Dólar versus inflación: quién gana la pulseada entre el billete y el resto de los precios de la economía

El dólar libre marcó un récord esta semana y en lo que va de 2023 sube un 52%, lo mismo que el dólar oficial que regula el BCRA. Qué esperan los analistas financieros

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La suba del dólar tercia en el escenario electoral (REUTERS/Dado Ruvic/Ilustración)
La suba del dólar tercia en el escenario electoral (REUTERS/Dado Ruvic/Ilustración)

En los últimos días tomo amplia repercusión la suba del dólar libre, que franqueó la barrera de los 500 pesos y tocó un récord de $527 para la venta el miércoles. En la Argentina se naturaliza la volatilidad del precio del dólar como un fenómeno inherente a toda previa electoral, aunque con una perspectiva de mayor plazo se está observando una notable convergencia entre la tasa de inflación y el incremento del precio de la divisa, tanto en su versión oficial como en el mercado libre.

El nivel general del Índice de precios al consumidor registró un alza mensual de 6,% en junio de 2023, tal como informó el INDEC, y acumuló una variación de 50,7% en el primer semestre del año. En la comparación interanual, el incremento alcanzó el 115,6 por ciento.

El dólar libre, que comenzó el 2023 operado a $346, exhibe una suba de 179 pesos o un 51,7% hasta el presente, a $525 para la venta este jueves. En el cotejo de doce meses, la cotización subió solo 65,6% o 208 pesos, desde los $317 del 20 de julio del año pasado.

Más regular fue el movimiento del dólar mayorista, cuya trayectoria alcista de “suave deslizamiento” o crawling peg es determinada por la intervención del Banco Central con la compraventa de divisas, casi al uso de la “tablita”, la devaluación programada y gradual que aplicó el ministro José Alfredo Martínez de Hoz en 1979, como ancla frente a una inflación por encima del 100 por ciento anual.

El dólar mayorista se paga este jueves a $268,80, con un alza acumulada también de 51,7% en el transcurso de 2023, desde los $177,16 del cierre del año pasado. En el último año, el tipo de cambio oficial subió un 107,8% desde los 129,38 del 20 de julio del 2022.

Probablemente, un movimiento disruptivo al alza en las cotizaciones paralelas del dólar pueda asociarse más a la incertidumbre política por las elecciones –a lo que suma la tensión por las negociaciones con el FMI– y a la histórica caída de las reservas que a la inflación, que en buen parte está asumida en los precios de la divisa.

Las reservas internacionales brutas del Banco Central, en USD 25.498 millones, anotan un mínimo desde el 28 de enero de 2016 y en el transcurso de 2023 se desplomaron en USD 19.100 millones o un 42,8% desde los USD 44.598 millones del cierre de 2022. Esta pérdida de divisas es comparable a la caída de todo el año 2001, cuando las reservas brutas cayeron en USD 19.002 millones o un 55,5%, desde los 34.234 millones a los 15.232 millones de dólares.

La expectativa de los analistas

El analista y asesor de negocios Salvador Di Stefano explicó que “los pasivos monetarios según el balance del Banco Central al día 7 de julio suman $22,7 billones, si le sumamos los USD 8.500 millones que el FMI le desembolsara al gobierno el FMI las reservas brutas se ubicarían en torno de los USD 35.100 millones, esto nos daría un dólar de equilibrio de $646. Los dólares alternativos tienen recorrido a la suba”.

Para Martín Calveira, economista investigador del IAE Business School, “durante la segunda semana del mes de julio la brecha cambiaria del tipo formal e informal se establece nuevamente en 87%, nivel que se sostiene desde noviembre 2022 y se profundiza con las mayores tensiones cambiarias desde abril. En efecto, se proyectan mayores presiones sobre el tipo de cambio derivadas del nivel de inflación ascendente, el escaso nivel de instrumentos de intervención, principalmente reservas Internaciones y la descoordinación del espacio político de Gobierno”.

“La estimación del nivel neto de reservas internacionales (sin préstamos ni depósitos privados) resultaría en -USD 7.462 millones en el cierre del mes de junio, representado una marcada retracción intermensual del orden de 25%”, añadió Calveira.

“El dólar financiero -’contado con liqui’- debería estar alrededor de 550 pesos, el nivel al que nos referimos como el ‘nivel de tranquilidad macro’, que representa un período en Argentina cuando el BCRA acumulaba reservas con constantes superávit comerciales -más dólares- y el déficit fiscal estaba siendo abordado -menos pesos-”, estimó Javier Casabal, analista de Adcap Grupo Financiero.

Federico Broggi, analista del Grupo IEB (Invertir en Bolsa), afirmó que “al Fondo hay que pagarlo y sabemos que se pueden utilizar los yuanes para pagar. Pero en caso de que esto no ocurra y que entremos en este escenario donde ninguno cede y Argentina no paga ¿qué podemos esperar? Podemos esperar que el dólar contado con liquidación y el MEP se disparen, tengan un overshooting y esto presione sobre el tipo de cambio oficial, haciendo perder reservas al Banco Central, y a su vez que todos los instrumentos lineados al dólar se carguen de expectativas devaluaras”.

Gustavo Ber, economista del Estudio Ber, expresó que “a la espera del acuerdo con el FMI, incluidas condiciones y desembolsos, los operadores siguen atentos al saldo cotidiano del BCRA en vista a la preocupante dinámica de las reservas y los importantes compromisos financieros”.

“Luego del último reacomodamiento, natural en vista al atraso frente a la inflación y la nominalidad de la economía, los dólares financieros y libre se presentan expectantes, toda vez que en esta etapa preelectoral históricamente se suele acentuar la dolarización y en dicho caso es que las autoridades podrían ir profundizando las intervenciones a fin de contener -a toda costa- la ‘brecha’”, comentó Ber.

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