Cómo es la reactivación que proyecta el FMI para la Argentina desde el último trimestre 2024

La variación prevista del PBI es inversamente proporcional al de la tasa de inflación. La inversión productiva aparece como la variable más dinámica, seguida por las exportaciones y el consumo privado

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Los técnicos del FMI esperan que “la balanza en cuenta corriente externa pase de un déficit del 3,4% del PBI en 2023 a un superávit del 0,6% del PBI este año, respaldado por la recuperación de las exportaciones agrícolas", y también por las del sector energético y minero (EFE)

Como ocurre cada fin de trimestre, los técnicos del FMI hacen una evaluación del estado de cumplimiento de las metas macroeconómicas acordadas en el acuerdo de préstamo de facilidades extendidas a la Argentina, y presenta un informe detallado sobre sus proyecciones de la actividad agregada (PBI y demanda global) para el resto del año y los siguientes.

“Las perspectivas de referencia se han revisado ligeramente para reflejar la evolución reciente y las medidas de política asumidas. Se prevé que la actividad económica y la demanda se contraigan de forma más pronunciada en 2024, dado el remanente del menor crecimiento en el cuarto trimestre de 2023 y el mayor impacto del anticipo del endurecimiento fiscal durante el primer trimestre de 2024. Mientras tanto, se espera que la inflación caiga algo más rápido, respaldada por refinamientos en el marco de política monetaria y cambiaria y recuperación de la demanda de pesos desde niveles históricamente bajos”, fundamentaron los técnicos del FMI los cambios en las proyecciones para el corriente año.

Así, para el FMI la economía se contraerá 3,5% en 2024 (desde 2,75% que previa tres meses antes), “en consonancia con una contracción más profunda de la producción no agrícola (5% interanual), pero con una recuperación a partir de fin de 2024, a medida que se desvanezcan los vientos en contra del endurecimiento fiscal inicial, el comienzo de la recuperación de los salarios en términos reales y se fortalezca la confianza de los consumidores e inversores”.

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Los técnicos del organismo consideran que la recuperación se verá respaldada por un repunte de la demanda, incluida la inversión privada, alentado por la adopción de reformas orientadas al mercado, a partir de la aprobación de la Ley Bases y el Paquete Fiscal por parte de la Cámara baja.

Según las proyecciones del FMI el crecimiento del PBI real repuntará a alrededor del 5% el próximo año, y “convergerá al potencial a mediano plazo”.

De ese modo, el organismo deja asentado que la corrección bajista para 2024 no implica un “agotamiento” del plan de ajuste del gobierno del presidente Milei, sino simplemente a la subestimación del efecto inicial de las medidas destinadas a sanear las finanzas públicas, la hoja de balance del BCRA, y el atraso cambiario heredado sobre la economía real no agropecuaria en 0,5% del PBI.

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Si se toma como base 100 el nivel de actividad de 2022 se advierte que el PBI cayó a 98,4 en 2023 y descenderá a 95 en el promedio del corriente año, para recuperarse hasta 99,7 puntos el siguiente.

Claramente, del lado de la demanda, el sector más afectado por la nueva política económica destinada a demostrar que la desaceleración de la inflación se constituirá en el principal motor de la reactivación agregada es el consumo del conjunto del sector privado, ya que los técnicos del FMI pronostican que de una base 100 en 2022 y suba a 101 el año siguiente, se contraerá a 94,1 en el actual y subirá a 97,8 unidades el próximo.

El consumo del sector público se prevé mostrará un sendero similar, pero con pendiente bajista más marcada en 2024, y recuperación más tenue en 2025 que lo ubicará casi 16 puntos porcentuales inferior al de tres años antes.

Por el contrario, la variable que se mostrará más dinámica en términos relativos, aunque en valores absolutos mantendrá un bajo desempeño es la inversión bruta interna fija, al parecer por el efecto de la notable demora del Poder Legislativo de aprobar la Ley Bases y Paquete Fiscal, pese a que el foco de las reformas está en la desregulación de la actividad privada y el incentivo al ingreso de capitales para impulsar el proceso productivo, en particular en las ramas energéticas, minera e industrias de alta tecnología.

Aporte del sector externo

Los técnicos del FMI esperan que “la balanza en cuenta corriente externa pase de un déficit del 3,4% del PBI en 2023 a un superávit del 0,6% del PBI este año, respaldado por la recuperación de las exportaciones agrícolas tras la sequía del año anterior y la compresión de la demanda inducida por las políticas presupuestarias”.

