Gasto público: cumplir con el FMI requiere una baja del 15% que quedará a la espera del próximo gobierno

El deterioro de las cuentas públicas se profundizará en el último bimestre del año tras un aumento de 14,6% del déficit fiscal en los primeros 10 meses del año respecto al mismo período 2022

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(Todo Jujuy)

Con el ajuste en el centro de su discurso de campaña y, sobre todo, de sus principales apariciones públicas tras resultar elegido como próximo Presidente, Javier Milei heredará un amplio desequilibrio que acomodar según se confirmó ayer con la publicación de las cifras oficiales de las cuentas públicas.

El actual Gobierno acumuló, en los primeros 10 meses del año, un déficit de 1,6% del PBI, un resultado en el que se refleja sólo parte de los costos de la campaña electoral. Otro parte de las medidas que se dispusieron de cara a los comicios para fortalecer la posición del candidato oficialista, también ministro de Economía, Sergio Massa, tendrán impacto en el último bimestre del año. Con ese rojo ya consumado, se ratifica un dato que el mercado ya da por descontado: será imposible acercarse a la meta de desequilibrio fiscal de 1,9% del PBI estipulado en el acuerdo con el Fondo Monetario. Para lograrlo, el gasto público debería derrumbarse 15% en términos reales respecto del año pasado en los últimos dos meses del año. Ese nivel de ajuste presupone que la corrección se produciría sólo por el lado del gasto dado que los ingresos difícilmente reflejen una mejora real respecto del año pasado.

Son las cifras que surgen del análisis sobre la planilla oficial del resultado de las cuentas públicas por parte del Instituto Argentino de Análisis Fiscal (IARAF), en el que se explicita que como consecuencia de la dinámica de los ingresos y gastos, en los primeros 10 meses del año el déficit acumulado registra un aumento del déficit de 0,12 puntos porcentuales del PIB, correlato de una baja del gasto primario de 1,1% del PIB y de un retroceso los ingresos de 1,2% del PIB. Es decir, el nivel de gasto público registró una disminución respecto del año pasado pero también lo hicieron los ingresos, en una magnitud algo mayor. Esa combinación se complementa con un objetivo inicial de déficit más exigente que el de 2022, cuando sí se cumplieron las metas acordadas.

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Fuente: IARAF

“Dada la meta del 1,9% de déficit primario existente con el FMI, el Gobierno debería registrar un déficit de 0,3% del PIB en el último bimestre del año. Dado que el año pasado en igual periodo el déficit fue de 0,9% del PIB, el esfuerzo fiscal necesario sería de 0,6% del PIB. Si se hiciera solamente por el lado del gasto, implicaría una baja real del 15% respecto a igual periodo del año anterior”, puntualizó el IARAF.

Semejante recorte, cuando ya hay mayores gastos y también menores ingresos comprometidos, resulta poco realista de alcanzar. Por caso, en las cuentas a partir de este mes impactará de lleno la eliminación del Impuesto a las Ganancias para los salarios mayores a los $2 millones en términos brutos, tal vez la medida más onerosa adoptada durante la campaña electoral. Por otra parte, por la estacionalidad del gasto el mes de diciembre suele ser altamente inflacionario y, en esta oportunidad, estará atravesado por el traspaso de mando presidencial. En diversas entrevistas que concedió ayer, el mandatario electo aseguró que el ajuste fiscal “se realizará desde el primer día de su gestión” e insistió en que apunta a lograr una reducción equivalente a 15 puntos del PBI incluyendo el déficit financiero. “Básicamente, las dos grandes líneas de acción son un muy fuerte ajuste fiscal para ir directamente a un déficit financiero cero, lo que significa que la deuda no crece más”, dijo Milei.

Por lo pronto, hasta octubre, las cifras muestran un claro deterioro. El gasto primario real cayó un 4,7% respecto al mismo período del año pasado, con retrocesos significativos en las asignaciones familiares (38,3%), en subsidios a la energía (28%) y en pensiones no contributivas (18,7%). En contrapartida, los tres rubros que más aumentaron fueron subsidios a otras funciones (87,3%), transferencias de capital a provincias (39,6%) y Programas Sociales (20,5%). En cuanto a los ingresos, cayeron un 6,7% en términos reales en gran medida debido al colapso de las retenciones que mermaron 62,4% en relación al año pasado.

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“De la combinación del gasto e ingresos surge que el déficit primario acumulado a octubre aumentó 14,6% en términos reales respecto al mismo periodo de 2022″, calculó el IARAF.

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