Clima de Negocios: Entre la ola de optimismo y las dudas, ¿será 2026 el año del comienzo del despegue para las empresas locales?

La recuperación del sector privado, junto a las reformas y la consolidación del Gobierno tras las elecciones, generan expectativas de crecimiento, aunque subsisten retos estructurales que afectan a ciertos sectores productivos y al acceso a financiamiento

Para este 2026 espera una consolidación de la estabilidad con un PBI con un alza similar (3,5%) una inflación que seguirá a la baja (15% interanual) (EFE/ Juan Ignacio Roncoroni)

Las elecciones legislativas del año pasado fueron un parteaguas. Lo cambiaron todo, aseguran los analistas que miran el día a día del mundo de los negocios en la Argentina.

Más allá de las dudas macroeconómicas que persisten –qué va a pasar con el dólar, la deuda y el proceso de desinflación, a grandes rasgos–, el espaldarazo que recibió Javier Milei en las urnas, inesperado para muchos luego del traspié bonaerense, marcó un sendero para la consolidación de la recuperación y para las perspectivas de las empresas argentinas.

El tan mentado “clima de negocios” vernáculo (tal el nombre, además, de este panorama de todos los domingos) está casi en estado de ebullición. Hay optimismo y dudas casi en parte iguales y las preguntas están cantadas: ¿Qué va a pasar en 2026 en el mundo de las empresas? ¿Cuáles son las perspectivas y las dudas subyacentes? ¿Qué sectores asoman como los posibles ganadores y cuáles seguirán golpeados?

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Después de un año que tuvo un alza del PBI de poco más del 4%, con exportaciones que subieron 6% y la inversión que saltó 20% luego de años de caída, para este ciclo se espera una consolidación de la estabilidad con un producto con un alza similar (3,5%), una inflación que seguirá a la baja (15% interanual) el consumo privado en torno al 4% y la inversión también en alza (6,5%).

Desde la consultora Abeceb, del ex ministro de Producción Dante Sica, remarcaron que la economía se proyecta en una fase de transformación estructural, dejando atrás la lógica de “supervivencia” para adoptar una de estrategia y competencia. “Tras la consolidación de la gobernabilidad en las elecciones de medio término, la política comienza a actuar como un aliado del proceso económico, generando un clima de estabilidad y previsibilidad inédito en más de una década”, dijo Abeceb.

También mencionó como un signo del año que arranca el comienzo de un desplazamiento del eje económico desde el AMBA hacia el interior productivo-exportador, donde sectores como energía, minería y agro lideran la agenda de inversiones. “El escenario base contempla el levantamiento gradual del cepo, una mayor profundidad financiera y la reconstrucción del crédito privado, que busca superar el actual 10% del PBI. Se espera que el país aproveche una ‘ventana de oportunidad’ para integrarse al mundo, con un riesgo país en descenso y el retorno a los mercados internacionales de deuda para financiar proyectos de Capex y adquisiciones estratégicas”, enumeró la firma.

Abeceb prevé un sesgo expansivo para el agro, con una producción total de granos superior a los 141 millones de toneladas; oil & gas que tendrá una nueva ola de expansión con epicentro en el norte de Vaca Muerta y una producción de hidrocarburos con 17% de suba para el petróleo y de casi 3% para gas; la minería “se posiciona como un destino atractivo para el ‘friendshoring’ de Estados Unidos, buscando reducir la dependencia de China en minerales críticos”, con exportaciones metalíferas (sin litio) por sobre los USD 4.300 millones en el año; y la economía del Conocimiento (SBC) que sumará exportaciones por USD 9.785 millones (+3%) con la Inteligencia Artificial como “diferencial competitivo clave”.

Hay sectores con más dudas, algo que se arrastra de los dos años anteriores y enciende luces amarillas.

