Gabriel Martino, expresidente de HSBC: “Si volvemos al populismo, la pobreza y la indigencia van a subir”

El empresario analizó el escenario económico actual y advirtió que el país enfrenta un cambio cultural tras décadas de fracaso. Destacó la importancia de las reformas estructurales, la normalización del sistema financiero y alertó sobre los riesgos sociales de retornar a modelos de economía cerrada

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Según el ex titular de HSBC, el sector empresario debe adaptarse a un modelo de competencia global para generar riqueza y empleo genuino..

En una entrevista brindada al equipo de Infobae en Vivo, el empresario y ex CEO de HSBC, Gabriel Martino, analizó el presente económico de la Argentina, el rol del sector privado frente al nuevo paradigma de gobierno y los riesgos de desandar el camino de reformas estructurales iniciado por la gestión actual. Con una visión centrada en la necesidad de un cambio cultural, el ejecutivo advirtió que el regreso a modelos de economía cerrada y políticas populistas solo profundizaría la crisis social del país.

Para Martino, la Argentina se encuentra en un punto de inflexión donde la discusión de fondo no es personalista, sino sistémica. Al ser consultado sobre las tensiones entre el Ejecutivo y el sector empresarial, el exbanquero señaló que el país arrastra décadas de fracaso que exceden los últimos veinte años, aunque subrayó que ese período fue particularmente dañino.

En ese sentido, fue tajante respecto al futuro: “Si volvemos al populismo, la pobreza y la indigencia van a subir”. Según su visión, la sociedad debe acostumbrarse a las reglas del “mundo civilizado”, donde la apertura económica genera necesariamente ganadores y perdedores, a diferencia de una economía cerrada que, bajo la premisa de proteger, termina impidiendo el crecimiento. “Argentina era la quinta economía más cerrada del mundo, superada solo por países africanos con niveles de pobreza mucho más altos que el nuestro”, comparó.

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Martino sostuvo que el empresario argentino ha sido víctima de las reglas de juego impuestas durante las etapas populistas, viéndose forzado a cerrarse para sobrevivir, pero enfatizó que es momento de mirar hacia adelante. “El empresario que piensa que este modelo no va, debe entender que este es el modelo que tienen los países ganadores”, afirmó.

Gabriel Martino subrayó la necesidad de consolidar el superávit fiscal y avanzar en una reforma laboral para terminar con la industria del juicio.

La transición económica y el mercado laboral

Uno de los puntos más sensibles de la charla fue el impacto de la transición de un modelo a otro y el aumento del desempleo en sectores específicos. El empresario analizó el caso de Fate y el rol de los sindicatos, a quienes acusó de “sumar al desempleo” en lugar de generar condiciones para la creación de puestos de trabajo.

“Esta es la primera vez donde tenemos problemas de sentido común. No podemos pensar más en una economía que está cerrada para beneficiar a una cantidad X de empleos y perjudicar a 45 millones de personas”, opinó.

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A pesar de la caída del empleo registrado —especialmente en el sector de la construcción, donde se perdieron más de 150.000 puestos—, Martino destacó que el nivel de desocupación actual sigue siendo menor al de la década del 90. Sin embargo, reconoció que la diferencia radica en la existencia de planes sociales que antes no estaban presentes. Para amortiguar este proceso, propuso que el dinamismo debe volver a través de la reactivación del consumo y el sistema financiero.

El rol de los bancos: del riesgo político al crédito hipotecario

Como referente del sector financiero, Martino explicó la parálisis que sufrieron las entidades bancarias recientemente. Según su análisis, la asignación de crédito era “fenomenal” hasta principios del año pasado, cuando el riesgo político detuvo las operaciones.

Actualmente, el desafío de los bancos es reconvertirse. “Los bancos ganan plata dando créditos”, recordó, y señaló que para que el sistema vuelva a funcionar se necesitan tasas de interés en pesos que sean “levemente positivas” y una baja volatilidad que genere confianza a largo plazo.

Respecto a los niveles de mora, que han alcanzado cifras preocupantes, el ex CEO de HSBC pidió no alarmarse de forma desmedida. Explicó que la mora representa casi 10% de la cartera de créditos a las familias y que “se resuelve con tasas bajas, refinanciación y crecimiento económico”.

El impacto principal para llegar a esa situación, aclaró, fue la suba de tasas y la caída de actividad del año pasado, que dejó a pymes y particulares sin capacidad de pago.

Para Martino, la solución estructural es el regreso de los préstamos al consumo y, fundamentalmente, de los créditos hipotecarios, los cuales considera la pieza clave para reactivar la construcción y generar un derrame real en la microeconomía.

Martino vaticinó que, gracias al impulso de la minería y las exportaciones de gas, la economía argentina logrará resolver su restricción externa en el mediano plazo. (Andina)

Expectativas, dólares y reformas estructurales

Un dato que el empresario destacó como positivo es el cambio en la preocupación cotidiana de los argentinos: “Es interesante que en las mesas de discusión ya casi no se hable del dólar”. Martino fundamentó este optimismo en los “datos fríos” que muestran superávit gemelos y un frente externo resuelto.

Incluso proyectó un escenario favorable a mediano plazo, estimando que en dos o tres años, gracias a las exportaciones de gas y minería, “van a sobrar los dólares” en el país. No obstante, advirtió sobre la caída de la recaudación fiscal, un tema del que sugirió “ocuparse más que preocuparse”.

Finalmente, el ejecutivo hizo hincapié en que la sostenibilidad del modelo depende de la aprobación de reformas de fondo. Festejó que, por primera vez desde el regreso de la democracia, se esté discutiendo una ley laboral que ataque lo que denominó la “industria del juicio”, un problema persistente para todas las empresas.

Sin embargo, dejó una advertencia sobre el factor social y el tiempo político. “La garantía tiene que ser que esa bondad, ya sea porque hay más plata en el bolsillo o por mejora de expectativas, llegue a la gente”, concluyó, advirtiendo que, de no percibirse estas mejoras, el riesgo de “volver para atrás” en las próximas elecciones siempre está latente por la falta de crédito que la sociedad pueda otorgarle al Gobierno.

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