La fábrica de galletitas Dilexis, situada en el departamento de Albardón, San Juan, ingresó en una nueva etapa tras la llegada de Juan Carlos Crovella, empresario bonaerense con antecedentes en la industria alimenticia. El cambio de gestión se concretó en un contexto de crisis financiera que puso en riesgo la continuidad de la producción y la estabilidad laboral de 296 empleados.
Durante la segunda mitad de 2025, la planta atravesó demoras en el pago de salarios, situación que generó incertidumbre y reclamos entre los trabajadores. El conflicto se sumó a una serie de dificultades previas. En 2019, la compañía ya había evidenciado problemas económicos, recurriendo al pago escalonado de sueldos para poder sostener la actividad. Estas situaciones impactaron en la confianza de los empleados y en la capacidad operativa de la entidad, que se consolidó durante años como una de las principales productoras de galletitas del país.
La llegada del grupo inversor que encabeza Crovella representó para Dilexis una oportunidad de recomposición. El empresario asumió el control con el compromiso de garantizar la continuidad de los puestos de trabajo. La nueva administración impulsó inversiones orientadas a la modernización de la planta, la actualización tecnológica y la recuperación del ritmo productivo.
En enero de 2026, la empresa inició la regularización de los pagos salariales según consigna Tiempo de San Juan y la reactivación progresiva de las líneas de producción. El proceso incluyó el desembolso de capital y la implementación de mejoras en la infraestructura, con el objetivo de devolverle competitividad a la marca y sostener la fuente de empleo para los habitantes de Albardón y zonas cercanas.
El contexto económico general y las dificultades propias del sector alimenticio influenciaron la situación de Dilexis. La compañía debió afrontar la caída en la demanda interna, el aumento de los costos operativos y la necesidad de adaptar su estructura a los nuevos desafíos del mercado. En ese marco, la intervención de un grupo inversor resultó clave para evitar el cierre de la planta y preservar el tejido laboral local.
La administración encabezada por Crovella también estableció nuevos compromisos con proveedores y clientes, con la premisa de recuperar la confianza y posicionar nuevamente los productos en góndolas de supermercados y comercios de todo el país. La estrategia contempló la diversificación de la oferta y la búsqueda de nuevos mercados, tanto en el ámbito nacional como en plazas internacionales.
El gobierno provincial acompañó la transición con gestiones orientadas a sostener la producción y minimizar el impacto social de la crisis. Las autoridades locales priorizaron el diálogo entre los representantes de la empresa y los trabajadores, en un contexto donde la planta de Dilexis representa uno de los principales empleadores privados de la región.
La empresa se propuso, además, reforzar la capacitación del personal e incorporar nuevas tecnologías para optimizar los procesos internos y mejorar la calidad de los productos. El plan de inversiones incluyó la adquisición de maquinaria, mejoras en los sistemas de control de calidad y proyectos de eficiencia energética.
El resurgimiento de Dilexis, bajo la nueva gestión, se apoya en la preservación del empleo, la actualización tecnológica y un esquema de trabajo articulado con el Estado provincial. La compañía busca consolidar su presencia en el mercado y garantizar la producción sostenida de galletitas Tía Maruca, producto emblemático del sector nacional.