La industria crecerá un 3,3%, “enfrentando una competencia externa más intensa, especialmente de China y Brasil”, con autos (6,6%) y siderurgia (6,2% en acero crudo y 9,9% en laminados) como bandera; la construcción “pasará de ser un refugio de valor (macro-dependiente) a ser ‘corporate capex-dependiente’; y el consumo masivo, que tendrá una recuperación lenta pero sostenida, “con familias que recuperan la capacidad de planificación y priorizan el ahorro y los bienes durables sobre el consumo impulsivo”, según Abeceb.

Clima y M&A

El clima de negocios en Argentina muestra signos de recuperación, según referentes del sector privado, que destacaron el impacto de las reformas y la expectativa positiva para 2026, aunque advirtieron sobre desafíos estructurales.

Ignacio Aquino, socio de Corporate Finance en PwC Argentina, consideró que el contexto mejoró a partir de la llegada de Milei, una tendencia que se confirmó y se acentuará a partir de los resultados electorales de octubre.

El ejecutivo se mostró optimista, aunque subrayó que el futuro depende de la capacidad para avanzar en los cambios pendientes: “Va a resultar importante la capacidad que tenga el Gobierno para realizar las reformas estructurales. El mercado los está mirando y los inversores también”.

El ministro de Economía, Luis Caputo, y el Presidente, Javier Milei

El socio de PwC ve un cambio en la dinámica de operaciones empresariales, con un cambio de tendencia con respecto a las más de 80 multinacionales que se fueron en los últimos cinco años. Si bien no espera un regreso inmediato, cree que llegarán otras que antes no operaban en Argentina, junto con la reactivación de deals tradicionales en los que se valorará el mercado local per se y también como una plataforma para expandirse a la región.

Un informe de First Capital Group sobre fusiones y adquisiciones (M&A, Mergers and Acquisitions), mencionado en esta columna días atrás, destacó unas 109 operaciones en 2025 por al menos USD 8.000 millones, en un sector en el que se destacaron “maga deals”. Entre ellos, tres transacciones superiores a los USD 1.000 millones: Vista compró la operación de Petronas en el país (USD 1.495 millones), Telecom adquirió Telefónica (USD 1.245 millones) y Adecoagro y ACA se quedaron con Profertil (USD 1.200 millones). Hubo, además, otras tres en la franja de USD 500 a 700 millones, con un monto promedio por acuerdo que alcanzó los USD 40 millones.

Con respecto a la actividad de fusiones en 2026, PwC anticipa un ciclo alcista impulsado por la consolidación de la macro: “Factores adicionales incluyen la baja del riesgo país, privatizaciones previstas y el impacto del RIGI que movilizará inversiones por más de USD 25.000 millones en minería, energía renovable, petróleo & gas, siderurgia y puertos”.

La consultora dijo que el proceso de normalización económica debería generar también mayor disponibilidad de financiamiento para M&A y que el camino hacia una economía más abierta impulsará deals estratégicos. “Como contracara, habrá jugadores que no se puedan adaptar, lo cual generará transacciones distressed u oportunistas”, cerró PwC.

Por su parte, Santiago Mignone, presidente de IDEA, coincidió en que el proceso de reformas, la modificación de la política cambiaria y la discusión del Presupuesto generaron “una suerte de expectativa de que se ordene el riesgo país y eso permita empezar a tener un ordenamiento macroeconómico más grande”.

Sobre la realidad de las empresas, Mignone advirtió que “seguirá habiendo heterogeneidad entre los sectores, eso es algo inevitable en el proceso de transformación”, ya que la transición de una economía controlada a otra más libre impacta de forma desigual. En sectores como construcción y consumo, que dependen en mayor medida de regulaciones, observa que falta recuperación, aunque proyectó un mejor año si se estabilizan las tasas y se recupera el consumo. “Si tenés un acceso al mercado internacional y una estabilización en la tasa doméstica, habrá una recuperación del consumo también”, destacó.

