Claudio Belocopitt: “La desregulación de Milei es buena, pero crearon un nuevo impuesto que hace inviables a las prepagas”

El dueño de Swiss Medical y presidente de la UAS, la Unión Argentina de Salud, se refirió, en diálogo con Infobae, al aporte del 20% que el nuevo esquema exige a las empresas del sector

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Claudio Belocopitt
Claudio Belocopitt

Esta semana el Gobierno reglamentó la desregulación de las obras sociales y la libertad de elección para los beneficiarios con el objetivo de impulsar la libre competencia entre las obras sociales y prepagas.

En ese contexto, Claudio Belocopitt, dueño de Swiss Medical y presidente de la UAS, la Unión Argentina de Salud, la federación que nuclea a las asociaciones vinculadas al sector de la salud privada del país, puso el foco en parte del articulado del decreto que obliga a las prepagas a hacer un aporte del 20% del total de lo que recaudan a un fondo del sector llamado Fondo Solidario de Redistribución. El empresario, que cree que el presidente Javier Milei no está al tanto de ese punto, aseguró en diálogo con Infobae que pagar ese monto para las empresas del sector es “un bombazo imposible que hace inviable el sistema, es algo que nosotros no podemos apoyar. Venimos apoyando desde hace mucho, pero con esto no vamos a poder”.

“Adhiero completamente a la idea del Gobierno de que la gente pueda elegir la derivación de sus aportes. El mercado está desregulado desde Menem, pero con las obras sociales en el medio, que nos contratan. Esa intermediación es la que quiere eliminar Milei, algo que coincide con las ideas de la libertad. Ahora, de ahí a lo que salió escrito, la situación es absolutamente diferente. La desregulación de Milei es buena, la idea general, pero crearon un nuevo impuesto que hace directamente inviables a las prepagas”, expresó el empresario de la salud.

“En bombazo imposible que hace inviable el sistema, es algo que nosotros no podemos apoyar. Venimos apoyando desde hace mucho, pero con esto no vamos a poder”

¿Por qué pasa esto?

— Yo quiero imaginar que como es un tema muy técnico que el Presidente no está enterado de esta situación que va a contramano de lo que el Gobierno está diciendo. Quieren eliminar los fideicomisos y fondos estrambóticos, y acá está haciendo todo lo contrario.

¿Lo dice por el aporte del 20% de los ingresos al Fondo Solidario de Redistribución?

— El decreto habla de que las empresas de medicina prepaga deben aportar el 20% a ese Fondo al que ya aportan todas las obras sociales. Las sindicales el 15% y las de dirección el 20% de todos lo que perciben. ¿Con qué objetivo? Para cubrir las llamadas enfermedades de alto costo y la discapacidad. Es un fondo siniestro, que ha funcionado pésimamente mal a lo largo de su historia. Además de todo, las empresas de medicina prepaga ya vienen aportando a ese esquema.

¿Cuánto vienen aportando?

— Lo hacemos a través de las obras sociales, y con gastos y comisiones que es lo que se quiere sacar. Es un cobro doble y no sólo eso: están creando un nuevo impuesto (por DNU, además). Es ridículo. No quiero ser parte de Fondos raros, ni de reintegros: dejen que yo me ocupe de mis afiliados. Dicen que no quieren que la casta maneje este dinero y están haciendo más grande un Fondo solidario, que no funciona, para que lo maneje la casta. La Superintendencia (de Servicios de Salud) siempre fue manejada por el gremialismo y, obviamente, en la fantasía de los sindicalistas siempre existió la idea de incrementar y hacer más grande ese Fondo. No se los dio Menem, ni Duhalde, ni Néstor, ni Cristina, ni Alberto. Y Macri tampoco, por supuesto. Y viene un Gobierno de estas características y se los da. Es insólito. Hay que eliminarlo del todo y establecer un mecanismo de solidaridad para las obras sociales más chicas.

Según el Indec, en 2023, la medicina prepaga aumentó un 134 por ciento y la inflación de salud fue del 227%, mientras que inflación general fue 211% (Getty Images)
Según el Indec, en 2023, la medicina prepaga aumentó un 134 por ciento y la inflación de salud fue del 227%, mientras que inflación general fue 211% (Getty Images)

¿Por qué cree que se da esta situación?

— Detrás hay gente que no está informada correctamente o que quiere manejar un Fondo gigante –contrario a lo que Milei pretende– bajo un supuesto criterio de solidaridad inexistente. Es mala praxis pura. Por ahora no pudimos hablar con nadie del Gobierno.

¿Cómo afecta a las empresas del sector?

— Afecta enormemente porque esto termina cargándose al costo de las empresas y los individuos. Es un costo nuevo para un sistema que está sumamente estresado. Y esto se va a trasladar, obviamente, a la tarifa.

¿Creé que se puede revertir?

— Sí, en un minuto. Es hacer una corrección. Además, hay otros temas técnicos, cómo la forma en la que está escrito el decreto y algunas dudas más que genera.

“Es un cobro doble y no sólo eso: están creando un nuevo impuesto (por DNU, además). Es ridículo. No quiero Fondos, ni reintegros: dejen que yo me ocupe de mis afiliados”

Desde algún sector seguramente argumentarán que el Gobierno permite fuertes aumentos en las tarifas de las prepagas de más de 130%. En rigor, se dejaron las tarifas a la libre decisión de las empresas.

— Pero nos hace aportar con un nuevo impuesto a un Fondo que no funciona, es de locos. No es viable para la industria, no se puede. Yo no quiero más tarifa para tirar la plata. ¿Por qué voy a hacer un doble aporte, para que funcione doblemente peor? Además, sobre los aumentos quiero decir que hace años venimos corriendo una carrera, y perdemos. Una carrera entre el atraso tarifario y el nivel de demanda en la estructura de costos. En 2023, la medicina prepaga aumentó un 134 por ciento. La inflación fue 211% y la inflación de salud de 227%, según el Indec. ¿Dónde está esa diferencia? Se presumía que estos meses se iba a recuperar el atraso, pero la inflación sigue corriendo.

¿Cuánto tiempo cree que tomaría la recuperación del sector?

— Esto va a llevar dos años. Seguimos rompiendo sectores y la realidad es que la medicina prepaga, más allá de que la insulten a granel, cumple un rol gigantesco. Es el único sistema que sigue funcionando bien, con sus altibajos y sus problemas de financiamiento, pero el sistema está.