dinámica actual responde a una economía que se mueve a distintas velocidades según el origen de la demanda. Mientras los sectores vinculados a la exportación de recursos naturales y finanzas muestran dinamismo, el resto de las actividades depende de factores que aún no terminan de consolidarse.
“La reactivación de los sectores más golpeados dependerá de que mejoren los ingresos de las familias, de la mano de una recuperación salarial y de mejoras en el mercado laboral”, analizan los especialistas. Desde la entidad sostienen que un escenario macroeconómico más ordenado debería propiciar que estas condiciones comiencen a verificarse durante la segunda mitad del año.
Por lo pronto, la caída de febrero deja una base más baja para el resto del trimestre. El desafío para el cumplimiento de las metas oficiales del 5% de crecimiento anual radica en que los sectores de consumo masivo y la industria logren acoplarse al ritmo de la minería y el agro, algo que en el primer bimestre del año todavía no ha sucedido de manera sostenida.