“Hay expectativa de que se ordene el riesgo país y eso permita empezar a tener un ordenamiento macroeconómico más grande” (Mignone)

Respecto al fenómeno de salida de multinacionales y el avance de empresas nacionales, Mignone enmarcó el proceso en una “reconfiguración de las cadenas globales, donde las empresas internacionales focalizan en los mercados más relevantes y en el resto buscan asociaciones locales”. Indicó que este modelo se consolida, pero anticipó nuevas inversiones en sectores como minería y energía, donde los grandes jugadores siguen siendo los principales inversores internacionales.

Lo que viene

Al sintetizar la perspectiva para el año próximo, Aquino, de PwC, describió el escenario como “positivo en términos generales y desafiante para algunas industrias, debido al cambio de condiciones y la mayor apertura, que va a generar movimientos de inversión, defensivos, también una entrada de jugadores internacionales”.

Para Mignone, de IDEA, la continuidad en la discusión de reformas como la laboral y la impositiva y la coordinación con las provincias será clave para sostener el “moderado optimismo en términos de crecimiento del 2026”, más aún en un año no electoral que facilita la toma de decisiones estructurales.

Un reciente informe de JP Morgan, titulado “Argentina: El motor de la inversión se acelera”, resumió en cuatro puntos las perspectivas para el año que comenzó:

  • La desregulación y las reformas estructurales de Milei sientan las bases para una recuperación sostenida de la inversión.
  • La maquinaria y el equipamiento impulsaron la inversión fija en el tercer trimestre de 2025 al 20,4% del PBI; la construcción se mantiene moderada.
  • Los bienes de capital importados aumentaron al 7,4% del PBI en el año.
  • La expansión de la inversión y la recuperación de la construcción impulsarán el crecimiento potencial de Argentina a largo plazo.

JP Morgan estimó que la desregulación, la baja de los costos financieros y el respaldo crediticio de organismos multilaterales favorecerán la recuperación del sector en los próximos meses. Las reformas estructurales y políticas de desregulación impulsadas por el Gobierno están cimentando las bases para una reactivación sostenida de la inversión, tras años de estancamiento, estimó el banco de inversión.

IA, un gran desafío para las empresa locales (Imagen Ilustrativa Infobae)

El Régimen de Incentivos para Grandes Inversiones prevé proyectos aprobados por unos USD 25.000 millones (el 4% del PBI nominal estimado para 2025), concentrados en energía y minería. De acuerdo con JP Morgan, este programa funcionará como catalizador para las exportaciones, el empleo y la infraestructura productiva, además de incentivar la transferencia de tecnología y fortalecer la posición de Argentina en las cadenas de valor globales.

La mayor llegada de inversión extranjera directa, facilitada por mejores condiciones de acceso a mercados e incentivos sectoriales, podría elevar el crecimiento potencial hacia el rango de 4% a 4,5% a mediano plazo; actualmente la proyección se sitúa en 2,5 por ciento. Sin embargo, el análisis advierte que la sostenibilidad de este escenario depende de la capacidad del Gobierno para preservar la estabilidad macroeconómica, avanzar con la agenda de reformas y asegurar financiamiento tanto externo como interno.

La consolidación de una senda inversora estable, apoyada en políticas creíbles y la continuidad de los cambios estructurales, resultará clave para ampliar las oportunidades de crecimiento en Argentina y reducir las vulnerabilidades económicas en el futuro.

A nivel global, el London Business School estima que el mundo estará signado en 2026 por la innovación digital continúa que seguirá transformando los hábitos de consumo, con IA a la cabeza; la sostenibilidad y la transición climática como ejes fundamentales de crecimiento económico; y el entorno político y económico en estado de complejidad creciente, con polarización y volatilidad que afectan la toma de decisiones empresariales.

En ese mar global tendrán que navegar también los empresarios y los proyectos locales... sin sacar un ojo ni olvidarse, claro, del oleaje y las inclemencias locales. La turbulencia argentina, al menos por el momento, está siempre latente.

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