Un insumo clave para los que toman decisiones todos los días en Argentina es cuál será la evolución de la inflación y el dólar a lo largo del 2026 que arranca hoy para el mercado financiero. El año pasado hubo un claro ganador, porque el tipo de cambio le ganó por diez puntos a la evolución de los precios minoristas: fue un 40% de incremento versus cerca de 30%.
Para 2026 se espera una menor nominalidad. Esto significa que la inflación aumentaría menos que el año pasado y la expectativa es que algo parecido ocurra con el dólar, es decir, que la cotización suba pero bastante menos que en 2025.
La evolución de estas variables definirá, por ejemplo, cuáles serán las mejores alternativas de inversión en 2026. Pero también es un insumo clave para definir la estrategia de las empresas, tanto en materia de insumos (muchos de ellos importados) como en el precio de venta de sus productos y la posibilidad de trasladar los aumentos de costos a los consumidores.
Un dato fundamental para proyectar lo que puede pasar con el dólar es que a partir de hoy cambia el ajuste de las bandas cambiarias. Comenzarán a subir según la inflación medida en el período anterior. En enero, el incremento llegará a 2,5%, porque se aplica la inflación de noviembre, que es el último dato publicado.
La decisión de salir del ajuste fijo del 1% mensual y utilizar la inflación del período anterior fue un mensaje del equipo económico. Al darle más flexibilidad al techo de la banda, también implica que el tipo de cambio podrá flotar con mayor libertad. La lectura del mercado es que justamente hay mayor espacio para que el dólar ajuste a lo largo de 2026 y evitar nuevos episodios de atraso cambiario.
Por lo tanto, la primera conclusión parecería ser que el dólar no le perderá pisada a la inflación en este 2026 que recién comienza. El economista Fernando Marull pronosticó que la inflación subirá levemente por encima del 20%, pero que el dólar podría trepar alrededor del 27%. “Esto implica que la cotización del dólar oficial a fin de año podría llegar a niveles de $1.850, frente a un cierre de $1.480 del año pasado”.
En el último Relevamiento de Expectativas de Mercado (de principios de diciembre) que publicó el Central, los analistas estimaron que la inflación del 2026 se ubicará apenas por debajo del 21%. Es posible que este cálculo se revise levemente al alza cuando se publiquen las nuevas proyecciones. Esto se debe a que los expertos deberían incorporar en sus cálculos la decisión del Gobierno de acelerar el ajuste mensual de las bandas cambiarias.
Aún cuando será un año con mayor oferta de dólares, parece difícil que la cotización se atrase en relación a la suba de la inflación. Esto se debe a que el Banco Central pondrá en marcha la denominada “fase 4” de su programa financiero, que consiste en la remonetización de la economía.
Este esquema implica que el BCRA será un nuevo demandante de dólares en el mercado a lo largo de 2026, lo que sumaría presión a la cotización. Según estimaciones de la propia institución, podría comprar unos USD 10.000 millones contra la emisión de pesos que luego no se esterilizarán. Y en un escenario optimista, que hoy se considera improbable, podría llegar a los USD 17.000 millones.
Aunque el año financiero recién está por arrancar, la apuesta es que el dólar crezca incluso levemente por encima de la inflación, lo que evitaría un atraso cambiario mayor.
En este sentido, el Gobierno varió su postura: hasta mediados de 2025 alentó una fuerte apreciación, dejando que el tipo de cambio se acercara al piso de la banda (lo que nunca sucedió). Ahora, en cambio, el objetivo es evitar una apreciación excesiva que acentúe los problemas de competitividad.