Así, tras caer las exportaciones totales 6,7% en pesos constantes en el último año, para el corriente el FMI prevé un aumento de 21,7% en 2024 y 4,7% el siguiente. De confirmarse esa previsión, de un nivel base 100 en 2022, y descender a 93,3 puntos en 2023, se estima se elevará a 113,5 este año y 118,7 el próximo.

“Las políticas restrictivas y un tipo de cambio real competitivo apuntalarán los superávits externos a mediano plazo, con una recuperación gradual de las importaciones que se verá compensada con creces por mejoras estructurales en la balanza energética y minera y un repunte en el crecimiento del volumen de las exportaciones como resultado de las reformas estructurales en curso”, destacan los técnicos del organismo de crédito multilateral.

Según las proyecciones, las reservas internacionales netas aumentarán en USD 7.000 millones este año, sin cambios en relación con la última revisión, ya que se espera que la balanza en cuenta corriente algo inferior a la programada (debido a la debilidad de los volúmenes de exportación de productos agropecuarios y de la relación de intercambio) se vea compensada por mayores entradas netas de capital, incluidas las de los esfuerzos por hacer frente al sobreendeudamiento cambiario derivado de retrasos anteriores en el pago de importaciones y dividendos.

“Se prevé que la cobertura de las reservas siga mejorando a mediano plazo, en consonancia con un nuevo acceso a los mercados internacionales de capital a fin de 2025 y un aumento gradual de la inversión extranjera directa a medida que las reformas estructurales den sus frutos”.

En este apartado del desempeño de las variables macroeconómicas, el FMI concluye que “Los superávits fiscales y externos gemelos proyectados (y en general sin cambios) a mediano plazo, respaldados por políticas restrictivas, aumentos de productividad y mejoras estructurales en el balance energético, garantizarán la sostenibilidad de la deuda pública y permitirán una liquidación gradual de los compromisos financieros, basada en mejores condiciones y el acceso a los mercados internacionales de capital”.

La tasa de ahorro de la economía que había caído en 2023 a 15,7% del PBI, desde 17,2% el año previo, se estima se elevará a 17,3% en 2024 y a 18,6% del PBI el próximo. Si se toma como base 100 el 2022, previo al “plan platita” la tasa de ahorro pasó a 91,3 puntos en 2023, se recuperaría en 2024 a 100,6 unidades y subiría el año próximo a 108,1 puntos.

En tanto, la tasa de inversión bruta fija que venía de un impulso de 17,9% del PBI en 2022 y 21,2% el año siguiente -exclusivamente por efecto de la mejora del aporte del sector privado- se prevé ceda al rango de 16,7% en 2024 y se recupere parcialmente el año próximo. Con base 100 en 2022 la IBF en esa franja avanzó a 118,4 puntos el último año, pero se derrumba en el corriente a 93,3 unidades en 2024 y repuntaría moderadamente a 100,6 el año próximo.

Finanzas públicas e inflación

Semejante “poda” del gasto de capital de la Administración Central, por la paralización de la mayor parte de las obras públicas financiadas con transferencias a provincias ante el mínimo grado de ejecución, fue una de las políticas que apuntalaron el saneamiento de las finanzas públicas en los primeros meses del corriente año. El FMI estima que ese resultado se irá consolidando.

No sólo eso, la recuperación del superávit fiscal y la prescindencia del Tesoro Nacional de la necesidad de financiamiento espurio del Banco Central llevó al FMI a prever que la tasa promedio de inflación que se aceleraría en 2024 a 232,8%, desde 133,5% en 2024, se atenúe el año próximo a 61,2 por ciento.

De confirmarse esas proyecciones, por segundo año consecutivo, con el gobierno de Javier Milei, se registrará un exceso de ahorro sobre la inversión equivalente a 0,6 puntos porcentuales de PBI, en contraste con sendas brechas negativas de 0,7% del PBI en 2022 y de 3,3% el último año de presidencia de Alberto Fernández.

Pero lo más relevante es que después de un comienzo de año muy contractivo y que se extendió hasta este segundo trimestre que termina, pero notablemente más atenuada y que completa un ciclo casi ininterrumpido de 18 meses en baja (11 bajo el último gobierno y 7 en el actual), los técnicos del FMI recabaron datos entre los consultores privados locales que lo llevaron a esperar un ritmo de recuperación del PBI en 2025 que permitiría neutralizar la pérdida que acusó en 2023 y que se acentuó en el corriente año.

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